SALINAS Y CÓRDOBA REGRESAN Y NEGOCIAN A OSCURAS EL CAMBIO
El francés nacionalizado mexicano José Córdoba Montoya, señalado como el principal responsable del cambio político y económico de México en los tres últimos sexenios del RIP (Partido Revolucionario Institucional-PRI), reapareció en el escenario político mexicano.
El regreso de quien fuera el poder detrás del ex presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), podría interpretarse como una señal de que los priístas fieles al "pelón" preparan el regreso del ex mandatario, quien tiene sed de venganza contra su colega y sucesor, Ernesto Zedillo Ponce de León (1996-2000).
La reaparición de Córdoba y el anunciado regreso de Salinas empezaron a generar peleas entre grupos de priístas. Casi 10 años después de haber despotricado contra Salinas, resulta que la dirigencia del tricolor, formada por la mancuerna Roberto Madrazo-Esther Gordillo se declaran salinistas.
Incluso Fox, aunque de manera abierta no se declara salinista, se debe al ex presidente de Agualeguas, Nuevo León, ya que el ex mandatario reformó en su administración el artículo 82 de la Constitución para que los hijos de padres extranjeros pudieran ser presidentes de México. Fox es hijo de española e irlandés.
Hay que recordar que en la administración de Zedillo casi todos los priístas lanzaban maldiciones contra Salinas, ya que se decidió por Zedillo, cuando la verdad fue que al final cedía en un juego político en el que Córdoba se salía con la suya e imponía al suyo, tras el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta, "el gallo" de Salinas.
El resentimiento de los priístas contra Salinas alcanzó también a Zedillo. Es decir, el descontento de un grupo de priístas con Salinas, Zedillo y Córdoba no tiene que ver con la derrota presidencial del 2000.
Zedillo fue impuesto como candidato presidencial por Córdoba Montoya. El articulista Carlos Ramírez comentó en su columna Indicador Político (La Crisis/2 de diciembre del 2002) que "Córdoba obligo a Colosio a poner a Zedillo como su jefe de campana, en lugar de Carlos Rojas, para así tenerlo bajo control".
Ramírez escribió que muchos priístas que no simpatizan con Salinas, ya andan sacando a la luz los errores de la administración de Zedillo como una manera de tocar el tema del asesinato de Colosio en marzo de 1994 y en que mucho se ha dicho que están involucrados Salinas, Zedillo y Córdoba Montoya. De esa manera tratarían de bloquearlos a los tres.
El manipulador
Córdoba es un personaje enigmático; sabe hace política tras bambalinas sin hacer declaraciones. La influencia del agente francés fue tanta en los altos mandos altos, que quitaba y ponía a su antojo, incluso por encima de su jefe.
En en la catorceava Asamblea Nacional del RIP en noviembre del '93, Colosio fue nombrado uno de los candidatos a la nominación presidencial del RIP.
Ramírez señaló que antes del nombramiento "Córdoba presionó a Colosio para que renunciara a la candidatura" y que posteriormente "Zedillo y Córdoba hicieron la guerra a Manuel Camacho Solís [otro de los hombres de Salinas], regente de la ciudad de México, para que este se alejara de Salinas".
El día que Colosio iba a anunciar la designación de Carlos Rojas como su jefe de campaña, no pudo ocultar su desagrado "después de una reunión con Córdoba, en la que le informó del nombramiento de Zedillo, como el jefe de su campaña", escribió.
El columnista recordó que "Córdoba presionó a Colosio para imponer a Zedillo, con el argumento, de que sería una forma de lealtad hacia Salinas".
Sin embargo, dijo, "Salinas desconocía este juego político perverso de Córdoba".
Al final de cuentas, Córdoba bloqueó la capacidad de decisión de Salinas para nominar a Colosio; el quería a Camacho Solís, entonces regente de la ciudad de México. Incluso presionó a Colosio para que renunciara a la candidatura y puso a Zedillo como candidato substituto. Al final se convirtió en sospechoso del asesinato de Colosio en Lomas Taurinas, Tijuana.
"Córdoba, terminó imponiendo a Zedillo como candidato presidencial", tras el asesinato de Colosio y se fue de México para disminuir las críticas contra Zedillo, comentó.
Y quien sabe mucho de ese hecho sangriento es el oaxaqueño José Nelson Murat, comento Álvaro Cepeda en su columna "Conjeturas" del 2002. En público, Zedillo se deshizo de Córdoba en su administración, de acuerdo a Murat, pero en realidad siguió consultándolo en privado, no sin antes haberlo regañado por su infidelidad con una policía y sus nexos con la traficante Marcela Bodensten, quien anduvo enredada con Emilio Gamboa Patrón (ex secteario de Comunicaciones y Trans-portes) en relación con las obras de arte que desaparecieron misteriosamente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
El agente
Según cuenta Ramírez, Córdoba Montoya llegó a México invitado por Guillermo Ortiz, y este se lo presento a Francisco Labastida (candidato presidencial perdedor del RIP en el 2000), "pero este no entendía" dijo Ramírez, "el lenguaje técnico de el francés" y se lo recomendó a Carlos Salinas, quien lo integro de esta manera completó su equipo: Manuel Camacho en lo operativo y Córdoba en económico.
Sin embargo ésta relación provoco a Salinas conflictos en el '93 y '94 por desavenencias surgidas entre Camacho y Córdoba Montoya.
Córdoba Montoya fue la personalidad política que hermanó a los gobiernos de De la Madrid, Salinas y Zedillo, y extendió su influencia política en México. Fue en su oficina donde se redactaron los nuevos documentos básicos del RIP, también los del neoliberalismo de Salinas y que fueron revalidados por Zedillo, señaló Ramírez. "El PRI actual es una hechura de Córdoba".
Córdoba representa los tres puntos básicos del PRI neoliberal: el Tratado de Libre Comercio, el modelo económico tecnocrátrico y antiestatista y el crimen de Colosio, la "liquidación del político", que iba a regresar al país al antiguo modelo social del PRI.
El resentimiento de muchos priístas -sobre todo de la vieja guardia, los revolucionarios sociales- es contra estas imposiciones y cambios, y no tanto contra la derrota del PRI en el 2000 frente a Fox y la alianza formada por el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Verde (PV)
Ramírez retomó lo publicado por el columnista Leopoldo Mendivil (El Heraldo, 2002), quien en destacó en su columna "Confidencial" que por declaraciones de Emilio Chauffett Chemor (ex gobernador del Estado de México) secretario de Gobernación de Zedillo, dijo que "la derrota del 2000 estaba ya pactada".
Mendivil escribió las tres instancias que llevaron a la caída del PRI: "La iglesia católica, el gobierno de Estados Unidos y la presidencia zedillista", y José Córdoba fue la clave de esa maniobra política que hundió al Pritanic. ¿Habrá sido a propósito?
Unos dicen que el RIP se dejó ganar para aliviar la tensión social y otros que Zedillo evitó a los priístas hacer su "chanchuyo" electoral y dejó al PAN ganar en venganza porque lo "jodieron" durante su mandato.
El regreso
La reaparición pública de Córdoba a finales del 2002 causo escalofríos en muchos priístas y en el medio político mexicano. Su presencia dentro del RIP podría derivar en la posibilidad de un acuerdo político entre Salinas y Zedillo (un "yo no te chin.. y tú no me ching..."), sobre todo ahora que el gobierno panista quiere abrir expedientes judiciales a todos los priístas.
Ramírez concluyó: "la reaparición de Córdoba presenta un serio muy serio desafió, pues representa los intereses del modelo de los gobiernos de De La Madrid, Salinas y Zedillo, y por tanto llevaría al PRI a un pacto, con Fox, que esta continuando el camino neoliberal".
Este neoliberalismo priísta apadrinado desde Estados Unidos e instrumentado por Salinas, Córdoba y Zedillo, no quiere que regrese al poder el PRI del populismo, el Estado y la constitución social.
Carlos Salinas ya está viviendo de nuevo en México y esta a la expectativa para que sus muchachos reconquisten la presidencia en el 2006, si no es que antes ante la posibilidad de una renuncia Fox y nombren sustituto a otro salinista, Carlos Slim. ¡Orale!
Cuentan que hasta Labastida se ha aliado a Carlos Salinas, convirtiéndose en el enemigo a muerte de Zedillo. El sinaloense también quiere su parte en la venganza.
Desde lo obscurito Carlos Salinas esta dirigiendo las elecciones de su partido y ha estado colocando a los candidatos ha diputados para el 2003, para lo cual ha elegido a un capataz ¡y este no es otro que José Córdoba! ya que este sabe cumplir las ordenes, aunque a veces pone de su cosecha, como ya vimos.
Destaca Cepeda: Córdoba ya se sinceró con Salinas,
ha roto con Zedillo, y estaría más que dispuesto en participar
en la revancha, dispuesto a levantar el vuelo con la presencia de Salinas dentro
del PRI, a quienes han visto detrás del presidente del PRI, Roberto
Madrazo, en concentraciones priístas, y si este partido ya tenía
dificultades para echar por la borda a los que llevaron a la caída y
desprestigio del tricolor, al permitir entonces que nuevamente retomen el timón,
no hay duda que el intento de rescatar el Tritanic del fondo posiblemente terminará
en fracaso (y así se lo imploramos a Dios).
* Periodista.