GROTESCO
En una sociedad, en la que sus sujetos están condicionados desde la infancia a creer que no pasa nada, aunque ocurran tragedias como que las personas vendan su libertad a cambio de la fantasía de ganar un millón de pesos luego de exhibir su intimidad en los supuestos espectáculos realistas, los ciudadanos arriesguen la existencia por alcanzar el sistema de vida estadounidense y las mujeres y niños mueran de hambre en parcelas inertes por falta de manos campesinas o en cinturones de miseria de la marginación; escuchar un discurso privilegiando el autoempleo o las oportunidades de convertirse en emprendedor, se asemeja a una tragicomedia del absurdo.
¿De que forma abonará al cambio el anuncio de un apoyo millonario del Banco Mundial para las microempresas? ¿Qué microempresas espera el BM que emprendan los mexicanos? ¿Serán las tortillerías y peluquerías sugeridas por el secretario del trabajo? ¿Lleva alguien el censo que nos diga cuantos y con que éxito se abrieron y funcionan los changarros del primer programa de empleo? Qué hay del comercio ambulante, ¿es changarro, se le puede considerar microempresa? Y para los neófitos podría alguien decirnos de forma simple si la microempresa es la que tiene ¿cuántos poquitos empleados?, ¿sin empleados?, con sólo familiares del microempresario tallándose el lomo y aprendiendo malabares para librarse de inspectores, ladrones y vivales?
Mientras que los serviles mercenarios del capital sin patria, gastan en publicidad lo poco que queda del erario luego de restarle al PIB, el servicio de la deuda -pública, privada, interna, externa, del FOBAPROA, los rescates y reventas a la IP etc.- para que los medios, conviertan la tragedia en cápsulas; el pueblo en su desesperación sólo puede tragar verdades a medias, resultado del impedimento de quienes usufructúan el poder sin percibir o sin interesarles lo que sí está pasando.
¿Cuánto ganan los medios electrónicos e impresos, por la apabullante campaña de la fundación BEST, con el gordito doctor Simi y las becarias curvilíneas anunciando medicamentos baratos y lucha en contra de la corrupción? ¿Quién paga y para qué, esta costosísima campaña, en la que se trasmiten los rezos y actos de bendición de negocios para aliviar la salud de los pobres? La convivencia, sin ninguna clase de pudor, de hombres de sotana con mujeres de minifalda cuyas miradas y cuerpos voluptuosos enmarcan el mensaje de admiración a Víctor González Torres, es una forma "Matrix" de amaos los unos a los otros? ¿Se trata de un ejemplo del éxito de la microempresa o una competencia desleal a la Fundación Vamos México?
Más allá de averiguar y obtener respuestas, lo innegable es lo
grotesco de la histriónica bondad de los usurpadores de la auténtica
filantropía, lo patético de una medicina más preocupada
por ganar mercado y votos en favor de pseudo ecologistas y lo diabólico
de una manipulación religiosa que mezcla el agua bendita con las secreciones
eróticas producidas por la mirada a la mujer, todo ello en función
de la salud del pueblo y la lucha en contra de una corrupción que ellos,
como resultado del cinismo, conciben como paja vergonzosa en el ojo ajeno, impedidos
además de reconocer que son "delitos" y no "errores"
sus actos de "equivocación" en el manejo de las cuentas del
FOBAPROA, la impericia para la instrumentación de programas sociales
y la "insensibilidad" a las muertes que ya se están dando en
Juárez, Sonora, el Distrito Federal o el desierto de Arizona. ¡Qué
sigue! ¿Llegaremos al punto de inseguridad liberiana o desnutrición
africana? En el 2006, así como ocurre hoy en Guatemala, ¿alguien
exigirá que retome -se reelija- el poder
... Quién? ¡Habrá
revolución! Imposible dirían lo sabios, el hambre y la inercia
del funcionario -en complicidad con los hombres de presa- para apoderarse del
esfuerzo del pobre es tal, que los miserables venderán sus fusiles para
comer y los mercaderes los adquirirán para el mercado negro.
* Comunicóloga.