EL TIEMPO
José Repiso Moyano *
Una interacción sólo actúa -es una acción- y perdura -constituye una duración en el espacio. Pero, por ser toda interacción esencialmente movimiento, toda interacción está a expensas de su movimiento -de su cualidad, su clase de movimiento- frente a una cantidad, una rapidez, una frecuencia que resuelve, que resulta ser; o dicho más claro, que comporta.
Aunque, cuando una clase de movimiento significa o abarca una mayor rapidez, asimismo permite o posibilita una mayor acción, una capacidad mayor de acción para interaccionar; por ello, su frecuencia, su continua frecuencia de acción -la constancia mayor de acción sincrónica a una cualidad de movimiento- le garantiza menos tiempo, menos duración -ralentización o con intervalos más reducidos- de una interacción determinada.
Aunque, una mayor interacción que conlleva frecuencias en un mínimo tiempo -que denota una menor duración- es consecuencia de una mayor energía, es decir infiere una concentración de energía, un acercamiento a ser energía pura y, por tanto, a no ser complejidad -o a no proyectarse en complejidad- de interacciones más independientes, más delimitadas, o más "ralentizadas".
Así, cuando una interacción es lo más independiente a su aumento de movimiento y a concentrarse con otras, gana en duración, en que desarrolle un complejo durable o "estable", es decir en expresarse liminarmente por una forma, a través de una manera.
Pues, una manera ya es una delimitación -porque tiempo es delimitar lo que dura-, en un complejo de interacciones, pero siempre con cierta autonomía de delimitación, lo que -y es lo importante- facilita que dos interacciones por ejemplo permanezcan durante más tiempo, "se abran" más con unas posibilidades de orientarse hacia una o varias formas.
Porque tiempo es delimitar lo que dura: que las interacciones permanezcan más libres de un excesivo aislamiento -por falta de gravitación por ejemplo- o también de una inconveniente concentración que tanto puede impedir la constitución de una forma, ya que eso repercute en su contra y a favor de la fugacidad.
El tiempo subyace en la menor entropía de un sistema menos esencial, más ralentizado, más delimitado, o más dependiente con/de unas interacciones en concreto.
Por eso el tiempo queda dispensado por tales interacciones "improvisadas",
no por el espacio.
* Pensador, poeta, narrador y ensayista español, nacido en Cuevas de San Marcos (Málaga). Ha publicado: Cantos de sangre, Ediciones Rondas,Barcelona, 1984, y La muerte más difícil, Ediciones Torre Tavira, Cádiz, 1994. Ha ganado los premios: "Ángel Martínez Baigorri" de Navarra y "Encina de la Cañada" de Madrid. Es asesor literario de la colección Torre Tavira de Cádiz, donde ha publicado los plegables La muerte más difícil (1994), Carne de cañón (1996), Soñada luz (1999) y La caja de cristal (2000). Ha colaborado con ensayos, artículos y poemas en las revistas Casa de las Américas (Cuba), La palabra y el hombre (México), La Nuez (EU), Julia (Puerto Rico), Repertorio Americano (Costa Rica), Turia (España), Signo (Bolivia), Nueva Avenida (Argentina), Trizas de Papel (Venezuela), El Universitario (El Salvador), Índice (Colombia), La Bota Literaria (Argentina), así como Zurgai, La luna de Mérida, Extramuros, Los Papeles de Río Seco, Fábula, Los Cuadernos de Bronce y Barcarola (España).