Poesía


ERA UNA CASA DE LIBROS


Rolando Lazarte *

Era una casa de libros. Pero no cualquier libro.
El principito. El profeta.
Historias de Cronopios y de Famas. Martín Fierro.

La Biblia. Angustia, de Graciliano Ramos. Ficções
do Interlúdio, de Fernando
Pessoa. Ficciones, de Jorge Luis Borges. Crecer,
de Gita Lazarte.

Una nueva dimensión de vida, de Omar Lazarte. El
color que cayó del cielo,
de Howard Phillips Lovecraft. El camino de la
egoencia, de Ramón P. Muñoz

Soler. Eran libros. Lugares. Nunca había salido
de allí. Volvió a su cuarto
... años después. Las paredes de gris y blanco

Dibujaban la silueta de una ciudad. Pintaban un
cielo que caía sobre los
edificios. Y había más libros. Lisandro de la
Torre, de Juan Lazarte.

El libro de oro de Patoruzú. Chiclana, Sarratea y
Paso. El diario a diario.
Las hojas de todos los viajes a la
pre-cordillera, Potrerillos,
Villavicencio,

Uspallata, Embalse, Valle Grande, Santiago de
Chile, la Cueva de las Brujas,
Puente del Inca, São Paulo, Buenos Aires,
Rosario, San Genaro, Rio de
Janeiro

Madrid, Santiago de Compostela, Milano, Gratz,
Utrecht, Brasilia, Villa
Mercedes, Fortaleza, Pacheco, João Pessoa. Sur.

Las paredes eran textos, el cielo frases, el piso
hojas. Andaba por el
cuarto que era una ciudad que era un libro que
era una página que nunca
pasó.

Era el mismo cuarto, el mismo cuento, el mismo
libro, el mismo autor, la
misma página, la misma tarde de Mendoza, la misma
casa, la misma calle
Clark.

* Sociólogo y escritor.

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