LOS BOMBERAZOS
Los incendios y accidentes -reales, virtuales o metafóricos- ocurren casi siempre cuando alguien no hizo lo que debía o dejó sin cubrir su puesto y; ante la tragedia, lo que viene es la exhaltación al heroico bombero, las excusas del que debió prevenirlos y hasta el cinismo que trata de cargar la culpa en el menos listo.
La autonomía alimentaria es un buen ejemplo, hace 10 años muchas voces señalamos en diversos foros, que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte se convertiría en el tiro de gracia a la producción del campo mexicano, a dichas denuncias se les dio el mismo supuesto trato que a la del cabildo veracruzano respecto al riesgo por la presencia de explosivos en el mercado Hidalgo.
En diez años de espera, nadie, absolutamente nadie y mucho menos el gobierno del cambio hizo algo para evitar el fuego social que hoy se enciende a lo largo y ancho de una nación, saqueada inmisericordemente a cuyos gobernantes parece interesarles que las estadísticas de pobres se incrementen como para justificar sus obras pías.
De vacío de poder, abandono del estado de derecho e ingobernabilidad, se ha hablado hasta el infinito.
Una de las pruebas fehacientes de estos fenómenos, la vimos todos -cada cual con su particular óptica- el año que ya se convirtió en pasado, a propósito -o más bien despropósito- de la construcción del aeropuerto, con los machetes de san Salvador Atenco y el inexplicable lenguaje del hombre que habla con los patos y que quizá por la falta de estos en el cerro del Chiquihuite, es que no ha podido expresar una sola sílaba.
¿Cuales bomberos apagarán un fuego cuyas chispas son, la supuesta sugerencia de Cerisola, para que los "periodistas" afines a lo mesiánico aparezcan en el canal 11? ¿Cómo pretenden extinguir las llamas aumentadas con una aparente complicidad gubernamental -aunque se pretenda pasiva- del fenómeno Azteca vs. CNI?
Y vaya que el panorama de trabajo para los bomberos en el 2003, se mira agotador, hay centellas en el campo morelense donde los labriegos insisten en que el gobierno debe pagar, Chiapas ya demostró que los zapatistas siguen ahí, las 12 organizaciones que aceptaron acudir al diálogo convocado en presidencia, van con sus condicoinamientos bajo el brazo, los del Barzón todavía tienen atorado el cuatro televisivo de su presencia en la cámara de diputados y para colmo en un año electoral, los partidos arremeten en contra de los rancheros adinerados o de los campesinos revolucionarios, según sea su filiación.
Cuando con todo y el bomberazo, el número de los muertos era 28 y la suma de estos con heridos y desaparecidos se acercaba a la centena, entonces sí, alguien pensó en tapar el pozo ¿Por qué los medios electrónicos no hicieron un reportaje del contrabando proveniente de China, antes de que la tragedia disparara el rating?
¿No le huele a simulación los comentarios de alarma por el incendio, en noticieros que en sus cortes comerciales difundieron con exhaltación el espíritu festivo de diciembre y el mensaje del primer mandatario y su esposa, en medio de las piñatas y las luces multicolores de los cohetes?
Y como no sería equitativo ni educado caer en los extremos, vale la
pena resaltar la honestidad del mandatario veracruzano, ex vicepresidente por
cierto del grupo televisa, quien dos días después de la tragedia
justificó su ausencia aclarando: ¡Yo no soy bombero!
* Comunicóloga.