Comunicación


SOBRE EL CONTENIDO DE LOS MENSAJES EXTRANJEROS DESDE NUESTRA PERSPECTIVA CULTURAL


Vanessa del Carmen García Prieto *

Son muchos los mensajes que escuchamos o vemos a diario, pero casi nunca reparamos en hacer un análisis de contenido para conocer realmente lo que dichos mensajes nos quieren transmitir.

La mayoría de las veces nos basta con identificar los fenómenos socioculturales, económicos y políticos. Es por ello que nos damos cuenta que los mensajes reflejan indudablemente la ideología de la clase hegemónica y los medios de comunicación contribuyen enormemente a ésto, porque sus mensajes incorporan mensajes preferentes que sugieren aceptar y en ocasiones adoptar los códigos y visiones del mundo que ellos nos presentan como adecuados para la sociedad.

Los mensajes comunicacionales son polisémicos, es decir, poseen varios significados y no solo uno. Morley nos dice que el enfoque cultural de la polisemia de mensajes se basa en las siguientes premisas:

a) El mismo evento puede ser encodificado en más de una forma.
b) El mensaje siempre contiene más de una interpretación.
c) La comprensión del mensaje constituye una práctica problemática, por más transparente y natural que parezca. Los mensajes encodificados de una forma siempre podrán ser leídos de manera diferente.

Es por ello que los mensajes que vemos o escuchamos no poseen un solo significado, depende de varios factores como el enfoque económico, político o social en el que estamos inmersos; recordemos que todos los seres humanos apreciamos las cosas desde ópticas diferentes, pero aún con todo ello, sabemos que el emisor del mensaje lo hace con una intención muy específica.

Como sabemos, se dan relaciones políticas y económicas entre las potencias mundiales y los países en desarrollo; lo mismo sucede con la cultura. Es así como los países en desarrollo asumimos la ideología capitalista de los países poderosos, a través de los medios de comunicación y ésto propicia la pérdida de valores y la identidad nacional.

Algunos investigadores de los años 70 del siglo pasado se dieron a la tarea de corroborar esta teoría.

Dorfmann y Matterlat hicieron un estudio en 1979 sobre las historietas de Walt Disney y concluyeron que esta teoría es verdadera. A través de estas historietas se les inculcaban los valores y la visión del mundo de la sociedad norteamericana a los niños de los países en desarrollo.

Algunos de los factores que estos investigadores tomaron en cuenta fueron los lugares que se presentaban en las historietas, mostraban lugares con atrasos tecnológicos y tenían nombres como Aztecaland, Inca Blinca, etc. Y los países de Patolandia son descritos como progresistas y civilizados.

En 1981, Adriana Santa Cruz y Viviana Erazo analizaron las imágenes de la mujer en revistas como Cosmopolitan, detectando estereotipos relacionados con la conformidad de la mujer hacia los roles sociales tradicionales: como ama de casa, objeto sexual y madre.

Para Esteinou la televisión mexicana (tanto a través de los programas importados como los realizados localmente) promueve una cultura de consumo y anhelo de lo que llamamos el “sueño americano”.

Porque en sus mensajes nos presentan que su economía es fuerte, que todos los sueños se pueden lograr y que allá se vive mejor porque sí hay justicia, entre muchas otras cosas.

Esteinou señala también que los medios de comunicación electrónicos mexicanos alientan la desnacionalización mental de la República, construyendo una nación opuesta a sus raíces culturales, étnicas e incluso a los preceptos constitucionales.

Un ejemplo de lo anterior es la celebración del Día de Muertos en nuestro país, en muchas partes ya se le llama Hallowen y, obviamente, es una celebración que hace referencia a fantasmas, brujas y otros seres de ultratumba y que hemos adoptado de otros países; pero nosotros no vemos que esta fecha para nosotros es más importante, porque nuestra cultura no le tiene miedo a la muerte, al contrario, se burla de ella.

Ojalá seamos más analíticos a la hora de ver o escuchar un mensaje, no debemos asumir como válido lo que se nos presenta sin antes hacer un análisis de lo que estamos observando o escuchando, porque ésto no solamente se queda en ese proceso, sino que conlleva a una reacción por nuestra parte y ésta puede traducirse en hábitos de consumo o maneras de concebir el mundo.

No es que esté en contra de los mensajes que se nos presentan, estoy en contra de que los asumamos como tal, porque como seres inteligentes poseemos la capacidad de discernir entre lo que es bueno o malo para nosotros, y todo ello repercute en nuestra forma de vivir.

* México, 1981; comunicóloga.

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