Cuento


RADIOGRAFÍA (OCIOSA DE MÍ)


Daniel Petracini *

Parezco disciplinado (es una reacción de negligencia).
Parezco generoso (porque encubro mi mezquindad).
Soy prudente (para enmascarar mis malos pensamientos).
Conciliador (para no sucumbir a mi violencia).
Sádico ambiental, antes de que la vida lo sea conmigo; disfruto huir de los conflictos antes de que me echen de ellos.
Busco la muerte para sobrevivir: necesito que me necesiten, para renunciar; deseo a todas las mujeres, así ninguna me aceptará; quiero hijos para no dejar descendencia; me hago odiar, porque no sé querer; busco soledad para estar acompañado; inspiro pena para proteger.

Pido a Dios porque soy ateo.

Escribo, para dispersar mi diletancia; y no sé qué decir.

Alguien, que me turbó con su amor, me calificó de estafador (no lo sabía de mí).

Ejercito la memoria porque soy olvidadizo; intento parecer importante, antes que se descubra mi falta de “amor propio”.

No me perfecciono, porque la sociedad ni yo se lo merecen.
Voto en blanco sólo si hay políticos que me parezcan convenientes.
Aspiro ser ermitaño porque necesito hablar.

Comprobé que el amor era el signo faltante del zodiaco.

A los siete años recuerdo un estallido de razón: no quería crecer; mi pobre madre lloraba a mi lado (por terror a hacerse cargo de mí durante toda su vida). Once años después lloraba otra vez (por tener que hacerse cargo de la suya).

¿Ella, tenía razón?

Como verá, he acuñado errores a destajo, pero el tiempo (incongelable, elástico y desarmónico) me empuja, me abandona a mis decisiones, para suicidarme en vida, le dije.

-Estos síntomas, pertenecen a una enfermedad incurable: es hombre; - dijo el doctor, tendrá crisis recidivantes.

Sobre el papel escribió su receta: “pastillas para no soñar” (dos por día durante 52 años, luego bajar la dosis a la mitad); “pastillas para no amar” (durante toda la vida: una con desayuno, almuerzo y cena.)

-Vaya a la salita del fondo para que le enyesen la mirada; el próximo lunes le extirpo su aliento si me trae los exámenes de riesgo quirúrgico: esperanzograma por resonancia nuclear; tiempo de felicidad y esfuerzos malogrados; ilusionmetría por encastre social; tomografía de FE computada.

Como fui despedido del infierno no tengo obra social; no me pude operar y me quedé conmigo mismo; por eso te escribo: tal vez sobren pastillas o alguna muestra gratis que me puedas enviar.

Daniel.

P.D: El esperanzograma me dio mal: descubrieron que tengo esperanzas.

* De Mendoza, Argentina. Reciente profanador del español.

regresar a la primera página