EN LA MITAD CRONOLÓGICA DE LA VIDA
Rolando Lazarte *
Como que se hubiera desdibujado el programa básico. El conjunto de órdenes, deseos, hábitos que mueven a un ser humano. Aquello era ahora como una nebulosa multiforme que aquí y allí daba indicios, como destellos, señales que cabía registrar sin ser sabio competente, como dice Violeta Parra en Volver a los 17.
Toda una aventura, en la mitad cronológica de la vida. Y una desventura también, pues era una desorientación en relación a las costumbres y a los hábitos pasados. Como encarar por primera vez el ajedrez de la vida, sin saber jugar.
Socialmente, tal vez una anomalía. Personalmente, un desafío sin par. Lo tantas veces oído: nacer de nuevo. Ser como un niño. Inseguridad, y al mismo tiempo una confianza incuestionada. Una certeza pertinaz.
En ese sentido, los recuerdos más antiguos actuaban como reforzadores, impulsionadores. Como que una página fatigada se daba vuelta, y otra en blanco aparecía en toda su plenitud. Todo en ella era posible.
* Sociólogo y escritor.