UNA REPÚBLICA MODERNA Y DEMOCRÁTICA
Transcurrieron tres años en los que el Presidente de la República demostró no ser aquel hombre propuesto a la ciudadanía desde los medios de comunicación.
El feroz candidato apenas llegó a la Presidencia de la República dejó de ser aquel hombre entrón, quien iba a sacar a México del atolladero económico, político y social donde se encontraba en 2000, a partir de los grandes cambios en la forma de hacer política.
Por el contrario, se convirtió sólo en un candidato en el poder, quien continúa su manejo de imagen en la radio y la televisión, pero a quien ya muy pocos creen.
En estos tres años, Vicente Fox derrochó toda oportunidad de darle piso a la transición de la que él fue pieza importante, desaprovechó el liderazgo moral que tenía para iniciar de manera real y verdadera, y no por decreto, el cambio democrático que sentara las bases hacia el futuro. Perdió la oportunidad de ser el conductor de la transición hacia la democracia.
Sin embargo, transcurridas las elecciones federales, el Presidente aún tiene tres años por aprovechar para poner los cimientos de una república mexicana moderna y democrática. No es con la terquedad de llevar a efecto las reformas estructurales como el país avanzará. Por el contrario, es la forma como hoy se encuentra estructurado el poder político lo que impide que haya confianza ciudadana e incluso de los propios grupos políticos, para aprobar reformas en el sector energético y otros.
Pero vayamos por partes
Mal aconsejado por sus "aconsejadores", Vicente Fox monopolizó los tiempos en radio y televisión y restó la oportunidad de que tanto los partidos políticos como los órganos electorales tuvieran la ocasión de llegar con sus mensajes a la ciudadanía, unos con sus propuestas partidistas de campaña y los otros para invitar a votar.
De tal forma que hoy hemos llegado a ser espectadores de la perversión de la democracia por los medios de comunicación, en especial los electrónicos. Hoy priva la publicidad a la propaganda. Hoy se vende, no se persuade. Hoy tiene espacios quien posee dinero, no quien aporta ideas.
En esta etapa electoral los partidos se gastaron más de 50 por ciento del dinero en campañas por radio y televisión, y otro poco en la prensa escrita, pero no lograron llegar a la gente y hacerla sentirse realmente partícipe de un proceso democrático; todavía se escuchó por la calle los "para qué voto si ya se sabe quién va a ganar", o los "no me interesa, todos los partidos son la misma cosa", o los "para que se sigan gastando mi dinero, pues que se las arreglen solos".
Es decir, no porque hubiera una difusión más amplia fue más efectiva. Por el contrario, los mensajes y los lemas fueron tan vanos y poco creíbles que al final terminaron debilitados y alejados de la población.
De tal forma que una de las primeras reformas que deben impulsar el Presidente de la República y la nueva representación política en la Cámara de Diputados es la de regular el gasto en las campañas y, sobre todo, el acceso a los medios. Debe estudiarse la posibilidad de que se anule el gasto en la radio y televisión o, de otra manera, que se abran espacios en horario triple A pagados de manera democrática, es decir, equitativa, para todos los partidos políticos por parte del órgano electoral.
En adelante es necesario que se dejen de establecer ataques y mensajes huecos en la radio y televisión, y procurar que los partidos y sus candidatos se acerquen verdaderamente a los ciudadanos. Que ahí, en el campo, en las calles, en los parques, en los auditorios, se encuentren con ellos y no sólo escuchen sus demandas hoy que los ciudadanos quieren ser escuchados, sino que también les expliquen a detalle sus propuestas y se logre una simbiosis real que haga participar de manera plena a la gente.
Se debe provocar un cambio verdadero, que en los hechos se sienta y no sigamos como dice Tancredo, aquel personaje de la novela El Gatopardo, quien asegura que es necesario cambiar para que todo siga igual.
La jornada electoral del domingo arrojó cifras no vistas en 30 años con 59 por ciento de abstención, de tal forma que 39 millones de mexicanos decidieron no acudir a las urnas. Hay quienes como el consejero electoral Mauricio Merino interpretan la apatía electoral como "un llamado ciudadano a mejorar la calidad de las campañas". El presidente Vicente Fox asume que "debemos también escuchar a los ciudadanos que no se expresaron en las urnas, entendamos todos su silencio".
Más allá de la calidad de las campañas, el resultado es sin duda un reclamo a las promesas incumplidas, tras constatar el engaño y la incapacidad del gobierno panista para llevar a efecto el tan prometido cambio; y peligrosamente, quienes asistieron a votar lo hicieron por la restauración, por volver al modelo que había sido desechado, y que da aliento al Partido Revolucionario Institucional (PRI) para volver al poder en 2006.
Fidel Herrera, representante del PRI ante el Instituto Federal Electoral (IFE) dice que "algo nos falta hacer no sólo a los partidos y al IFE, sino a toda la sociedad, para seguir promoviendo la participación ciudadana". Una frase demagógica cuando nada hacen por promover la participación ciudadana ni el cambio hacia un país mejor, porque si México se encuentra en tal situación, es gracias a los vicios y mañas heredadas de 71 años de priísmo del que el senador veracruzano se ha beneficiado. ¿Dónde quedaron las clases de civismo?.
El hecho es que los ciudadanos pierden cada día más la confianza, el interés y la capacidad de inmiscuirse en los asuntos del país -y a tal situación apuestan los partidos- porque se sienten atrapados por una clase de oportunistas que a base de engaños únicamente pretende llegar al poder para provecho propio y de sus amigos.
Hoy, más que nunca, Vicente Fox estará imposibilitado por el Congreso de llevar a efecto las reformas estructurales que pretende porque los tres partidos políticos mayoritarios ya consideran que pueden alcanzar la Presidencia de la República en 2006 y no se van a prestar a buscar los consensos. Sin la mayoría legislativa del PAN se puede dar por hecho el de Fox como un sexenio perdido.
De tal forma que si quiere dejar huella y mejorar las condiciones del país, junto con todos los actores políticos debe llegar a un acuerdo y trabajar para sentar las bases que permitan devolver la credibilidad de los ciudadanos hacia el quehacer de la política.
Esos políticos que hoy hablan de la necesidad de la participación ciudadana deben impulsar las reformas necesarias para que la gente vuelva a creer y por ende retome el camino de las urnas para decidir el destino del país y el suyo propio, y no se dirija hacia el camino de la violencia.
La piedra de toque para avanzar hacia una República Moderna y Democrática es, sin duda, la rendición de cuentas. El establecimiento de un sistema institucional, no de camarilla como sucedió con la Contraloría de la Federación primero y ahora con la Secretaría de la Gestión Pública.
Un esquema mediante el cual desde el Presidente de la República hasta el más humilde de los burócratas, pasando por gobernadores, jefes de gobierno, presidentes municipales y jefes delegacionales se sometan de manera efectiva al escrutinio de sus acciones.
Hoy, estos que llaman a inmiscuir a la ciudadanía en los asuntos del país escupen demagogia porque en los hechos sólo pretenden mantener el status quo, puesto que la discrecionalidad les permite establecer una serie de negocios, en una palabra fraudes, estafas, engaños, simulaciones, malversaciones, al amparo de negociaciones y triangulaciones con que se benefician unos y otros.
Si de rendición de cuentas se habla, quien hoy se muestra renuente a la transparencia es uno de los líderes políticos que más habló de la institución de la democracia y la transparencia en el servicio público cuando pretendía acceder al poder: Andrés Manuel López Obrador. Primero puso obstáculos para la creación del Consejo de Transparencia y Acceso a la Información en el Distrito Federal.
Ahora objeta la conformación ciudadana del consejo porque no fue elegido con mayoría perredista. Además, nunca impugnó la veracidad de la información que muestra cómo desvió recursos para el distribuidor vial, pero sí reaccionó para buscar quién filtró los documentos que descobijaron sus maniobras Ahora la amenaza es que la ciudadanía le dio un cheque en blanco para que desde la Asamblea Legislativa y desde el mismo gobierno se despache con la cuchara grande.
Es necesario evitar la perversión de la democracia electoral mediante el uso y abuso de la publicidad en los medios electrónicos de comunicación durante las campañas electorales, como sucedió recién cuando hacia ellos se destinó más de 50 por ciento del dinero de los partidos y los resultados en las urnas fueron negativos. De igual forma es imperioso volver al uso de la propaganda en lugar de la publicidad, de la persuasión en lugar de la venta de iconos, de la jerarquía de las ideas por sobre el dinero, como también para atraer el gusto o interés de la sociedad por la política es necesaria la rendición de cuentas para que los ciudadanos conozcan qué se hizo con la confianza de su voto, con el dinero de sus impuestos y con el destino del país y el suyo propio, que en los últimos años han sido empeñados a cambio de la riqueza de unos cuantos.
Pero para que haya rendición de cuentas también es urgente y vital una reforma a los aparatos de procuración y administración de justicia como son el Ministerio Público y el Poder Judicial, de cuyas estructuras emerge la dañina práctica de la corrupción y su resultado, la impunidad. Hemos más o menos avanzado en la democracia electoral y la democracia deliberativa, pero en contrapartida hemos retrocedido en materia de legalidad.
De alguna forma, el secretario de Seguridad Pública federal, Alejandro Gertz Manero ha expresado en diversas ocasiones que "la justicia en México hasta ahora está hecha para servir al poder público y al poder económico", y ha pervertido su verdadera razón de ser dentro de un Estado democrático como un equilibrio entre la sociedad misma y también en su interacción con el Estado.
El Ministerio Público debe, por necesidad y por esencia misma de su función, dejar de pertenecer al ámbito del poder ejecutivo y pasar a ser un ente autónomo que en efecto le permita investigar y perseguir los delitos, porque de lo contrario continuará una añeja perversión
El hecho de que esté subordinado hace que la justicia adquiera carácter discrecional en función del interés del Ejecutivo que se trate. Ejemplos concretos recientes son las indagaciones de los homicidios de Posadas, Luis Donaldo Colosio, Mario Ruiz Massieu y Digna Ochoa; las matanzas de Acteal, El Charco, Aguas Blancas y otras; la siembra de culpables como el general Gutiérrez Rebollo por poner en entredicho a los familiares políticos del ex presidente Ernesto Zedillo; las alrededor de 300 mujeres muertas en Ciudad Juárez, los oscuros "suicidios" de Raúl Ramos Tercero y Juan Manuel Izábal Villicaña, pero también los miles y miles de casos que a diario se dan en contra de personas que por no ser públicas pasan a ser sólo parte de las estadísticas.
El Ministerio Público ha mostrado su inoperancia, cuando han sido los propios afectados como el padre de la joven Paola Gallo, Eduardo Joaquín Gallo, quien con sus propias investigaciones dio con los secuestradores y asesinos de su hija, como ahora resultó con Fernando Fajardo, quien por sus indagatorias dio con los victimarios de su esposa la profesora de la Universidad Nacional Metropolitana de México, Élide Irma Lira.
Hacer un órgano autónomo, que reciba las denuncias, indague y haga la consignación, es la forma de avanzar en la impartición de una justicia no discrecional y congruente con su nombre; esto es, justa, imparcial.
Claro, que también haya posibilidad de poder efectuar acciones legales en su contra y tampoco se convierta en un coto de impunidad, porque en este momento no tiene ninguna reglamentación ni control, mucho menos supervisión, vigilancia o rendición de cuentas. Hoy, si quiere consigna o no, se lleva el tiempo que quiere y si realiza una mala averiguación no existe forma de sancionar a quienes cometen los errores u omisiones, y así se han salvado miles de delincuentes.
Un caso semejante es el de las contralorías, las cuales están subordinadas y son utilizadas como medio para controlar la corrupción, es decir, para manejarla, pero no para erradicarla.
Lo mismo sucede en el poder judicial, donde se han encerrado en una especie de caja cerrada para que nada salga de su control, salvo casos aislados como el del juez 14 Civil Hugo Muñiz Arreola que tiene orden de aprehensión por haber favorecido en un litigio a Transportación Marítima Mexicana.
¡Cuidado!
La gente del Partido de la Revolución Democrática (PRD) considera que ya son dueños absolutos de la ciudad de México En los próximos días, la Suprema Corte de Justicia de la Nación dará a conocer el fallo sobre el amparo que solicitó Gregorio Guerrero Pozas, para volver como titular de la Auditoría Superior de la Federación, sobre todo ahora que le arrecian golpes al auditor, Arturo González de Aragón
¡Cuánta ceguera! Cuando ganaron no culparon a los medios, que fueron quienes al realizar su ejercicio profesional una gran mayoría -que no todos- los llevaron al poder; ahora que esa gran mayoría continúa su labor de interés para la sociedad, estos fueron son culpables. La incapacidad de gobernar no es un asunto de medios, sino de percepciones y lo que la gente percibe es sólo eso: incapacidad panista y foxista.
Al paso de las últimas décadas, el arribo a cargos legislativos ha sido por vías tan lejanas a la contienda o a la decisión del voto ciudadano, quien supuestamente tiene el poder de elegir a "los mejores". En cambio son los partidos políticos y en especial el Presidente de la República los que designan quiénes deben ocupar los puestos de diputados y senadores como un instrumento de fidelidad, pues al poder máximo le han debido "el favor" de sentarse en una curul.
Cuando emergieron los partidos de oposición, muchas veces quienes llegaron lo hicieron también gracias "al favor" del mandatario en turno. Las cosas se modificaron y el favor se lo debieron también al jefe o dueño de su partido a raíz de que se modificó el Congreso de la Unión, cuando se abarató la política y se encarecieron los gastos de este Poder. Recordemos que para poner un alto al crecimiento de la guerrilla en los años 70's, Jesús Reyes Heroles propuso y logró llevar al legislativo la composición plurinominal, para dar cabida a todas las propuestas políticas, estrategia que bien o mal culminó con la apertura y diversidad de partidos que hoy tenemos.
Sin embargo, por la vía plurinominal llegan a la Cámara de Diputados y los distintos congresos locales, personajes cobijados por sus partidos, leales a los intereses cupulares, muchos de ellos que si se atrevieran a realizar campaña electoral, es decir, ganar el voto por la simpatía ciudadana, nunca llegarían a investirse en el fuero constitucional.
Por tal motivo, se traduce en un asunto imprescindible que para arribar a una república moderna y democrática, en breve se realicen las reformas constitucionales necesarias para avanzar en dos campos: la anulación de las diputaciones plurinominales para aminorar los gastos en los congresos y la reelección de los diputados para que quienes lleguen a ocupar las curules tengan independencia en sus decisiones y sean elegidos por su trabajo y no por las cuotas partidistas ni dedazo del Presidente en turno.
El sistema de reelección inmediata de diputados funcionaba en el país porque el decreto de la no reelección maderista fue exclusivo para la Presidencia de la República. Pero el "Jefe Máximo de la Revolución" y padre de la dictadura priista, Plutarco Elías Calles, cambió la Constitución en 1933 para debilitar al Congreso y fortalecer el presidencialismo.
"Sin un Poder Legislativo consolidado, experimentado, y con visión de largo plazo, la división de poderes puede acabar en una confrontación de poderes, como está sucediendo actualmente", escribió el senador perredista Demetrio Sodi de la Tijera.
Mientras los diputados deban su empleo a un Presidente en el cargo, sólo responderán ante él en lugar de ante sus electores, como lo pretendía Vicente Fox el 6 de julio, o como sucedió con Carlos Salinas de Gortari quien malbarató al país porque pudo hacer las reformas que quiso al tener un Legislativo a modo, de la misma manera como Ernesto Zedillo hipotecó nuestro futuro con el Fobaproa, el desmantelamiento del sistema de Seguridad Social y el aumentó al IVA.
María de los Ángeles Moreno, beneficiaria de su cercanía con el poder, expresó en el en el Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional el 15 de febrero pasado que "la reelección de los diputados relaja su disciplina partidista y los lleva a desarrollar una serie de ligas y clientelas que lo vinculan con los intereses de su distrito" y agregó que "estos legisladores independientes de sus cúpulas partidistas, como ocurre con los llamados mavericks norteamericanos, podrían servir de válvula de escape para negociaciones parlamentarias".
El legislador perredista Martí Batres destacó en el mismo foro que "la idea ( ) es que un personaje se convierta en el dueño permanente de la representación de un distrito electoral y que ese individuo logre el escaño con el dinero privado de los grupos de interés económico y el respaldo mediático, como en EU ( ) Por eso se propone un Congreso más de individuos que de partidos y por eso se propone la reelección inmediata y la disminución de la representación proporcional".
Sin embargo, en un sistema democrático, libre de la sujeción de las mafias partidistas, debe privar el interés público de los ciudadanos que son quienes votan y mantienen al Estado, y no el interés particular de los partidos, ni mucho menos del grupo político y económico en el poder sexenal.
De tal forma que aquellos quienes están en favor de la no reelección, en el fondo se manifiestan en favor de un poder legislativo débil y un poder ejecutivo fuerte. Es decir, apoyan el juego de las negociaciones a oscuras y no la verdadera división de poderes y el trabajo profesional de los legisladores, que permita la gobernabilidad y funcionalidad del país. Es decir, le apuestan al retroceso, a la restauración, al salto pa'tras.
Aquellos que alguna ocasión lucharon por derrotar al viejo régimen y fueron punta de lanza para su debacle, hoy pervirtieron la lucha por las prácticas clientelares y corporativas con el afán muy jalisciense de arrebatar perdiendo.
Retomo del lector Juan Nelson Enríquez Rosado: "La racionalidad de la lucha pasada se transformó en afán protagónico usufructuario de estructuras verticales cancerígenas que heredamos del viejo régimen priísta. Con el derrumbe del régimen de partido de Estado se agotaron las ideas".
Los perredistas aprendieron pronto, a golpe de dinero y truculencias se impusieron de manera más que holgada en el Distrito Federal. Pero la soberbia los ciega: la ciudad de México no es la República Mexicana. Sólo unos datos, algunos de ellos inducidos por Cuauhtémoc Cárdenas: El PRD aún no es un partido nacional, no ganó una sola diputación federal en Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Aguascalientes, Sinaloa, San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Durango, Colima, Veracruz, Campeche, Nayarit, Jalisco, Morelos, Yucatán, Quintana Roo, Puebla, Oaxaca, Chiapas y Tabasco. Además perdió votos: si en 1997 tuvo 7.4 millones, en 2000 -que por ser elección presidencial debió aumentar- bajó a 6.9 millones y este 7 de julio aterrizó en apenas 4.5 millones.
¿Creen que tres años alcancen para llevar, junto con Carlos Slim y amigos, a López Obrador a la Presidencia de México?
Los sexenios pasan frente a nosotros y la desesperanza va en aumento. Las promesas de esperanza se convierten en anhelos frustrados. Las circunstancias cambian para quedar igual o peor. Los gobernantes como hábiles prestidigitadores se sacan cifras alentadoras de la manga para colocarnos en un escenario de grandeza comparada con otras naciones del mundo, pero hacen caso omiso a los estudios mundiales sobre la realidad del país donde nos ubican entre los primeros lugares en corrupción, impunidad, desconfianza y otras, y en los últimos en los parámetros de funcionalidad y legalidad, por decir algunos.
En México se gobierna a partir de declaraciones --¿usted también
señora de Fox?--, de anuncios sobre programas espectaculares,
rodeados de la corte celestial y de algunos lacayos que buscan ser alcanzados
por la divinidad del poder en turno. Los bufones de Palacio y sus alrededores
buscan el comedimiento de los columnistas políticos para lanzar golpes
a sus adversarios, filtran informaciones para movilizarlos o inmovilizarlos
como sucede con el caso de la ASF, para medir qué tan fuerte o débil
se encuentra el destinatario del periodicazo.
La inmediatez por delante
En el aspecto político México necesita avanzar más allá de las reformas estructurales que han sido la obsesión de Ernesto Zedillo y Vicente Fox, con el fin de completar un ciclo iniciado por Carlos Salinas. Dicen los mandatarios en turno que sólo así puede mejorar la economía, asunto que parece muy cuesta arriba porque subsistirán los vicios.
Sí, son necesarias las reformas estructurales donde se modifiquen los preceptos constitucionales, pero antes deben existir reformas institucionales que den certidumbre, certeza, seguridad y confianza de que la apertura no significará sólo abrir el cofre al pillaje. Reformas que den legitimidad y promuevan la certeza, además de evitar la parálisis en que desde el sexenio anterior se encuentra el país. Es decir, una reforma a fondo del Sistema Político Mexicano.
Ya hablamos en este espacio de la urgencia de una reforma electoral, de un sistema efectivo de rendición de cuentas, de la necesidad de convertir al Ministerio Público, las Contralorías y el Poder Judicial en entes verdaderamente autónomos e independientes, de la reelección consecutiva de diputados y senadores para transformar al Legislativo en un servicio de carrera que asegure una verdadera representatividad de los intereses ciudadanos.
Pero también es necesario avanzar en otros temas que ya hemos tocados en este espacio: La segunda vuelta electoral y la revocación de mandato vía el referéndum y el plebiscito.
Vayamos a un escenario probable, muy diferente al del pasado 6 de julio. Si el padrón se compone por 60 millones de votantes aproximadamente, y hay una afluencia de electores del 60 por ciento como ha sucedido en las últimas tres elecciones presidenciales, sufragarían 36 millones de mexicanos; y si quien logre el triunfo lo hace con el 40 por ciento de los votos emitidos, quienes lo llevarían a la Presidencia de la República serían sólo 14 millones 400 mil sufragantes, de tal forma que está en juego la legitimidad del próximo Presidente de la República y, por lo tanto, la ingobernabilidad podría manifestarse todavía mayor a la actual.
Ya lo decíamos en un comentario anterior. No existe un proyecto de gobierno que tenga mayoría. Hoy vemos que el Presidente no tiene consigo a todo el partido que lo llevó a la Presidencia; en el Congreso de la Unión tampoco le han permitido --como tampoco él ha sabido hacerlo-- acordar las reformas necesarias para poner a funcionar al país. De tal suerte que hoy como ayer, deberá recurrir a las mentiras y el chantaje previo para poder desinformar este 1º de septiembre sobre la incapacidad, ineficiencia e ineficacia de su mandato.
De tal forma que es apremiante que nuestros líderes políticos se sienten a dialogar y pongan las bases para una República Moderna y Democrática, mediante las reformas institucionales que, por sí mismas, traerán las transformaciones económicas y sociales que tan necesarias son, a partir de la certidumbre, ahora sí, de una verdadera justicia.
Trabajadores despedidos de las empresas donde se elabora la bebida peruana Big Cola que ha logrado acaparar un amplio sector del mercado nacional, vinieron desde Puebla para denunciar ante los medios la discriminación laboral en que se encuentra junto con 150 obreros más, por parte del director de Recursos Humanos, Efrén Abascal, y de los dirigentes sindicales Armando Neyra y Pedro Fajardo, quienes coludidos manejan a la planta de personal en tres diferentes empresas: Concentradora de Recursos Humanos, Sistemas Computacionales y Nóminas y Ajemex.
Los dueños de la empresa son los peruanos Arturo y Carlos Añoños. Este asunto debe investigarlo la autoridad laboral, pero tampoco se vale que intereses afectados por esta empresa manipulen a los obreros. Sin duda hay quien los patrocina
Dígase lo que se diga, Carlos Salinas de Gortari ya tiene a
sus tres candidatos para la Presidencia de la República: Manlio Fabio
Beltrones en el PRI, Diego Fernández de Cevallos en el PAN
y Andrés Manuel López Obrador en el PRD. Luego les comentamos
Quienes ya se reparten el pastel antes de que López Obrador llegue
a Los Pinos son Francisco Garduño y sus colaboradores. Dicen que
si el voto los favorece, el hoy secretario de Transporte ocupará la Procuraduría
General de la República a partir del 1 de diciembre de 2006
* Periodista.