Cuento


CRUDA


Raúl Gatica *

- ¿Por qué chingados está el Tarzán en esto? - Te alisabas la cabeza y mirabas al gentío.

Un fuerte olor a flores inundaba el día, y aunque era festivo nadie llevaba ropa de domingo. Al medio día no soplaba ningún viento y el sol pegaba fuerte: dolía la cabeza, lloraban los ojos, ardía la piel. Todos te miran de reojo. Nadie habla ni saluda, sólo gritan y se apuran. Apenas y oyes música a lo lejos. Hay gente que va quien sabe a donde a toda prisa, parece que baila de tan carrereada que anda, otros andan echa y echa gritos.

- ¡Aviéntale agua en la cara!

- ¡Quihubo Ferruco!, cómo estás de la rodada.

- ¿Amarrada? ¿apretada? ¿por la cañada?

Comenzaba el albur entre los jugadores de burro castigado, con unas barajas destartaladas, llenas de grasa de boleadas, en ese cuarto de olor a miados, negro de tanto recargar los zapatos en las paredes y un foco cubierto con papel celofán que daba un rojo ambiente de putero.

En tanto, seguías con la pregunta nadando entre las canas. - ¿Por qué tanta gente y nadie me habla?

- ¿Cuánto por los lentes y el dueño para carga? - insistía uno de los tahúres al tiempo que embarraba el dedo índice con saliva y alargaba la mano para sacar el siete de espadas que le correspondió a la carta en turno.

- ¿Te amarga, la larga?.

Y soltabas la sota y el caballo de espadas para completar la jugada.

- Ferruco, la calabaza y la amasas, - replicaba otro de los jugadores ya resignado a que nadie ganaba, al tiempo que le metía el rey de espadas y soltaba la pregunta:

- El pinche rey de copas, ¿por qué no lo tiraban?

- ¿Nicolasa, Anastasia? - concluía bajando un par de sietes como respuesta y ganando el Tarzán la partida, desmintiendo al aprendiz de tahúr, derrotado por tercera vez consecutiva.

Mientras mirabas al gentío y a los jugadores de cartas, el Tarzán componía el alambre de sus lentes, les ponía celofán nuevo, amarillo para no desentonar con el medio día y ese mes de zempazuchils.

- ¿Por qué sólo se detienen para decir adiós pero no me platican como antes? - preguntabas sin obtener respuesta, en el preciso instante en que el Tarzán pedía las cartas, porque era domingo y se iba de paseo al deportivo Luis Vega, a mirar la final de fútbol con binoculares.

Los chamacos se despedían hasta que Tarzán le ponía cadena a la puerta:

- Nos vemos Don, te lo lavas, te lo engrasas de paso y para que no rechine cuando te la pedaleen, le pones diesel a tu rueda de bicicleta.

- ¿Tía Cleta? - contestaba al tiempo que limpiaba el modelo para esa temporada: rines anaranjados, rayos verdes, asiento de gamuza, cuernos de toro para el manubrio y sonaja de cascabel como pito.

Y de nuevo a mirar el gentío. Ahí esta esa señora, la misma que tiene cara de virgen de iglesia, no de capilla, de iglesia, digo. Y un botapedos . . . de miedo. También anda el Chaleco rondando con su tenate y el pregón:

- Carida pa´l preso, shi, shi, shi, Chaleco, carida pa´l preso, shi, shi, shi Chaleco.

La vida sigue igual en el pueblo: todos se duermen pasaditas las nueve y siempre hay un compadre que se tira a la comadre. Uno se aburre o emborracha con curados y compuestos en cualquier lado al mínimo pretexto: en la siembra, con tepache; los sábados, con pulque. Siempre acompañados con historias de aparecidos u otras que nunca existieron, donde todos los presentes de algún modo son héroes y de paso, se hacen y deshacen amores y honras.

Ahora la gente termina de dar la vuelta, el sol con su color es el único que desentona. Se asoma por el único hueco que le deja la nube que amenaza con caer encima.

- Ora, por qué dan la vuelta, si pa mi barrio se sigue derecho - gritas y algunos de caras largas y ojos de vampiro voltean, pero no dicen nada y menos hacen caso.

La multitud termina de empujarte. En tanto que los carros se orillan, te colocas adelante del tumulto y el sol, con sádica paciencia, enseña únicamente las narices, ahora con algo de pena y tristeza.

- Miren llegamos al río, este es el puente viejo, de penas y adioses.

Con docta sabiduría explicabas a tus hijos, como si estuvieran todavía muchitos. Mientras el agua corría lenta y poca, igual que una limosna, miserable chorro que mostraba la pobreza de las lluvias, tus hijos bajaban la cabeza y con cierta paciencia escuchaban:

- En esta cruz vieja que algún día quitarán para colocar la jeta de cualquier cabrón de quien nunca sabremos ni que madre lo parió, pero que nos lo harán héroe: por aquí pasábamos para llevar las tejas y los ladrillos a San Bartolo. También por aquí bajan los burros cargando tejamaniles, varas o morillos para hacer las casas de dos aguas. Si, aquí me trajo su abuela un chingo de veces para dar el adiós a la gente. . . pero, ¡oigan! porque se siguen, ¡pérense!, si ya nos vamos para la casa, no es por ahí donde caminan. Ese lado es para San Pedro, y si bien por ahí tuve alguna enamorada, ahora ya no hay nada más que el panteón y yo, la verdad, pues no tengo nada que hacer por esos lugares.

Estabas grito y grito y nadie te escuchaba. Por el contrario, la música de la Sonora Santanera que entonaba:

... Es muy justo que tu sufras el dolor que yo sufrí/ que tus ojos lloren tanto como lo hice yo por ti/ que te sientas muerto en vida como un día me sentí. . .

Y salía de la cantina del Zorra, te comenzó a llenar la espalda y los oídos antes que unas guajoloteras en los cachetes le pusieron color a tu cara, mientras los demás borrachos te apuraban:

- Órale mi Zohe, un trago de coyote para que te la cures y dejes de estar hable y hable de los liones. Total, esos están puestos nomás de mentiritas y el único Tarzán que existe aquí, es el Ferruco que llamamos loco y no doma bestias, solo cose zapatos e inventa bicicletas.

- Putisimalavendegüevos. O’ra si’stuvo cabrón, pero ni modos. Salud por los que habrán de llegar a San Pedro más temprano que tarde - dijo el Zohe y de un jalón se terminó medio marrazo de aguardiente.

* Indígena mixteco, delincuente social según el ex gobernador de Oaxaca, enemigo publico numero uno del actual gobernador, José Murat. Ha sido preso 13 veces, ha padecido la tortura 3 ocasiones, ha sido desaparecido. Actualmente es integrante del Consejo Indígena Popular de Oaxaca "Ricardo Flores Magón".

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