Poesía


TE REGALO MI MAR


Domingo Schiavoni *

No lo mires más,
ya es tuyo.

Voraces criaturas habitan en su entraña,
caracolas de nácar se guardan sus rumores,
misteriosos castillos se yerguen majestuosos
en sus pozos sombríos,
y en sus alcobas íntimas
que ningún ojo ha visto
se desnudan corales
y copulan frenéticas
sus corrientes heladas.

En su pampa salobre que surcaron altivos
antiguos nibelungos y pobres pescadores
el sol es un espejo que se quiebra en cristales
milenarios de asombro.

Cuando la calma moja su inmensa pradería
se parece a una estepa mullida de ternuras,
adonde cada noche
las estrellas se acunan
con amor infinito.

En las playas sedosas y en sus arenas mansas,
donde cada mañana despereza su hastío
de un destino invariable,
y donde al morir el día
entorna arrepentido sus instintos violentos,
yo dormí muchos días totalmente desnudo
dejando que sus sales me volvieran sereno.

Me deslumbré en su anchura
llenándome los ojos de alboradas tardías,
y le entregué mis penas en silentes ocasos.

Mi piel se guardó para siempre sus esencias salobres
y en el color moreno de nuestra despedida
queda toda una historia de amores y rencillas.

Tómalo ahora. Es tuyo.
Pero nunca le digas que es un regalo mío.
No habría de perdonarme,
y yo nunca quisiera que sintiera en su espalda
la palmada falsaria de su mejor amigo.

* Periodista.

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