ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR EN LA CARRERA DE LA MORALIDAD
Ahora que México festejó una fecha muy popular como es la de Todos los Santos, quiero recordar algunos dichos también populares: El comal le dijo a la olla; ve la paja en el ojo ajeno pero no ve la viga en el propio; estás torcido, le dijo un cojo a un tullido en la carrera de la moralidad, o se espantan del petate, pero se abrazan del muerto.
Esto viene a colación por los consejos que Andrés Manuel López Obrador, jefe del Gobierno del Distrito Federal, se atrevió a dar al gobierno de México para terminar con la corrupción de Petróleos Mexicanos (PEMEX).
"Hay que limpiar Pemex de corrupción y hay que crear un comité ciudadano de vigilancia para estar atentos a todos los contratos, para estar muy atentos en todas las licitaciones, a todo lo que significa la entrega de contratos en Pemex", expresó ayer en su conferencia matutina el señor que dicta la agenda de la prensa nacional.
Pero no lo ha dicho sólo López Obrador, ya que cientos y cientos de reportajes, notas y comentarios editoriales han dado cuenta del cochinero en las finanzas de la paraestatal petrolera.
No fueron sólo Francisco Rojas, Adrián Lajous, Rogelio Montemayor o Raúl Muñoz Leos, los principales corruptos en Pemex, como tampoco sus antecesores.
Varios medios y algunos reporteros, incluido el autor de este comentario, hemos dado cuenta de la forma como Juan Bueno Torio logró encaramar una red de corrupción en Pemex-Refinación, siendo un miembro activo del Partido Acción Nacional, además de que su familia, contratista del transporte de combustibles, ha sido beneficiada desde hace algunos meses.
Sin embargo las cosas seguramente no funcionarán mejor con Luis Ramírez Corzo, conocido porque antes de ser llevado a Exploración y Producción fue proveedor de la paraestatal, con la cual hizo infinidad de negocios.
Lo que buscará el nuevo director es desmontar la red de corrupción que había con los anteriores proveedores de la paraestatal para montar una nueva, acorde con los intereses económicos y políticos del nuevo régimen.
Pero López Obrador tampoco puede dar consejos cuando también está torcido en la carrera de la moralidad y el desmontaje y montaje de nuevas estructuras de corrupción.
Algunos intelectuales como Rubén Aguilar Monteverde (hoy vocero de la Presidencia de la República), José Antonio Pérez Simón, David Ibarra, Miguel Ángel Granados Chapa, Germán Dehesa, Javier Solórzano y Carmen Aristegui, quienes conformaron el Consejo Ciudadano para la Transparencia en el Gobierno del Distrito Federal, renunciaron tras los videoescándalos de principios de marzo.
Transcribo los motivos de Dehesa publicados en su columna Gaceta del Ángel del diario Reforma : "Yo renuncié porque los videos de Bejarano, el siniestro burocratita, y de Ímaz me habían demostrado, junto con la línea de defensa que asumió Andrés Manuel López Obrador, que incluye una conspiración intergaláctica; de manera contundente que mis horas de trabajo en el consejo, sin ninguna remuneración, no habían servido para más cosa que para darle un barniz de claridad y limpieza a lo que ostensiblemente era un porquerillero. Por eso renuncié.
"Me hubiera gustado renunciar frente a López Obrador y mirándolo a los ojos, pero él, dadas sus ocupaciones, no asistió (a la junta del consejo del martes 9 de marzo); pero esto es sólo una diferencia de matiz. Mi decisión estaba previamente tomada. Finalmente yo era un ciudadano cuya tarea era dar fe de la transparencia con que ingresaban los dineros al gobierno del DF. Frente a los ciudadanos declaro una obviedad: el consejo sirvió para maldita la cosa.", agregó
Lo mismo para que ha servido la Contraloría Ciudadana y los pobres viejitos que tienen un interés admirable por resolver la problemática de la corrupción, pero de los cuales se burlan los funcionarios y Bertha Luján, la contralora general, quien los sacan cuando encuentran una hebra de la corrupción.
Y para lo mismo ha servido el Consejo de Transparencia presidido por Gustavo Velásquez o las oficinas de transparencia de las distintas entidades del GDF.
Como dice el refrán popular y bien aprendió López Obrador: Hágase la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre.
* Director de Información del grupo Crisis.