ACERCA DE LOS "MONÓLOGOS DE LA VAGINA"
Néstor Gabriel González Ruiz *
La vagina es sin duda uno de los lugares de las mujeres más placenteros para los hombres. Pero ¿qué es para las mujeres? A través de la creación dramática de Eve Esler, la vagina alcanza una gran concepción, en los Monólogos de la Vagina. En esta obra, mujeres anónimas hablan de su órgano genital y con sus testimonios, obtenidos de la vida real, la autora nos ofrece exquisitas apreciaciones y significados que puede representar para el género femenino este órgano que las distingue.
Presenciar la actuación de tres conocidas actrices con marcadas diferencias en su edad actuando, peculiarmente también con los pies, las palabras de mujeres de distintas posiciones sociales y pertenecientes a países con gobiernos y religiones distintos, es una delicia, una oportunidad para saber de la vagina lo que sus portadoras piensan, dicen y han callado.
El espectador queda sumergido inmediatamente en la vagina: en su profundidad, su forma y sus funciones, pero no bajo el frío criterio del científico; queda capturado con la delicadeza y ternura que la mujer tiene en su órgano. Entonces, oír hablar de sus olores y sabores, de sus pelos y secreciones, deja de ser bochornoso y nauseabundo y la vagina adquiere una dimensión distinta para el público, no sólo como órgano para el placer, excretar y dar a luz; se vuelve un órgano lleno de magia, de color, que queda expuesto y a la vez se es respetado: la vagina alcanza así la categoría de un ser humano dándose valor a sí mismo, tanto como variadas son las oportunidades de ser y de respetarse en esta vida.
Sin embargo, la vagina es desconocida en plenitud incluso por muchas mujeres debido a ese velo de misticismo y tabú que aún someten a la especie humana en general y al género femenino en particular. Pero, ante todo, quienes “se atreven” a conocerla pueden encontrarse con su magia, la exquisita presentación que a la vista tiene y su gran sensación al tacto; sobre todo como órgano con el cual se sufre y goza, aunque el goce y el sufrimiento estén aún mediatizados en muchos casos por la cultura subyacente de sometimiento y represión sexuales. No obstante, algunas conocen por sí mismas su vagina; otras lo hicieron con ayuda de alguien: de un hombre, de otra mujer. La inclusión de testimonios al respecto confirman las intenciones de libertad y sinceridad con que está hecha la obra.
En muchas ocasiones, este órgano de la mujer ha sido el actor principal en su sufrimiento, en regiones acosadas por la guerra o por la falta de garantías individuales y a sus derechos humanos. El horror de la agresión contra las mujeres se centra en repulsivos actos contra su vagina que las degradan física y moralmente. La interpretación del testimonio de una musulmana atacada por soldados en la guerra de Kosovo es uno de los momentos más desgarradores para la intérprete y el público. También la vagina ha sido centro de ataque dentro de nuestras fronteras. Tan sólo, como una muestra, se menciona en la obra el panorama desolador de las muertas de Ciudad Juárez, en donde el ataque sexual a cientos de víctimas no puede ser menor al de los golpes, mutilaciones y penetraciones asestadas por culatas, bayonetas y cañones de fusiles, en otras latitudes.
Las poseedoras de vagina están expuestas a enfermedades y malestares casuales, también cíclicos o recurrentes y entonces las revisiones y tratamientos las hacen víctimas. “Por qué no calientan esas putas pinzas, por qué han de infringirme este sufrimiento” exclama en su testimonio quien padeció la visita ginecológica.
¿Y el placer? Ah, el placer. Por qué no hablar de las variadas expresiones con las que las mujeres manifiestan el orgasmo. No. Lo mejor es disfrutarlas, deleitarse con la actuación de la actriz explicando que los hay callados, hilarantes, ahogados, chillantes y hasta múltiples. Y también pensar en la intensidad y goce del clímax que la dama real y presencial nos comparte.
Quizá al público mexicano le resulte más atractiva la presentación de la obra que la reflexión que ésta promueve, su atracción por las actrices que siguen sumándose al elenco y la expectación tal vez hasta discretamente morbosa ante el tema, que agregar el mensaje de esta obra a su cultura y a su comportamiento sexuales. En fin, con el torrente de testimonios y las espléndidas actuaciones se adquiere, en un plano más personal, la magnifica oportunidad para mantener muy presente la sexualidad, evocar a la vagina para ponerla en el centro de las fantasías pero también de las valoraciones a la pareja; desearla con pasión y también con los labios y la lengua, con los dedos y con el pene, con todo lo que la inunde para nadar en ella, para estar en esa casa limpia y cómoda, de aroma y calor de hogar, por una invitación tierna y amorosa de su legítima dueña.
* Mexicano, habitante empedernido del Distrito Federal; burócrata por necesidad y por amor a la educación pública, sector del Estado Mexicano en el cual ha concentrado sus estudios y buena parte de su vida laboral; su sexualidad la practica en otro lado.