EL OTRO MÉXICO
Fernando González Mora *
México es un enorme territorio, con ricos litorales a ambos lados y dotado de recursos naturales que lo hacen la envidia de otras naciones y con abundantes recursos humanos; tiene además, metrópolis que son joyas y una urbe capital con espectaculares edificios, encantadores hoteles, enormes avenidas por las que circulan costosos autos, exclusivos restaurantes, tiendas de todo y zonas habitacionales reservadas para gente bonita, acaudalada. Es el país de la novena economía mundial, de los TLC, con sus políticos mejor pagados del orbe, que hace que los beneficiados hablen bonito y griten con orgullo al mundo: ¡como México no hay dos!... Pero en paralelo está el otro México, el de los olvidados, los pobres, los cinturones de miseria y los marginados de las oportunidades y de todo programa de seguridad social, que son el 70% de la población.
Construir éste México con sus aciertos y errores, costó sudor y sangre, esfuerzo y muerte. La falla política: la ambición desmedida y la insensibilidad, causales de que sobre los avances y lo creado, que mucho enorgullece a los priistas, lo más notable sea la desigualdad, con su gemelo la corrupción, poderoso pistón que hace que cada año más mexicanos se incorporen a las filas de la pobreza, para regocijo de los políticos que lo toman como estímulo patriota y solidario, para avivar el ardor de sus discursos repletos de promesas repetitivas, populismo revolucionario y demagogia socialista e izquierdosa... Este sistema injusto y de mentira cansó a la gente, hartó a la sociedad que decidió en el 2000 dar un giro drástico a la política, contra lo estimado por los propios políticos, analistas y politólogos, muchos de los cuales inflados de soberbia afirmaban: ¿que pierda el PRI? ¡Jamás!
Pero era demasiado lo que la sociedad traía sobre sus espaldas. Un presidencialismo total, dueño de la verdad y voluntades, de elecciones, legislaturas, gubernaturas etc. con un denominador común, beneficiar siempre a los mismos. Férrea cerrazón ante el reclamo de la sociedad a expresarse con libertad, que llevó a sucesos sangrientos como el 2 de octubre de 1968, la guerra sucia y robos y fraudes en daño de la sociedad, etc. dejando heridas que aún no cierran y cuentas que siguen pendientes... Y en el 2000 el PRI fue echado de Los Pinos, contra todo lo pronosticado.
El cambio de gobierno, por sobre los reclamos de que no se cumplieron las promesas de campaña, orquestados por la oposición, ha marcado nuevos tiempos a partir de frescas maneras de gobernar, gusten o no, en las que el poder presidencial no tiene más autoritarismo, costumbre que muchos añoran por el amplio margen de corrupción e impunidad que de ese despotismo emanaba. El cambio está en la imperfecta democracia que hoy tenemos, en la libertad de expresión con sus excesos, legisladores, antes obedientes y domesticados hablan y critican; comunicadores que eran serviles y lambiscones son severos críticos, que convirtieron una función libre en un pasatiempo nacional, en el que se compite por ser el más ingenioso para descalificar a Fox y al gobierno; y nadie ha sido reprimido por esas exageraciones, caso contrario, dígase, Cuestión importante, que si bien el Presidente puede tener inclinación por un candidato, eso no garantiza, como antaño, que sea el bueno y como muestra, la derrota de Creel, no obstante que se afirmó que era el delfín de Fox y la también derrota de Usabiaga a la candidatura del gobierno de Guanajuato. Esto, antes, era impensable y hoy es realidad, es democracia, en la que el voto cuenta, respeto a las instituciones, a la división de poderes y a la voluntad de la sociedad... Sin embargo, los desequilibrados ven lo de Creel y Usabiaga como una derrota, un palo a Fox.
Tanto el México bonito y justo para los menos y el otro México, el lleno de pobres y desabrigados, deben ya dejar paso al otro México, el que exige justicia, modernidad e igualdad, tarea inmensa, pues no depende solamente del cambio por el cambio, sino de la función de los gobernantes, políticos e instituciones que forman parte de esa transición y que no violen sus responsabilidades en beneficio de su codicia, como lo vimos en el deplorable espectáculo que dieron los diputados por el asunto de las atenciones de una empresa cigarrera. La reforma a la ley de telecomunicaciones, radio y TV, que tras discutirse durante 5 años, resultó un fiasco, a favor de los monopolios existentes y de gente adinerada sin importar qué clase de cucaracha sea; lo confuso de la tarjeta para la gasolina; el recule en la iniciativa de dotar de autonomía a organismos financieros, para que no dependan del Presidente y menos de que le meta mano a los dineros... y el quieto sueño de la reforma.
Iniciativa que suena bien, para fortalecer la utilidad y función del Sistema de Administración Tributaria SAT, Comisión Nacional Bancaria de Valores CNBV, Comisión Nacional del Sistema Para el Retiro CONSAR y de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas CNFS, cuyos titulares no serían, más, designados por el Ejecutivo. Intención cuyo éxito no depende de la iniciativa misma, sino de que se designen comisionados con probada ética, vocación de servicio y honestidad y si tienen una pringa de nacionalismo, ¡qué mejor!, mas si es sabido que la legalidad no es virtud de los políticos ni cultura social, como tampoco lo son las decisiones, como lo prueba el haberla pospuesto porque Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo que llevaba dedicatoria, además de que se hacía para enjaularlo. Infortunada decisión que le endilgan a Felipe Calderón, para no victimizar a AMLO, quien de todas formas se ha mofado de priístas y panistas, que son quienes la empujan. Con todo esto, los legisladores pierden la batalla sobre la posibilidad de su reelección, además de que demuestran que sobran, por lo que debe volverse al número de 64 senadores y 300 diputados, por elección y los demás, a trabajar, si es que son capaces de ganarse el pan diario... ¡Inútiles, vividores! que son impedimento para el otro México, el de la modernidad.
Complejo dejar el México del bienestar de los pocos y el del subdesarrollo y pasar al México del futuro y más preocupante si empezamos a ver que los discursos de campaña para el sueño del 2006, llaman al pasado, son populistas y demagogos y peor, buscan el impacto en los sectores más pobres, ignorantes y desinformados ante los cuales AMLO se presenta como víctima y como una Zarzamora... ¿Cuál México quiere usted?
* Periodista.