LA VERDADERA GUERRA SUCIA
El escándalo mediático que supone el desvío de fondos de la Secretaría de Salud destinados por el Congreso de la Unión para la lucha contra el SIDA, obliga a la sociedad un análisis profundo en un contexto en el cual abundan las preguntas y lo que faltan son respuestas.
¿Lo relevante del caso PROVIDA es el monto de lo entregado a una sola institución -46 por ciento del total destinado para OSC´s- las implicaciones jurídicas de un ejercicio presupuestal que beneficia a los amigos de gente en el poder o el asunto de las tangas?
¿Es esta nueva nota de escándalo un auténtico ejercicio de la libertad de expresión al servicio de la población que tiene el derecho constitucional a la información o se trata de otra cortina de humo para distraer la opinión pública de casos como el de la Lotería Nacional?
Habrá que estar atentos al curso de la denuncia de organizaciones que se sienten ofendidas por el hecho mismo de la distribución poco equitativa de los recursos fiscales que parece ser la constante y por la incongruencia implícita en la compra de ropa íntima por una organización furiosamente opuesta al uso del condón y las consecuencias para grupos excluidos del favor de los gobernantes en turno, que con todo y la aprobada Ley de Fomento, ven coptados en los hechos sus posibilidades de acción en favor de las poblaciones marginadas a las que por décadas habían asistido.
¿Se aplicará a estos influyentes amigos del poder clerical y secular el mismo rigor jurídico utilizado para el universo de organizaciones civiles convertidas en sucedáneas de la obligación gubernamental por la entrega de montos irrisorios que van de los 40 a los 200 mil pesos anuales?
El asunto no es menor, desde la gestión presidencial de Miguel de la Madrid y muy específicamente después del sismo del 85, grupos como el que hoy se presenta en contra de la corrupción y a favor de la salud con Víctor González Torres como actor visible, iniciaron el proceso de apoderamiento del llamado con eufemismo tercer sector.
Primero fue la Junta de Asistencia Privada, después vinieron las mesas de trabajo en las oficinas de Luis Donaldo Colosio cuando se desempeñaba como secretario de Desarrollo Social y hoy en la expresión máxima del cinismo y la piratería -ahora resulta que los instrumentos tradicionalmente populares como las marchas y las protestas callejeras son monopolio de la gente bien- hacen uso de su gran poder financiero para pagar tiempos costosísimos de información, valiéndose de una postura poco ética, de medios de comunicación convertidos de instrumentos al servicio de una clase gobernante insulsa, en auténticos dictadores que han marcado la pauta del desgaste social que vivimos.
¿Quién pagará el daño moral a personas honorables, víctimas de la perversidad y la venganza instrumentada por los enemigos de aquellos llamados traidores, sólo por atreverse a denunciar lo que pasa en los palaciegos pasillos de los émulos del rey sol?
¿Cuál guerra sucia es peor, la escenificada hace casi 4 décadas que hoy se usa para intentar tapar el sol con un dedo o la constante violación a los derechos humanos en contra de estudiantes, trabajadores, luchadores sociales y campesinos encarcelados por expresiones de conciencia, sin descontar a la abuela casualmente familiar, del ex-publicista de la campaña de quienes disfrutan su estancia en los Pinos, sede la Presidencia de México?
Ahora resulta que la población debe someter sus elementales derechos por el miedo a caer en las garras de la gente que prometió darle rumbo a la Nación y salvar a la Patria. ¿En qué momento se dedicarán a atender los temas importantes de México?
¿Tienen siquiera una remota idea de daño institucional que significa la desaparición de cuando menos 200 organizaciones que antes apoyaban a los más pobres?
¿No les ha bastado el cierre de empresas que luego de 30 años de generar empleos han sucumbido frente a acciones desarticuladas que parecen responder a un plan eminentemente destructivo?
Poco se ha dicho del universo afectado por la guerra sucia contra los mexicanos;
pero es fácil identificarlos sentados en los parques públicos
con la mirada desolada, prisioneros de las rejas de sus casas y comercios, aterrados
ante la presencia de un vehículo policial en las cercanías de
su hogar y llenos de furia cuando se enteran de que el rescate bancario fue
en realidad para los ahorradores que como ellos, perdieron su patrimonio hipotecado
e impagable.
* Comunicóloga.