Ensayo


LA INTERPRETACIÓN


José Repiso Moyano *

El ser humano no interpreta la realidad -es una absoluta falacia-, sino que protagoniza (1) la realidad. Cuando ya abre la puerta de sus sentidos está en y con la realidad. Los pies están hechos funcionalmente durante milenios de años para andar y no interpretan los pies el andar, sino que se limitan a su función de realidad; igualmente los ojos; igualmente las neuronas.

El ser humano sustenta la realidad por sí mismo y, además, sustenta funcionalmente lo externo; una manzana le es ante todo una realidad funcional para su organismo "vivo", con representación o sin ella, le es obligado limitarse a esa función, porque es su comida, porque sencillamente le sustenta su realidad.

Se puede pensar equivocadamente que representa su realidad, no, ya es su realidad; la tierra que pisa no la representa, sino que obligatoriamente tiene que pisarla. Por lo que todo esto sirve fielmente como base: el ser humano no es un interpretador de una película de la cual se puede marchar, sino que él está dentro de esa película que lo sustenta y él mismo es un protagonista, uno más de esa película. (El término "película" no es aplicable a la realidad, pero sólo lo utilizo para hacer más fácil una comprensión).

Ahora bien, el ser humano una vez desarrollado intelectivamente puede elegir una interpretación; porque la interpretación ya es algo que se elige, que él determina sobre la realidad, que él pone, para acertar sobre la realidad o no acertar sobre la realidad. Si interpreta que la Tierra es el centro del Universo desacertará, si interpreta que él es movimiento y energía acertará. Sin merodeos, "directo al grano", en cuanto se arriesga con su elección, la elección le exige conocimientos para no elegir lo que no existe, sino lo que existe. Por ello, si se interpreta que la evaporación causa la lluvia es porque eso existe; si no la misma realidad le dirá temprano o tarde que su elección no es consistente, no es existencia, para que busque lo que a bien decir existe -es decir le motiva, le encamina a poseer conocimientos-. La elección conlleva conciencia y atención (se elige aquello a lo que se le ha prestado previamente algo de atención).

Kierkegaard (2) dijo que "la elección es una categoría ética"; pero más que ética es intelectiva, la elección es una categoría intelectiva, es una interpretación acertada o desacertada, es una verificación o no de lo que existe; ¡ah!, pero es necesaria si quiere encontrar verificaciones de realidad, si quiere conocer más que lo que anteriormente conocía, si quiere conocer a sus otros protagonistas o integrantes de la realidad -porque son verificados más que interpretados, son "reconocidos" en su conciencia una vez que tiene que aceptar irremediablemente de que existen.

La interpretación es, pues, una propuesta de búsqueda, es una presteza elegida al conocimiento que se explaya acertadamente una veces y otras no por lo que es verificable, consiste, consiste porque existe.

Notas:

1.-El término "protagonizar" lo utilizo en un sentido más próximo a "pertenencia": algo protagoniza algo porque pertenece a ese algo.

2.-El filósofo danés abordó la elección en un contexto sólo espiritual o de sentimiento existencialista al que estuvo "sometido" o condicionado para su aportación filosófica.

* Pensador, poeta, narrador y ensayista español, nacido en Cuevas de San Marcos (Málaga). Ha publicado: Cantos de sangre, Ediciones Rondas,Barcelona, 1984, y La muerte más difícil, Ediciones Torre Tavira, Cádiz, 1994. Ha ganado los premios: "Ángel Martínez Baigorri" de Navarra y "Encina de la Cañada" de Madrid. Es asesor literario de la colección Torre Tavira de Cádiz, donde ha publicado los plegables La muerte más difícil (1994), Carne de cañón (1996), Soñada luz (1999) y La caja de cristal (2000). Ha colaborado con ensayos, artículos y poemas en las revistas Casa de las Américas (Cuba), La palabra y el hombre (México), La Nuez (EU), Julia (Puerto Rico), Repertorio Americano (Costa Rica), Turia (España), Signo (Bolivia), Nueva Avenida (Argentina), Trizas de Papel (Venezuela), El Universitario (El Salvador), Índice (Colombia), La Bota Literaria (Argentina), así como Zurgai, La luna de Mérida, Extramuros, Los Papeles de Río Seco, Fábula, Los Cuadernos de Bronce y Barcarola (España).

regresar a la primera página