Ensayo


LOS CRITERIOS


José Repiso Moyano *

No existen criterios relativos, porque los criterios ya por existir son absolutos y, además, los criterios siempre tienen una verdad emocional absolutamente innegable; pero, a veces ésta es añadidura a la verdad objetiva que alcanzan, que descubren si son en realidad unos criterios objetivos y no subjetivos.

Así que no existe un valor relativo -no hay demostrado todavía alguno-, sino subjetivo. La esperanza, la tranquilidad no son valores relativos, porque ya siempre han sido y son valores subjetivos; pero, en claridad, no pueden ser relativos porque no pueden dejar nunca -ni por intenciones- de ser absolutos en la inherencia del ser humano.

Por lo tanto, si no pueden ser restringidos, negados de la realidad, no pueden ser sino absolutos en/con la realidad. Esto lo entiende hasta un niño, y está muy claro.

No puede un ser humano vacilante negarlos de la realidad, a no ser que sea necio o no quiera saber ni lo que dice; también por un interés alguno se comprueba que manipula utilizando la mayor confusión posible.

Por otra parte,siempre se pueden cuestionar muchos decires, pero no la realidad; aunque cuestionar la verdad, la misma realidad, habitualmente ha sido el fácil recurso para los que no saben o no pueden rebatir algo. Y recurren al capricho, al digo porque lo digo, al tonteo, a la falacia en suma. Ninguna verdad es cuestionable, lo que se cuestiona es lo que otros dicen de la verdad, de ella emocionalmente o erróneamente; es decir a esos que se han pasado de fantasía, que no la han hallado realmente, coherentemente, o que la disfrazan para un interés propio... manipulándola.

Sí, la verdad se busca por cuestiones; pero no se cuestiona la verdad, el hecho real. Por ejemplo, si un cirujano trasplanta con eficacia un corazón, lo ha hecho y es incuestionable: el resultado, el hecho.

Sí, se puede cuestionar el resultado éticamente, religiosamente, políticamente; pero el hecho en sí mismo no. Por ejemplo, si un niño no come se morirá de hambre; y ya al hecho se le puede cuestionar los motivos desde responsabilidades individuales, ambientales o sociales, pero el hecho en sí mismo como verdad o como realidad es incuestionable, existe.

O sea, aunque Arquímedes no hubiera encontrado o advertido las fuerzas que actúan en la palanca, esas verdades estarían por encontrarse; por lo que la realidad se conoce o no, se reconoce o no -es eso lo que se ha de cuestionar y no la palanca en sí como realidad-.

* Pensador, poeta, narrador y ensayista español, nacido en Cuevas de San Marcos (Málaga). Ha publicado: Cantos de sangre, Ediciones Rondas,Barcelona, 1984, y La muerte más difícil, Ediciones Torre Tavira, Cádiz, 1994. Ha ganado los premios: "Ángel Martínez Baigorri" de Navarra y "Encina de la Cañada" de Madrid. Es asesor literario de la colección Torre Tavira de Cádiz, donde ha publicado los plegables La muerte más difícil (1994), Carne de cañón (1996), Soñada luz (1999) y La caja de cristal (2000). Ha colaborado con ensayos, artículos y poemas en las revistas Casa de las Américas (Cuba), La palabra y el hombre (México), La Nuez (EU), Julia (Puerto Rico), Repertorio Americano (Costa Rica), Turia (España), Signo (Bolivia), Nueva Avenida (Argentina), Trizas de Papel (Venezuela), El Universitario (El Salvador), Índice (Colombia), La Bota Literaria (Argentina), así como Zurgai, La luna de Mérida, Extramuros, Los Papeles de Río Seco, Fábula, Los Cuadernos de Bronce y Barcarola (España).

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