LAS MUERTAS DE MAXIMILIANO
Arturo Mora Torres *
Caminaba de regreso a su hogar después de un largo día de trabajo. Cansada, igual que miles de obreras como ella. De pronto, una extraña sensación de angustia la invadió. Apresuró el paso intentando cuanto antes alcanzar la seguridad de su casa pero, un rumor de algo ominoso y terrible acercándose por atrás, la obligó a detenerse.
Volteó tratando de descubrir algo. Repentinamente el cielo se nubló. Quiso correr, pero fue en vano. La oscuridad la envolvió casi al mismo tiempo que sintiera, sobre su cuerpo, la presión del aire cayendo del cielo. Era cómo si se estuviera hundiendo en el mar y la presión del agua comenzara a aplastarla. Unos instantes después, igual que muchas otras, moría aplastada por los zapatos de Maximiliano.
- Condenadas hormigas... ¿De dónde saldrán tantas?
* Fracasado recurrente, empedernido soñador.