México


POR UN PUÑADO DE DÓLARES


Jaime Martínez Veloz *

Con mentiras, el gobierno panista ha disimulado su abyecta sumisión a las intenciones imperiales de Estados Undios de agredir en forma brutal a una nación miserable, tan lejana de México que nadie en su sano juicio puede demostrarnos qué clase de interés nacional puede existir ahí.

En México, la grave discusión fratricida sobre la criminal guerra contra Irak es sólo una de las consecuencias de las aventuras ridículas y costosas que el cretinismo gubernamental está ocasionando a la patria. Al haberse creído las megalomanías castañedistas, el presidente de México, VIcente Fox, terminó hipotecando el honor, la dignidad, y la soberanía mexicanas.

¿Qué necesidad había de exponer a México al vaivén internacional de intereses geopolíticos militares, negociados con base en la fuerza bruta? ¿Con qué méritos cuenta el gobierno panista para suponer que podía tratarse de tú a tú con los estamentos del poder mundial?

Desde la llegada de Castañeda a la cancillería, el panismo no ha hecho sino lesionar el espíritu mexicano. En su momento, la traición al pueblo cubano tuvo su explicación en la necesidad foxista de cubrir rendimientos a los accionistas extranjeros de su campaña electoral. Es de la sospecha pública que cubanos anticomunistas invirtieron dinero en la aventura panista de 2000. Luego del triunfo foxista, es natural que llegue la hora de pagar facturas. Esa vileza, entre muchas otras, nos ayuda a comprender la ignominia oficial.

La traición foxista a los principios respetuosos sobre autodeterminación de los pueblos, la justificaron los panistas con invocaciones ridículas a los derechos humanos, o ahora, en el caso irakí, con declaraciones cretinas que argumentan que los intereses mexicanos pasan por el "desarme irakí". Una situación en verdad triste es que tan absurdos balbuceos han sido comprados por analistas e intelectuales, que ya se solazan las manos para presumir sus sofisticadas disertaciones sobre el particular.

La ociosidad llegó inclusive a hacer creer a algunos que un burdo trueque facilitaría la obtención de un acuerdo migratorio con los norteamericanos, a cambio de entregar la soberanía mexicana. Tal cuento de hadas acerca de una amnistía a mexicanos en Estados Unidos, sólo debe contrastarse con la cruda realidad para identificar tan ingenua utopía. A la manera de Fox con la ley indígena mexicana, que nunca apoyó, cabildeó o le interesó, El presidente de Estados Unidos, George Bush, puede prometer lo que sea, consciente de que bastará la muy segura negativa de su Congreso para desentenderse de lo que juró, feliz de que nada arriesga, porque el rechazo será del legislativo estadounidense.

Luego que Estados Unidos doblegue los últimos diques en la Organización de Naciones Unidas (ONU), a nuestro país le corresponderá el infame papel de comparsa en el crimen que se cometerá contra el pueblo irakí, inocente de los actos de su gobierno. El ignominioso sitio que Fox ha otorgado a México en el concierto de naciones, debe motivarnos a vergüenza, pena y repudio. El gobierno panista nunca se comprometió con la paz; su única misión fue ir acomodando su bofo servilismo hacia el imperio, de tal manera de aparentar cierto grado de "autonomía e independencia" para no mostrarse tan servil.

El sinfín de equivocaciones, desaciertos y actos delictivos del fox-panismo están generando un clima de enfrentamiento y descomposición muy peligroso para la nación. El Estado Mexicano está a punto de sumergirse en una espiral vertiginosa de ingobernabilidad, alentada por la ineptitud rampante de la pandilla en el poder, cuyas cretineces le ocasionan entrar en conflicto una y otra vez, no termina de diluirse un escándalo cuando ya hacen estallar el siguiente; parecen chamacos.

Los quince minutos de Chiapas; el dizque 7 por ciento de crecimiento; la invención de José Luis Borgues; el Toallagate; el beso a Karol Wojtyla; el activismo desatado de la presidenta Martha Sahagún; la oprobiosa llamada a Fidel Castro; las botas charoleadas; la boda real; el regocijo foxista por el analfabetismo campesino; el pésimo manejo de la crisis de Atenco; el bandolerismo tolerado de TV Azteca; la clerical Guía para Padres sahagunista; la persecución política contra quien denuncia a Los Amigos de Fox; en fin, tantos y tantos chispazos de cretinismo, que están desgastando a las exánimes instituciones nacionales.

* Diptuado.

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