México


LA EXPLICACIÓN DE LO... ¡INEXPLICABLE!


Alfonso Valdivia Medina *

"Lo conocido es finito, lo desconocido infinito; desde el punto de vista intelectual
estamos en una pequeña isla en medio de un océano ilimitable de inexplicabilidad".
T. H. Huxley.

Tratar de explicar lo inexplicable en cualquier terreno, siempre ha representado un reto para descifrar lo que parece irresoluble. Si de esta forma pensaran todos los habitantes de la Tierra en cualquier tiempo, estoy convencido que aún seguiríamos en la etapa del “oscurantismo”. Ahora bien, claro está, y claro ha quedado que esa época representó importantes beneficios a los que ostentaron “la verdad”, proveniente precisamente de las religiones. Y cabe aclarar que no fue privativo de una religión en particular, sino de las dominantes en esas épocas, y esto se ha venido repitiendo en varias religiones, emergidas lo mismo de la ignorancia, que del miedo a lo desconocido, y por supuesto de los ENORMES beneficios que esto representa para ciertas minorías, con el costo-beneficio de la explotación de los “más débiles” mentales, o no, pero más débiles, y/o necesitados de justificar algunas dudas, en las cuales no cabe una explicación lógica. Lo que dicho sea de otro modo, se traduce en milagros. Milagritos por aquí, milagritos por allá, y lo mejor de todo, el milagro que les espera en el más allá, ya que aquí en la tierra se han ganado su lugarcito en espaciosos cielos. Lejos, muy, muy lejos y muy distantes a lo que permite la limitada visión humana, que de por sí en ocasiones es corta, y otras de plano miope.

Sitios -en teoría- en los cuales las mundanas necesidades, están injustificadas, pues se dice y se sabe “de buena fuente” que por allá están las mesas servidas con abundantes viandas conteniendo todo tipo de manjares, que incluyen suculentas carnes como las de res, de pollo, de pescaditos, y hasta carnes frías, excepto el prohibido jamón endiablado, así como frutas frescas y secas, pastelitos, dulces y agua pura -eso que ni qué- amén de vinillo blanco, tinto y rosado para los que son de paladares sofisticados, más los famosos jarritos, pa´ los que son buenos (obvio) mexicanos. Coca no, ni nada que sea del negro color de las almas malosas. Cruda verdad, aunque esperanzadora, sobre todo para aquellos que han sufrido y padecido de múltiples carencias, y que a través de esos sufrimientos, pues ya se han ganado su lugarcito en ese paraíso, donde además existen ángeles de incierta sexualidad, que les deleitarán “todo el tiempo” con música celestial.

Ahora que, si analizamos un poco más a fondo, pues la verdad es que es una perfecta-mente cocinada mentira, que tanto poder, riqueza, propiedades y colecciones de todo tipo, han proporcionado a los llamados “líderes” religiosos, mediante una cantidad de pecadores que aportan desde un pesito, hasta millones de dólares, o euros “libres de impuesto” y otras propiedades donadas “post mortem”, mientras los pueblos permanecen en la más absoluta inopia. Así que en este ejemplo, el enriquecimiento es perfecta y absolutamente explicable, bajo la supervisión y manejo de una que otra “mano santa”, porque en las religiones en teoría, no se vale la mano negra, ni la de los comunistas, aunque la que sí ha cabido, es la de los pinches pederastas, pero en fin, al César lo que es del César, y a-diós, que ojalá les pudra el trasero, el delantero, más todo lo que les sea “pudrible” que bien merecido lo tienen, cerdos asquerosos, dicho sea de pasadita, y a pesar de las justificaciones o dispensas absolutamente incongruentes e idiotas, que conceden algunos “papas”. ¡Qué poca!

Ahora bien, cuando acudimos al espectáculo que ofrecen “los magos”, nos hacen vivir una auténtica ilusión, ya que del clásico sombrero de chistera, y después de mostrarnos que no hay nada en su interior, hacen aparecer lo mismo un conejo, que un ramo de flores. Claro que hay diversas gradaciones de mago a mago, pues mientras unos aparecen y desaparecen conejitos y otras cosas menores, otros hacen aparecer bellas mujeres a cambio de tigres, y otros hasta la famosa estatua de la Libertad. Y eso, precisamente eso, “la ilusión” es la que nos mantiene sorprendidos y sin encontrar una explicación, por lo menos lógica. Pues bien, las ilusiones a todos nos encantan y nos maravillan, y pobre de aquél que carece de ilusiones, en cualquier etapa de la vida, pero cuidado con la trampa que encierra esta vivencia, porque entre la magia y las ilusiones, algunos quedan entrampados toda la vida, y se conforman sin buscar una explicación a lo aparentemente inexplicable.

Veamos entonces que estas probabilidades subsisten sin existir en la vida real, y que estas experiencias tienen un antecedente, una probabilidad de origen, y cosas así, que, de una u otra forma, forman y conforman el comportamiento humano global.

Pero que alguien se atreva a decir que existen políticos, o familiares, amigos, y otros protegidos, que se han enriquecido en forma inexplicable, es además de terroríficamente tendencioso, absolutamente falaz, porque además los tontos se tragan esta mentira, enterita.

¿Cómo se atreven a expresar que existen enriquecimientos inexplicables? ¿Pues de qué creen que está relleno nuestro cerebro, como para tragarnos aquello de... inexplicable? ¿Qué les pasa, señores comunicadores, periodistas, comentaristas y otra runfla de confundidores? ¿Al ser-vicio de quién están ustedes, (los que así se expresan y comunican) como para que crean que el pueblo en su conjunto, es oligofrénico?

Para aquellos que no son mexicanos, y que no conocen nuestra historia post revolucionaria, les aclaro que existe un pasado reciente, desde que se inició la perversa continuidad del presidencialismo en México, en donde el Presidente saliente escogía al continuador, para “heredarle” la presidencia de México. Ejemplos tenemos por montones, lo mismo de gusanos rastreros incondicionales, que de peladores de naranjas, o de aquellos que en privado juraban fidelidad y no persecución del presidente saliente, ni de sus favorecidos descendientes, y que sexenio tras sexenio, se han enriquecido con negocios chuecos, protegidos y amparados en el poder y la impunidad.

Claro que ahora se habla de tener y mostrar pruebas, pero esas pruebas son habitualmente inexistentes, esas pruebas han sido perfectamente ocultadas, porque aunque algunos no lo crean, existen un montón de serviles dispuestos a trabajar, para ocultar, las suciedades y otras porquerías de los cobijados en el poder. Y no solamente hablo de negocios, aquí se sabe de desmanes, golpes, borracheras, fiestas escandalosas, abusos sexuales, y hasta de crímenes perpetrados por los hijos del poder, es decir, del poderoso en turno, no en especial de alguno, lo que incluye a hijos e hijas de distintos funcionarios, y no nada más a los hijos del nepotismo en su máxima expresión. Así que “líbrenos los dioses” de atravesarnos por sus caminos, sus fiestas, o sus antros, porque cualquiera sabe que ellos y ellas, más sus pagados guardaespaldas, son capaces de efectuar los trabajos más sucios, con tal de encubrir y proteger a los hijos del poder. Además cualquier ciudadano identifica los automóviles deportivos y los de los guaruras, que protegen y solapan a estos hijitos de la chingada, perdón, a los hijitos de papi y mami, de cuanto abuso se les pueda ocurrir.

Entonces pruebas, lo que se dice pruebas, pues habitualmente no se tienen, pero quién no recuerda el Partenón Mexicano, la leche radioactiva de Chernobyl, más los robos que han efectuado las amantuchas pirujonas de algunos presidentes, y todos los negocios que existen y subsisten al amparo de la impunidad.

Y aunque en México “en teoría” se rompió la cadena del continuismo presidencial, siguen existiendo (inexplicablemente) las mismas mañas y las mismas trampas a través de otorgar los mismos contratos favorecedores, o bien los cargos en los que se decide la compra-venta de terrenos, casas, edificios, más los permisos amañados y amafiados de distintas delegaciones, municipios, estados, y hasta el otorgamiento de concesiones que explotan y saquean los servicios de primera necesidad, tales como combustibles, luz, teléfono, agua, y hasta guanos y fertilizantes (cacas). O bien o mal la expedición de permisos, y de placas, rutas, taxis, camiones, aviones, trenes, etc., sin dejar de mencionar los negocios dentro de las cárceles, más uno y mil etcéteras más.

Por cierto que parecería razonable, que ahora que se redescubre -porque antes no se descubría, más bien se cubría- la brutal corrupción en las cárceles, exigiéramos que se pongan a trabajar todos los presos, que tan sólo representan un gasto para su manutención. Estos individuos/as deberían de dedicarse a hacer carreteras, hospitales, escuelas, fábricas, cárceles incluso, para que pagaran a la sociedad por los crímenes cometidos, incluyendo a los delincuentes de "cuello blanco", pero parece que nadie ha pensado o contemplado esta posibilidad. También propongo que los vigile el ejército, y así matamos dos que tres pájaros, y a todo pájaro que quiera pasarse de vivo, o… ¿Será ilegal?

Entonces señoras y señores, piensen y mediten en las absurdas ideas de "enriquecimientos inexplicables" y por lo menos señalemos las cosas por su nombre y con todas sus letras. Esto es, existen enriquecimientos perfectamente explicables, de los políticos en boga.

Y para todos aquellos que aspiran a los próximos puestos de poder, como que sería conveniente empezar por lo primero, esto es, justicia y equilibrio social, y freno y control a la impunidad. Auditorias reales y no ficticias ni tramposas, para que los inmensamente ricos, regresen lo que no es suyo, y lo que debería de aplicarse en infraestructura social, se aplique, sin desfachatez y sin impunidad. No está bien que jalen, menos que descobijen.

Finalmente mencionaré que también deberíamos de propugnar por mejorar la educación y la investigación formal, y no permitir que seamos refriteros internacionales, esto es, no se vale reestudiar y recomprobar, lo que otros investigadores ya han estudiado e investigado en otros países, y esto es algo así como un adendum, pero muy importante, que nada más entienden los que han sobrepasado las licenciaturas, los demás, ni idea. En verdad que si queremos un país, justo y de reglas claras, pues no se vale ser indolentes, y dejar que el país de desgaste y se devalúe en forma progresiva. No es justo, porque además cualquiera sabe que no se vale morder y mamar al mismo tiempo. ¡Digo!

De tripas, corazón, y otros rellenos… inexplicables.

Post scriptum.- Ya efectué un recuento-encuesta al puro calculacho, y resulta que somos un poquito más de 90,000,000 (noventa millones) de mexicanos, que, si somos escogidos como lo que sea, siempre y cuando sea honorable y no rastrero el trabajo, estamos dispuestos a presidir y/o a gobernar el país o lo que sea, por la mitad de la mitad de lo que anda alguien por allí promulgando, porque haciendo cuentas, resultaría algo así como 45,000 (cuarenta y cinco mil pesotes mensuales), que ningún profesionista, maestro, empleado, burócrata, obrero, o campesino ganará nunca en su vida, excepto que se adhiera a algún sindicato o que ingrese a la desprestigiada, enfermiza y ambiciosa “sub” clase política, que ha demostrado que es capaz de lo que sea, con tal de que no lo saquen de vivir del presupuesto, más aún a sabiendas que en esos medios subsiste la posibilidad de enriquecimientos inexplicables. Ya hasta parecen remedos de narcotraficantes, sin moral, sin ética, y con muy exigua mater. ¡Qué asco!, digo, ¡Qué envidia más malsana me invadió, porque de pronto siento que se me corroe el tuétano, y nunca he sido putrefacto! ¡En fin!

* Médico mexicano.

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