México


LA MAYOR MARCHA EN LA HISTORIA DE MEXICO: CLAMAN SEGURIDAD


David Talavera *. Fotos: Alfredo Fieytal *

LA MAYOR MARCHA EN LA HISTORIA DE MEXICO: CLAMAN SEGURIDAD

La inseguridad pública que vive México provocó en junio pasado la mayor marcha en la historia del país: cientos de miles de mexicanos y extranjeros asentados en esta nación marcharon de distintos puntos de la ciudad para confluir, los que cupieron, en la Plaza de la Constitución, corazón político del país.

La marcha inició con jaloneos entre algunos miembros del Consejo Industrial de Tlalnepantla, municipio del Estado de México, vestidos con playeras verdes, y las madres de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, a quienes se había ofrecido que encabezarían el contingente.

“No es cuestión de protagonismos, había un acuerdo y ustedes irían atrás”, advertía Alfonso Otero, de México Unido contra la Delincuencia. “Pero ¿por qué las quiere quitar? se le increpó. “Lo que pasa es que cada uno de nosotros representa a una organización muy fuerte, y ellas también, que se incorporen atrás” argumentaba.

Así comenzó la marcha silenciosa contra la inseguridad, que congregó a miles de familias del Distrito Federal y de otras entidades, quienes exigieron por igual un México seguro, cadena perpetua para los secuestradores; hasta hubo quienes pedían la pena de muerte, castigo a los responsables de las asesinadas en Ciudad Juárez y un alto a la impunidad.

El reclamo no era exclusivo: igual para autoridades federales, estatales y municipales. Todos tenían una historia de agresión que contar. Los más favorecidos hablaron de robos y golpes, mientras otros de secuestros, desapariciones y muertes.

Antes de llegar al Eje Lázaro Cárdenas, que es una de las avenidas más céntricas de la capital del país, los organizadores habían perdido el control de la marcha. En un intento por colocarse al frente, pedían a unos avanzar por la calle 5 de Mayo y a otros por Madero.

Sin embargo, la mayoría decidió seguir a las madres de Juárez, quienes pocos minutos antes del mediodía entraban al Zócalo, al tiempo que las campanas de Catedral repicaban llamando a misa.

Al llegar a la Plaza de la Constitución cada quien tomó su camino. Los manifestantes no sabían qué hacer, eran apenas las 12:00 horas y el Himno Nacional estaba programado para una hora después. Unos optaron por apostarse bajo los balcones del edificio de Gobierno del Distrito Federal y otros se manifestaron frente a las puertas de Palacio Nacional para exigir al presidente Vicente Fox poner alto a los secuestros y permitirles vivir en un ambiente de seguridad.

En punto de las 13:00 horas, las primeras estrofas del Himno Nacional comenzaron a escucharse en forma desordenada.

Desde temprano apareció un grupo de jóvenes que se dispersó entre la multitud: tenían como consigna reclamar al gobierno de la ciudad la inseguridad, pero en cada momento que intentaban corear frases de desprestigio eran abucheados y obligados a callar por los manifestantes, quienes exigían no politizar la manifestación.

El despliegue de mantas también provocó molestia entre los participantes, que exigieron su salida de la marcha. “¡No queremos provocadores!” Los afectados consideraban el reclamo una agresión a su libertad de expresión. Del mismo modo se pidió a los jinetes de Valle de Bravo que retiraran una manta en la que manifestaban su apoyo a la candidata del PRD al gobierno de Zacatecas, Amalia García.

Las diferencias rompieron el silencio pactado y entre aplausos surgieron coros de: "México, México... México quiere paz". Entonces tomó fuerza el movimiento nacional.

Mezclados entre el contingente iban líderes de organismos y empresas, como Fernando Schütte, del Consejo Ciudadano de Seguridad Publica; Guillermo Velazco Arzac, del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Justicia Penal; Lorenzo Servitaje, del Grupo Bimbo; el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Luis Barraza, y Alberto Núñez, de Coparmex, entre otros. Marcharon también Jaime Chico Pardo, director de Teléfonos de México (Telmex), y José Luis Uriegas, de la Asociación Nacional de la Industria Química.

Por momentos la marcha parecía un desfile de modas, en la que se veían lentes Ray Ban, tenis Tommy, Nike o Reebok o ropa de marca, pero también playeras y pantalones de mezclilla desgastados.

En las calles aledañas a Reforma, los chóferes y guaruras esperaban a sus jefes, quienes, vestidos de blanco, de pies a cabeza, se cuidaron de no llevar ni siquiera reloj, pero en cambio no se desprendieron del celular y cargaron con cámaras para tomarse la foto del recuerdo.

Algunos vecinos de la colonia Narvarte también vendieron centenares de banderines en cinco pesos y comentaron que habían mandado hacer 600 playeras con valor de 20 pesos para la ocasión; en tanto, residentes de la Del Valle realizaron 500 banderines con la leyenda “Rescatemos a México”, cuyo precio era de 10 pesos.

Como colofón, un grupo de cerca de 80 jóvenes, que se identificó como anarcopunk, recorrió la plancha del Zócalo escenificando la agresión que recibieron en Guadalajara por parte de los cuerpos de seguridad de la entidad, durante la cumbre de líderes latinoamericanos y de la Unión Europea.

Con macanas y golpes, algunos de los jóvenes fingían ser sometidos por policías y gritaban “presos políticos, libertad, y respeto a los derechos humanos”.

El secretario de Gobierno del Distrito Federal, Alejandro Encinas Rodríguez, señaló que algunas de las propuestas que se hicieron durante la marcha del domingo contra la inseguridad y los secuestros se discutirán en la reunión de los procuradores y secretarios de gobierno y seguridad pública de los estados de la región centro, que se realizará en Toluca, Estado de México.

“Hay demandas totalmente legítimas que tendremos que atender”, afirmó el funcionario, quien dirigió las operaciones de la Base Morelos, que se instaló desde las 07:00 horas para monitorear el desarrollo de la movilización.

EN SU PROPIA VOZ

Susana Zavaleta, actriz: A partir de esta movilización, los que ahora deben tener miedo son los políticos, porque verán la fuerza que tiene la sociedad civil cuando demanda atención a sus problemas.

Alejandra Olguín. La gente que llegó a la ciudad de México está muy consciente de la situación que vivimos. Yo vengo de Chihuahua, donde he participado en marchas desde los 13 años, he “tomado” puentes para que los políticos corruptos sean destituidos y por eso estoy aquí. La falta de empleo es un detonante para la inseguridad. Ojalá que el pueblo ya despierte.

David Chavero, contador de 52 años de edad, vecino de la colonia Industrial: Nunca he participado en ninguna marcha, pero ésta me interesa verdaderamente para que las autoridades del gobierno federal y de la ciudad se pongan a trabajar. Ojalá esto sirva de algo y dejen de pelearse por sus intereses personales. Otra demanda que también es prioritaria es atender la falta de trabajo, porque ya pasaron casi tres años y no hay soluciones.

Mujer extranjera (no quiso dar su nombre): Estamos demandando que la justicia sea para todas, que las mujeres no sean cargadas con 40 por ciento más de penas, que haya justicia en Ciudad Juárez. En este país hay quien se dedica a asesinar mujeres únicamente por su género, no sólo en Juárez, sino en Piedras Negras, León, Cancún y el Distrito Federal.

Verónica, vecina de la colonia Lindavista: El motivo por el que decidí acudir a esta marcha se llama inseguridad e impunidad. La delegación Gustavo A. Madero, donde vivo, es una zona con gran índice delictivo. En muchas de las calles de la colonia donde vivo estamos detrás de las rejas mientras los delincuentes andan libres.

María del Carmen González Román, de Acapulco: Es importante salir a las calles porque debemos unirnos. Todos estamos en riesgo; hoy me pasa a mí y mañana a otros. Yo vine a la marcha porque he sido sometida a los abusos de poder y si uno no participa en la vida política y social dejamos en un poder absoluto e ilimitado a las autoridades.

Ofelia Rescala, 58 años: Otras manifestaciones podrán tener sus motivos, pero ésta es la que me interesa y es primordial para mí, porque ya estamos desesperados.

Motociclista del grupo Tomahawks: Un grupo de sujetos secuestraron a mi primo y los hijos de perra lo asesinaron; ahora lo que pido es la pena de muerte contra ellos y si no se hace nada vamos a tomar la justicia por nuestra propia mano.

Rodolfo Gil. Es mi primera participación en una marcha y participo porque deseo un México limpio. Que se abran fuentes de trabajo. Yo creo que todos debemos participar para que México sea más digno y que las corporaciones extranjeras no se dediquen a explotar a sus trabajadores, porque una persona honesta parece que pide limosna por su trabajo.

Teresa Castellanos, 35 años, licenciada en administración y vecina de Polanco: La ciudadanía no se puede estar manifestando por cada asunto, por cada tema, pero con la inseguridad estamos cansados de promesas que no se cumplen y es una demanda generalizada.

Aquilina del Tejo, española de 52 años radicada en México: Cuando vean que todos nos estamos uniendo, yo creo que algo se va a hacer; por lo menos que vean que estamos unidos. Es la primera marcha que participo en México.

Elba Pupa, de la colonia Vicente Guerrero, delegación Iztapalapa: En mi colonia los problemas principales son la drogadicción y los asaltos. Mi familia y yo marchamos porque exigimos más vigilancia.

Raquel Rodríguez, residente de la colonia Obrera: Marcho porque quiero que se acaben los robos.

Armida Valencia, habitante de Ciudad Satélite, Estado de México: Es la primera vez que participo en una marcha y probablemente me sumaría a otra. Me parece que no se solucionan los problemas económicos del país y esto incide en que haya mayor delincuencia.

No obstante que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Distrito Federal reportó saldo blanco al término de la marcha en contra de la inseguridad, un total de 135 personas requirieron atención médica por problemas de insolación, baja presión, caídas y hasta ampollas y dolor de piernas por la desacostumbrada caminata, pero únicamente cuatro casos requirieron hospitalización, aunque sólo por unas horas.

La vialidad en zonas como el Centro Histórico, Zona Rosa, y en menor medida las colonias Cuauhtémoc y Obrera, se vio afectada. Las avenidas que permanecieron parcialmente cerradas a la circulación desde las 08:00 hasta las 15:00 horas fueron Paseo de la Reforma, avenida Juárez, Río Tíber, Florencia, Insurgentes Centro y Eje Central, entre otras.

Ambulancias de la Cruz Roja del Distrito Federal y del estado de México, así como otras instituciones públicas y privadas, se apostaron en las calles por donde transitaría la marcha para atender cualquier emergencia, aunque la mayoría de estos vehículos se concentró a la vanguardia y retaguardia de la manifestación contra la violencia.

La Cruz Roja atendió a 86 personas, principalmente por insolación y baja presión, mientras las unidades de la Secretaría de Salud del gobierno capitalino brindaron servicio a 45 manifestantes; de ellos, cuatro sufrieron lesiones leves por caída y debieron ser trasladados a hospitales.

Por su parte, el gobierno capitalino informó en un boletín de prensa que no se reportó ningún incidente de relevancia. Hubo algunas discusiones fuertes entre los integrantes de los diferentes contingentes, pero fueron los mismos organizadores de la marcha quienes controlaron la situación.

Finalmente, en cuanto a personas extraviadas, el servicio de Locatel reportó únicamente el caso de un niño de 12 años de edad, que pudo ser entregado a sus parientes, mientras el Servicio de Transporte Colectivo (Metro) mantuvo cerradas las estaciones Zócalo y Allende, desde las 11:00 horas y reabrió el servicio cuando se dispersó la concentración en la Plaza de la Constitución.

Al fijar postura en torno a la marcha, la Presidencia de la República reconoció y valoró la gran participación ciudadana, al tiempo que se comprometió a escuchar y recoger el reclamo ciudadano y las demandas expresadas por la sociedad civil.

En un comunicado de cinco párrafos, la Presidencia de la República estimó que la sociedad dio una muestra de dignidad y civismo al expresar de manera ordenada y pacífica sus exigencias y sus reclamos. Expresó que es necesario que gobierno y sociedad civil trabajen de manera estrecha para enfrentar la delincuencia, derrotar al crimen organizado y poner fin a la violencia.

“Bienvenida la fuerza y la participación de la ciudadanía. La República celebra el ejemplo de unidad y solidaridad” que se demostró en la movilización, pues constituye un ejemplo de lo que “la sociedad puede lograr cuando se trabaja por México”, se indica en el comunicado.

Finalmente, la Presidencia de la República se comprometió a redoblar esfuerzos para hacer de México “un país que sea cada vez más seguro y más justo para todos. Un país donde el estado de derecho se haga valer a plenitud”.

* Periodista mexicano.

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