LA SOLICITADA
Jaime Fariña Morales *
El católico podrá:
Emborracharse con sorna y moderación,
Fijando el nudo de la corbata;
Empaquetar los pulmones con humo canceroso
Para seguir al pie de la letra el mal ejemplo
De algunos diáconos y priores;
Mentir suavemente y ya no sonrojarse;
Comentar con elevación las telenovelas;
Pasar un rato sensual con bailarinas semidesvestidas;
Leer el horóscopo sin sentirse un moroso mental;
Morirse de hambre creyendo que ayuna;
Ignorar de buen ánimo las epístolas de Pablo y las otras;
Trasnochar con risotadas de triple sentido;
Exteriorizar con desenvoltura y caletre un lenguaje vulgar;
No devolver todo lo que le prestan;
Alcahuetear semana por medio;
Ser un terco de misa con la nueva alianza;
Enfurecerse con la apresura de un parpadeo;
Comprar un número de lotería mirando a un santo;
Despreciar con enojo y erguido
Las pujantes invitaciones al arrepentimiento;
Mamarse tres misas seguidas como penitencia,
Sereno y sin consultar el tictac;
Ser un santo por unos cuantos segundos
Con los puños bien apretujados;
Sobrellevar de buena gana una peregrinación larga;
Agarrar una vela con la mano hasta que se derrita;
Rezar cien veces y luego ordenar harina tostada;
Capturar pensamientos puros al estornudar
Y eludir la conversión a Jesucristo con altanería.
Mas sabe con devoción acercarse a la difunta María,
Obviando con destreza romana al único abogado.
La miopía no se acurruca en el rectángulo bíblico.
María les tramita con una garantía papal escrita
Un chárter sin turbulencias al desconsolador purgatorio.
(Referencias bíblicas: 1 Pedro 4:18 ; Salmo 18:6 ; Salmo 55:22 ; Salmo 86:3 ;Salmo 3:4 Hebreos 7:25 ; Jeremías 33:3).
* Escritor chileno; tomado de su poemario inédito El Ocaso del Avemaría.