Ensayo


MORDAZA


Vanessa del Carmen García Prieto *

Me dijeron que todo acaba algún día, que las luces se apagan, que deviene el olvido, que los sueños se desvanecen, que las palabras en el silencio se quedan amordazadas y olvidadas; y cuando todo acaba, los gusanos se comen nuestros pensamientos y juegan con las palabras que quedaron sin escribir y ellos se encargan de escribir el final para cada persona.

Por ello creo que debemos expresarnos libremente y también con responsabilidad; no sólo basta con existir, por algo estamos aquí. Creo que todos buscamos trascender, ningún ser humano quiere que la muerte lo alcance sentado con las manos vacías.

No hablo de la libertad de expresión porque creo que de eso ya se ha hablado mucho; sino de la mordaza que nos ponemos nosotros mismos al acallar nuestros pensamientos y sentimientos en el entorno en el que nos desenvolvemos. Si bien es cierto a veces nos frena el miedo, ese maldito sentimiento que frena el desarrollo del conocimiento y el entendimiento y con ello viene la ignorancia que es el peor enemigo del ser humano.

En esta sociedad nos han enseñado a callar, a no expresarnos, a reprimir lo que sentimos, y al hacerlo vamos en contra de nosotros mismos y de los demás.

Pienso que una forma de trascender es la palabra escrita, es una forma de aportar algo y dejar huella en las personas que nos rodean; y si podemos lograrlo somos muy afortunados. Es por esto que cito el siguiente poema de Mario Benedetti, titulado Oda a la Mordaza:

No creo en vos
mordaza
pero voy a decirte
por qué no creo

Tal vez
ahora no digo
no hoy
ni ay

Y sin embargo
igual destapo el verbo
respiro el grito
y armo la blasfemia

Pienso
luego insisto

Hago inventario
de tu alegre pálpito de la miseria
de tu crueldad sin muchas ilusiones
de tu ira lustrada
de tu miedo
porque mordaza
vos
sos muchísimo más que un trapo sucio
sos la mano tembleque que te ayuda
sos el dueño flamante de esa mano
y hasta el dueño canalla de tu dueño

Porque mordaza
sos muchísimo más que un trapo sucio
con gusto a boca libre y a puteada
sos la ley malviviente del sistema
sos la flor bienmuriente de la infamia

Pienso
luego insisto

A tu custodia quedan mis labios apretados
quedan mis incisivos
colmillos
y molares
queda mi lengua
queda mi discurso
pero no queda en cambio mi garganta

En mi garganta empiezo
por lo pronto
a ser libre
a veces trago la saliva amarga
pero no trago mi rencor sagrado

Mordaza bárbara
mordaza ingenua
crees que no voy a hablar
pero sí hablo
solamente con ser
y con estar

Pienso
luego insisto

Qué me importa callar
si hablamos todos
por todas partes las paredes
y por todos los signos
qué me importa callar
si ya sabés
oscura
qué me importa callar
si ya sabés
mordaza
lo que voy a decirte
porquería.

Benedetti no se “amordaza” al contrario, ha dejado huella mediante la palabra escrita. Es un prolífero intelectual -aproximadamente 80 títulos publicados- que transita la crítica literaria, el ensayo, la poesía y, por supuesto, la narrativa.

Mario Benedetti nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó, República Oriental de Uruguay, pero su familia se trasladó a Montevideo cuando sólo tenía cuatro años. De ahí es que se sienta "absolutamente montevideano". Sus estudios primarios los hizo en el Colegio Alemán de Montevideo, donde comenzó a escribir poemas y cuentos. Debido a la inestabilidad económica familiar, pronto tuvo que trabajar, de manera que sólo pudo completar sus estudios secundarios como alumno libre. Ese contacto tan temprano con el trabajo, le permitió conocer a fondo una de las constantes que registra su literatura.

Entre 1938 y 1941 residió casi continuamente en Buenos Aires, y, en 1945, de regreso a Montevideo, se integró en la redacción del célebre semanario Marcha; allí se forma como periodista junto a Carlos Quijano, y formará parte de su equipo hasta 1974 con la clausura de la publicación. En 1945 publica su primer libro de poemas, La víspera indeleble, que no se volverá a editar. A la aparición de su primera obra ensayística, Peripecia y novela (1948) siguió, en 1949, su primer libro de cuentos, Esta mañana, y, un año más tarde, el poemario Sólo mientras tanto. En 1953 aparece Quién de nosotros, su primera novela, pero es el volumen de cuentos Montevideanos (1959) -en los que toman forma las principales características de la narrativa de Benedetti- el que supuso su consagración como escritor. Con su siguiente novela, La tregua (1960), Benedetti adquiere proyección internacional: la obra tuvo más de un centenar de ediciones, fue traducida a diecinueve idiomas y llevada al cine, el teatro, la radio y la televisión. Destaca también la novela Gracias por el Fuego (1965).

A su intensa labor de escritor y periodista, se suma una cada vez más activa participación política. En 1971 fue uno de los fundadores del Movimiento de Independientes 26 de marzo, que integrará más tarde el Frente Amplio. Pero esta alternativa en desarrollo será frustrada por la fuerza. En 1973 debió abandonar su país por razones políticas. Etapas de sus doce años de exilio fueron la Argentina, Perú, Cuba y España. Más de diez años vivió Benedetti en el exilio, una experiencia de huellas tan profundas tanto en lo vital como literario.

En 1974 publica el ensayo El escritor latinoamericano y la revolución posible, seguido de los cuentos Con y sin nostalgias (1977) y los poemas Viento del exilio (1981). En 1987 recibió el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota. Otros libros son La borra del café (1992), Perplejidades de fin de siglo (Seix Barral, 1993) y El olvido está lleno de memoria (Seix Barral, 1995). Su obra poética está recogida en Inventario Uno (1950-1985), e Inventario Dos (1986-1991), además de sus Cuentos Completos (1994). En 2002 publica su obra titulada Insomnios y duermevelas.

Autor de novelas, cuentos, poesía, teatro, ensayos, crítica literaria, crónicas humorísticas, guiones cinematográficos, letras de canciones. Ha publicado más de 40 libros y ha sido traducido a 18 idiomas. Sus novelas y cuentos fueron adaptados a la radio, la televisión y el cine. Su teatro ha sido representado en más de diez países. Fue director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, en La Habana, y del Departamento de Literatura Latinoamericana, en la Facultad de Humanidades de Montevideo.

* México, 1981; comunicóloga.

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