Puerto Rico


LOS HIJOS DE LA GRAN NACIÓN: PUERTORRIQUEÑOS DEL MUNDO Y A QUIEN LE CAIGA EL SAYO...


Ana María Fuster Lavín *

"Pues según alguien me cuenta:
dicen que la luna es una
sea del mar o sea montuna.
Y así le grito al villano:
yo sería borincano
aunque naciera en la luna."

Juan Antonio Corretjer,
Boricua en la luna.

Posiblemente cualquier puertorriqueño ha cantado este poema Boricua en la Luna en su versión musicalizada de Roy Brown, especialmente en algún festival y con dos o tres cervecitas. Hasta el más radical estadista ha entonado los versos de En mi viejo San Juan y ha derramado alguna lágrima monga ante La Borinqueña, cuando se destaca algún puertorro en los desportes, recorriendo el orgullo de esas “misses universos” con sabor a mogonfo con carne frita, o a simple lechuga boricua...

Sin embargo, a la hora de las elecciones, raja la papeleta con el PNP (Partido Estadista Puertorriqueño, sí, esos que desean que nuestra isla sea el estado 51 de Estados Unidos). También está el que se encuentra feliz en esa especie de catarsis llamada Estado Libre Asociado (los del Partido Popular Democrático), le llaman ellos «lo mejor de los dos mundos» Me pregunto ¿cuáles? ¿Acaso vivimos en distintos planetas? O somos tan prepotentes los boricuas que para nosotros nuestra isla y Estados Unidos son una dicotomía del Planeta Tierra. ¿Dónde quedan los demás? Estarán en aquel abismo después del horizonte, según se creía en la Edad Media.

Así, será... Para colmo estos dos grandes grupos -los populares o elistas y los penepés- son los que a la hora de la verdad deciden el destino gubernamental, o disque político, de Puerto Rico.

No, que nadie se ofenda, no se me olvidan los independentistas... Para nada, este sector -se supone- está bien definido en que son puertorriqueños y Borinquen es nuestra patria y punto, me gustaría no equivocarme. Suelo pecar de ingenua. Con este grupo a la hora de las elecciones... Bueno está el dilema de si voto o no... El problema es que el sector independentista se encuentra altamente fragmentado, ideológicamente y por chismes, me sospecho mucho de lo segundo.

Peleas campales sobre si somos o no somos una nación. Intercambio de banderitas por todos lados... Y ¿cuáles son los mejores intereses de la tierra, de nuestra sociedad, de nuestros problemas como pueblo?

Hace no mucho escuché en la radio a una tal ñoña Miriam sentenciar solemnemente que “somos hijos de la gran nación, y como tales tenemos que actuar”. Me pregunto: ¿pero cuál nación? La nación es un concepto que llevamos en el alma, en los sentimientos más profundos. Este es el gran dilema del puertorriqueño. Vivimos en un pueblo como todos, con grandes problemas ecológicos, diferencias sociales, racismo solapado, alcoholismo, adicción a drogas, criminalidad, y una gran dosis de apatía social; además de innumerables etcéteras, que bien nos podrían avergonzar, pero así somos los ciudadanos de este mundo, más allá de las fronteras.

Son las mentes estrechas las que nos construyen esos muros de concreto armado, para que no veamos más allá de lo que nuestros gobiernos -el de aquí y el de allá, el EU- interesan. Y nos convertimos en ratones de laboratorio que recorren laberintos; todo el tiempo por los mismos caminos, sobre nuestra misma mierda, nuestra maldita y autoimpuesta cábala.

Insisto en creer que los puertorriqueños tenemos una cultura propia, nuestras costumbres y tradiciones de un pueblo con muchos siglos de historia y mestizaje; con sus cosas positivas y sus cosas negativas, que con mucho orgullo queremos ocultar como perro herido.

En fin, y pronto habrá de nuevo elecciones generales donde los penepés se abrazarán a la bandera de su gran nación (la multiestrellada, o estrellada, o ¿cuántas estrellas son?); los populares o elistas besarán nuestras ¿dos naciones? Los independentistas se reafirmaran en que son los únicos que verdaderamente aman la patria con el puño en alto, pero sin unirse. Eso sí todos celebrarán por separado con empanadillas, carne al pincho y muchas frituras; en español; con música caribeña y algo de rock -por favor, este es internacional-; todos clamaran lo mejor para la isla, o cómo robársela mejor (eso lo dejo mejor para otro artículo) todos se sentirán muy... ¿hijos de una gran nación? EU-PR, los dos países, el mundo...

Si todavía no sabes, como un gran sector de los puertorros, cuál es tu nación, te sugiero que abras el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, ed. 2001, pág. 1562, busca la palabra nación: “conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno. 2. Territorio de ese país. 3. Conjunto de personas de un mismo idioma y tienen tradiciones en común”. ¿Y entonces cuál es nuestra nación, querido lector? Nada más con el testigo.

Y así el puertorro común se tomará su trago, arroz con gandules, ensalada de papas, amará los deportes, la música... y -sea estadista, elista o independentista- cantará en perfecto español : “yo sería borincano / aunque naciera en la luna".

* Nació en San Juan de Puerto Rico (1-8-67). La época hippie fue su progenitora. Sobrevivió a un colegio católico, luego, pasó a la Universidad de Puerto Rico donde encontró su oasis y destino. En la actualidad es correctora en el Tribunal Supremo de Puerto Rico, el periódico de la Universidad de Puerto Rico y colaboradora y redactora en una editorial española. Escrito para el Día internacional de los poetas por la paz, 5 de marzo de 2003.

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