BALANCE NEGATIVO
Carlos Quintanilla *
A un año de haber asumido la presidencia de Colombia, el untraderechista Alvaro Uribe, están pendientes aún de solucionar, en parte, las más urgentes necesidades de la mayoría de colombianos, deterioradas por las políticas neoliberales, por las constantes denuncias de violaciones a los derechos humanos y por su política belicista.
Uribe, quien al tomar posesión (el 7 de agosto de 2002), se comprometió a terminar con cuatro décadas de conflicto armado, en vez de buscar salidas negociadas, ha intensificado su política guerrerista, la cual le ha generado más fracasos que aciertos.
El presidente colombiano, cuya meta principal es derrotar a la guerrilla, en especial a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), por ser la más numerosa y combativa, debe tener presente que su política guerrerista, ha sido un rotundo fracaso.
Es oportuno señalar que su primer fracaso, fue el de involucrar a la población civil en el conflicto armado. Un día después de haber asumido la presidencia, Uribe, creó una red de espías civiles para vigilar a los grupos insurgentes o a las personas que simpatizan con ellos.
La Red de Informantes Civiles fue lanzada en el departamento de Cesar. Su objetivo era que los espías se convirtieran en ojos y oídos del gobierno. Sin embargo, el proyecto ha sido un error de cálculo para Uribe, ya que lo único que consiguió fue la expansión de la guerra. En otros países, a los informantes del gobierno se les conoce como "orejas".
En sus años como gobernador de Antioquia, Uribe hizo lo mismo. Creó el programa civil-policial "Convivir". Mediante el programa, se produjeron incontables abusos en contra de la población civil. Muchos de los miembros de "Convivir", de acuerdo a diversos medios de prensa, tenían nexos con los paramilitares y habían participado en masacres. Según denuncias, estos grupos de informantes, ayudaron a alimentar el auge de los paramilitares o escuadrones de la muerte, a los que se les atribuye la mayoría de las violaciones a los derechos humanos en Colombia.
En medio de este panorama, Uribe no oculta su intención de aplicar el componente militar del Plan Colombia. Pidió inclusive más dinero a Washington para la guerra. Vale la pena señalar que el Plan Colombia, nacido como una estrategia antidrogas y con un financiamiento aportado por la administracióndel presidente estadounidense George Bush de 1,300 millones de dólares, ha pasado a ser un claro plan de guerra para combatir a las FARC.
Se estima que el 76 por ciento de los billones de dólares estadounidenses enviados a Uribe bajo el Plan Colombia es utilizado en acciones militares contra la insurgencia. La ayuda estadounidense a Colombia se ha incrementado en diez veces desde 1995, lo cual refleja la preocupación de que el país sudamericano esté en camino a la polarización. Estados Unidos ha invertido más de 2,300 millones de dólares en el Plan Colombia desde que la iniciativa fue lanzada en el 2002.
La reciente aprobación en el Congreso de Estados Unidos de 731 millones de dólares para, supuestamente, combatir las drogas en los países andinos, no es una buena señal para el pueblo colombiano que desde hace muchos años anhela la paz con justicia social. De este monto, 391 millones de dólares irán a parar a las manos de los militares colombianos.
Es irónico que mientras el gobierno de Alvaro Uribe recibe millones de dólares para la guerra, la pobreza y miseria aumentan en Colombia. Recientes informes indican que 33 millones de colombianos viven en la pobreza y miseria. El desempleo ronda el 22 por ciento. Más de tres millones de niños padecen de desnutrición y el número de niños de la calle aumenta en las principales ciudades del país. Colombia cuenta con 42 millones de habitantes.
Frente a este escenario, la ayuda económica que llega desde el exterior para el gobierno colombiano agudiza más el conflicto armado. Uribe tiene todavía la oportunidad de rectificar ante su pueblo y buscar salidas pacíficas al conflcito generado por la desigualdad social. Uribe, tiene que reconocer que jamás habrá paz en Colombia sin reforma agraria y sin libertades políticas y sociales.
Su política belicista y sus campañas calumniosas contra las FARC,
no serán tampoco suficientes para apagar la realidad. Una salida política
negociada, es la única alternativa que les queda a las partes en conflicto
para que los colombianos puedan vivir en paz y sin la amenaza del terrorismo
de Estado.
* Periodista y director del noticiario Pacífica, que se transmite por la radioemisora KPFK, de la Cadena Pacífica, en Los Angeles, Estados Unidos.