Ensayo


EL PODER Y EL BIEN


José Repiso Moyano *

El poseer demasiados recursos siempre conlleva el utilizar demasiados recursos y el comprobar que benefician -hacen el bien- parte de ellos, aunque sea a una minoría o bien a una mayoría. Así, el poder vincula el bien a dejar satisfechos a los que se acerca, a los que atiende, determinantemente a los que controla, pero más a los que le presionan para ser ellos prioritarios porque deciden su continuidad, porque son los que le suman más ayuda o más poder.

Si en la acción individual -con unos mínimos recursos- el bien supone un verdadero esfuerzo que a veces ni siquiera es reconocido, en el poder es toda una voluptuosidad de ideas que difunden el bien -ya que es imposible que con tantos recursos no se realice algo- en usufructo de sí mismas.

Por eso, el poder pasa por alto a quienes no le suman protección y su noción del bien más preciada es la patria a la que hay que reverenciar sobre todo con riquezas y con orgullo -con ofrendas y con fidelidad-, aunque las riquezas tengan cualquier justificación -la desigualdad y la explotación dentro de un mismo país o de otros países-, aunque cueste derramamiento de sangre o alianzas con poca ética competitiva.

Lo que ocurre es que el poder busca a otro poder -que es quien verdaderamente le puede dar algo- como el corrupto busca a la especulación; y la máxima expresión de esta concentración - el que economías se protejan políticamente- está en el neoliberalismo. Sólo por medio del neoliberalismo las economías más fuertes tienen salvación, "gloria bendita", y se conservarán al abrigo del poder político difundiendo el bien que les interesa: un día u otro día a los otros, pero a ellos siempre.

Ya por el simple hecho de tener demasiados recursos es obligado hacer algún bien, y cualquier inepto rodeado de millones hace alguno, ¿por qué no?

Ejemplos: Se sacrifican las vidas de centenares de soldados y se consigue el bien de que la patria sea más "imponente" y con más voz de mando (Iraq ha representado mucho menos violencia que la desarrollada en Oriente Próximo, ¡ah! pero con mucho petróleo por cierto); se apoya o se consiente -porque se ha consentido- la especulación inmobiliaria para que España sea más rica -los que a ellos les interesa- a costa del sufrimiento de la mayoría.

Y es que para esos "santistas" lo importante es "la media", "el término medio", es decir si tres personas ganan tres mil millones y mil personas cien mil, pues todos ganan alrededor de tres millones. ¿O no?

* Pensador, poeta, narrador y ensayista español, nacido en Cuevas de San Marcos (Málaga). Ha publicado: Cantos de sangre, Ediciones Rondas,Barcelona, 1984, y La muerte más difícil, Ediciones Torre Tavira, Cádiz, 1994. Ha ganado los premios: "Ángel Martínez Baigorri" de Navarra y "Encina de la Cañada" de Madrid. Es asesor literario de la colección Torre Tavira de Cádiz, donde ha publicado los plegables La muerte más difícil (1994), Carne de cañón (1996), Soñada luz (1999) y La caja de cristal (2000). Ha colaborado con ensayos, artículos y poemas en las revistas Casa de las Américas (Cuba), La palabra y el hombre (México), La Nuez (EU), Julia (Puerto Rico), Repertorio Americano (Costa Rica), Turia (España), Signo (Bolivia), Nueva Avenida (Argentina), Trizas de Papel (Venezuela), El Universitario (El Salvador), Índice (Colombia), La Bota Literaria (Argentina), así como Zurgai, La luna de Mérida, Extramuros, Los Papeles de Río Seco, Fábula, Los Cuadernos de Bronce y Barcarola (España).

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