Argentina


DESDE EL GOBIERNO SE EMPIEZA A AGITAR EL FANTASMA MENEMISTA


Alfredo Carazo *

No se sabe si por convencimiento o simplemente por prevención, algunos operadores en el gobierno han empezado a admitir un escenario electoral de segunda vuelta, con Carlos Saúl Menem. Le auguran en un eventual tercer mandato, una crisis más o menos similar a la que enfrentó Fernando de la Rúa, y al país, la "fujimorización" del gobierno, al mejor estilo de Perú en el 2000. De seguido abren el paraguas sobre la segmentación que se produciría en Argentina, por la confrontación menemismo-antimenemismo, un fantasma que le pone los pelos de punta a más de uno. Y aunque descuentan que el cotejo podría ser con el candidato oficial, Néstor Kirchner, no pierden de vista que en ese lugar se vea favorecido el puntano, Adolfo Rodríguez Sá, quien está endureciendo el discurso, hostilizando al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sabida es la vocación de Elisa Carrió, para medirse ella desde la neoemergente Alternativa de una República para Iguales, pero su postulación parece haber entrado en una meseta y hasta en cierto deterioro, y no solamente por falta de recursos económicos de campaña, como se queja. Sigue habiendo serias dificultades para la conformación de un indefinido y fluctuante espacio centroizquierdista, probadamente frustrado en la historia política reciente, como que finalmente debió acudir a un conservador, como el diputado Ricardo Gutierrez, del Partido Demócrata de Mendoza, para colocarlo en la fórmula. Esta jugada, que tiene más que ver con las piedras en el camino del armado, ni siquiera puede mimetizarse en una similitud con la escogencia del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, cuando el año pasado asombró a sus seguidores con el ofrecimiento a José Alencar, un fuerte empresario que sí le aporto votos al candidato petista. No es el caso de Gutierrez y vanas son las pretensiones de la legisladora, orientadas a convertirse en la "emergencia de la clase media", paragonándola con la emergencia del PT brasileño, porque ese segmento fluctúa y se reparte apostando también a Carlos Menem y a Ricardo López Murphy.

Tampoco le preocupa al gobierno el leve ascenso de la derecha, proyectando a la persona de Ricardo López Murphy, que lidera el Movimiento Federal Recrear y mucho menos los monocordes análisis del radical Leopoldo Moreau, a quien de la mano del ex presidente Ricardo Alfonsín, ni siquiera le alcanza para unificar tras de sí a los históricos. Claro que para el caso de una segunda vuelta, todos sueñan con hacer valer el peso de una corriente antimenemista, nada desdeñable, astillándole el piso hacia la Casa Rosada al ex presidente.

Pero si algunas encuestas, que ya ocupan un espacio en el escritorio del presidente Eduardo Duhalde, se mantienen en intención de votos para el ex presidente -desde pocos puntos arriba hasta otros más interesantes- sería un serio revés para el mandatario y sus seguidores, porque no sólo puso en juego la última cuota de liderazgo que tiene, sino también porque, en una riesgosa apuesta, desplegó todo el poder de su administración transitoria, además de exponer casi por completo al aparato peronista de la provincia de Buenos Aires.

Duhalde bendijo hoy a Daniel Scioli en el denominado "espacio renovador", como ayer empujaba al ruedo al gobernador santafesino, Carlos Alberto Reutemann. Innegablemente, ambos tienen un hilo conductor, porque -aunque lo nieguen- fueron concebidos por Menem, formando junto con Ramón Ortega, la trilogía de una emergencia política distinta. Pero Duhalde no tiene prejuicios a la hora de elegir, priorizando como oferta original, la pertenencia cronológicamente generacional. Menem tiene la ventaja y la desventaja de ser conocido. Entre sus obstáculos, debe computarse que ya no impresionan tanto sus promesas de renovadas revoluciones productivas y de salariazos que necesitan de un manual para interpretarlas. Sin embargo sus definiciones sobre la geopolítica internacional, obligan a una mayor diferenciación de sus contendores, sobre todo cuando propone "la recreación de una sólida alianza estratégica con los Estados Unidos, erigido en país eje del sistema de poder mundial". Y no se trata sólo de un recurso de campaña.

* Periodista.

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