México


CONGRUENCIA ANDRÉS MANUEL, CONGRUENCIA


Renato Consuegra *

El jefe de gobierno de la ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, utiliza las conferencias mañaneras no como una forma de informar a la ciudadanía de la problemática de la gran ciudad, sino como una clara plataforma de lanzamiento para su candidatura presidencial en 2006. Pero para lograrlo también muestra su otra cara.

Con actitudes autoritarias contesta sólo las preguntas que responden a sus intereses no a los de la opinión pública representada por los reporteros; de manera déspota calla a los representantes de los medios de comunicación o simplemente les dice que no responderá; y de forma prepotente toma decisiones contra la voluntad popular o contra los ordenamientos legales al grado que su ego lo domina hasta auto-calificarse como indestructible.

El Señor Legalidad, quien se acredita como el único ser en el país de levantar las banderas de la legalidad, la ética, la moralidad y la austeridad republicana, acude a la Suprema Corte de Justicia cada que tiene un litigio para encaramarse en el debate nacional -por cierto acaba de perder uno contra el ex jefe deleracional en Miguel Hidalgo, Arne aus den Ruthen Hagg-, gasta millonarios recursos del gobierno del Distrito Federal, tiempo y espacios que deben ser utilizados para asuntos de una ciudad con una enorme problemática, para impulsar su candidatura.

Si López Obrador es congruente con su discurso, debe, así: d-e-b-e, constreñirse en sus mañaneras conferencias a hablar única y exclusivamente de los temas de la ciudad. Ahora que si pretende hacer precampaña y meterse al debate de los temas nacionales, lo más congruente es que el jefe de gobierno del Distrito Federal -esto debe ser extensivo a los señores gobernadores que también aspiran a la silla presidencial en 2006- ocurra a las oficinas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) o contrate algún salón donde pueda dar sus declaraciones ajenas a los asuntos de la ciudad. Porque utilizar recursos del gobierno de la ciudad de México para su precampaña es corrupción, así, con todas sus letras. Si el jefe de gobierno fuera congruente con su discurso, tal medida sería ovacionada, pero ¿le interesa ser congruente consigo mismo?

Por esta y otras actitudes autoritarias es urgente poner en marcha la reforma del Estado y dentro de su marco la reforma rlectoral, donde se incluya la reglamentación de las precampañas. ¿O cómo se van a vigilar los recursos que utiliza López Obrador para su promoción? O los usados por Jorge Castañeda en una estrategia similar a la de Vicente Fox, o de cualquiera otro u otra.

* Periodista.

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