MANIFIESTO COMUN, CORRIENTE Y SIMPLE; SIN ADENDUMS NI PRETENSIONES AGREGADAS DEL TIPO “ISTA”
Alfonso Valdivia Medina *
Los tiempos cambian, los hombres son los mismos, las sociedades evolucionan, los hombres y mujeres son otros, y sin embargo en el fondo como en la superficie, siguen siendo los mismos. Los partidos políticos son, casi siempre, lo mismo y no los mismos.
Y esto tiene importancia, trascendencia y peso para poder entender un país como el nuestro. Pues además se requiere necesaria y esencialmente de un grupo de ciudadanos conformado por olvidadizos y conformistas, o ya de menos y quizás también de impotentes frente a los prepotentes, callados frente a los habladores, sumisos ante los dictadores (de leyes), desposeídos frente a los poseedores, pobres frente a los ricos, muertos de hambre frente a los hambreadores, y a veces insurrectos frente a los rectos (intestinales digo, tan llenos de excremento) que representan la denominada “clase política”.
Hombres y mujeres carentes de principios honorables, sin moral, sin ética, sin religión, sin civilidad, y frecuentemente huerfanillos. Pero no se vaya a creer que pretendo ironizar con aspectos harto vulgares y de todos conocidos, aunque sí, poco expresados a través de una comunicación escrita.
Así pues, y frente a estas aparentemente vaguedades inespecíficas, deberemos los ciudadanos comunes y perversos, de reconocer que por nuestra culpa, o sea “mea culpa” la individual, que hemos ido generando -como si de seres de generación espontánea se tratase, y por eso carentes de madre-, a esta casta divina, y dije casta y no caca, ¡que conste eh! Que atrapada en nuestra indolencia, en nuestra falta de participación, de falta de acción, de falta de reclamo, hemos permitido el pululamiento de tales... digamos “inseres”.
Hombres y mujeres parecidos o similares “al resto” de los formadores de esta especie de comuna, no comunista ni en sueños, ni en pretensiones, para que ahora nos asombremos con sus frecuentes presentaciones y representaciones que rayan en lo trágico y en lo cómico, o aun mejor dicho, según los viejos griegos, en la tragicomedia, por las continuas sorpresas que con regularidad nos vienen dando. De antemano nuestro reconocimiento: “Gracias por entretenernos ocupados y a veces medio muertos de risa y otras medio muertos de miedo, pero siempre muertos... de hambre, por su - puesto”
Aclaro que otras veces nos llenan de escándalo, otras nos llenan de pena ajena, otras tantas de lástima y otras de pesar y todo, de nueva cuenta, por su – puesto.
He de confesar en forma individual, aunque quizás unido a millones de voces, que nos desgarran sus historias de crímenes internos y tan familiares, otras tantas veces de los asesinatos de sus asesinatos, de robos tras robos, o aún mas, de inconcebibles robos de lo ya saqueado “per secula seculorum”, y de sus desaparecimientos temporales, también conocidos como aquello de autoexilios irredentos, que tanto daño nos hacen, más aún, si es que de pura casualidad regresan cargados de aviesas intenciones.
Humanoides faltos de identidad, o aún mejor y con cierto esmero analizados: de identidad escasa aunque múltiple, pues un día se visten de un color y son fieles hasta las lágrimas, la obstinación y la muer...de mientras puedas, y al otro día y sin la mínima consideración se desvisten y se prostituyen con tal de ser a-cogidos en otros senos, con otros jefes, con otros pensamientos, con otros seudoideales, con otras tendencias (las que sean, aunque no sean), tan sólo porque no se queden sin su sustento por su – puesto. ¡Ah, que camaleónicos sois vosotros!
Así que conciudadanos, pues entonces ¡YA BASTA! Ya chole, ya ´stuvo suave. Les convoco a que mediten, razones, actúen, participen y, sobre todo, se manifiesten, para acabar con esta locura, para tratar de enmendar tanta desfachatez, tanta suciedad, tanto abuso, tanta porquería, y tan poca ma, ma, ma... nifestación de falta de Manifiestos, aunque no sean los mismos del celebérrimo Carlos Marx, que aquí entre nos, me recuerda el puro nombrecito algo que me incomoda y que de alguna forma me permite regodearme en las remembranzas y en el entorno de uno de sus máximos (aunque medio mínimo) exponentes.
Así que para empezar y si comulgas con estas ideas, saca copias unas 100 millones de veces, y pásala entre amigos, enemigos, santos, mujeres, hombres, mariposas y mariposos, (está de moda el separatismo), y también rólala con todos tus conocidos, no importa que incluyan algunos poli-omieli-ticos cerebrales, aunque existe la posibilidad de que estos últimos no entiendan, o se hagan como la mamá del muerto, “Pendejos pa´ no llorar”.
Y tú mi ignoto ciudadano común y silvestre, no sufras, ya que tarde o temprano llorarán, más aún si es que logramos sacarlos del poder, del país y de la circulación normal, pues lo que deseamos todos es poderlos encerrar en las cárceles que les esperan con los brazos abiertos y llenos de sus similares, esto es: narco-políticos, estafadores, bandidos, asesinos y demás sabandijas de similar calaña. Ya de menos y lo menos-menos, los remitiremos al averno, con su progenitor, el creador de todo mal, y de todos los malos, mal paridos y mal amamantados.
* Médico mexicano.