México


CONFUSIÓN Y DESALIENTO


Fernando González Mora *

Terminó la IV Reunión del Foro Mundial del Agua, celebrada en el DF, capital de México, con la asistencia de representantes de 148 naciones, lo que dio fe de su relevancia, en la que se plantearon cuestiones de suma importancia, como lo vital del agua para la vida, el derecho natural de todos a poseerla, cuidarla, su deficiente distribución, urgencia de inversión y el que el 40% de la población mundial carezca de ella, lo que pinta la gravedad del problema, que deberá aliviarse en un 50% de aquí al 2015. Igual al programa de la ONU contra la pobreza, que se acepta, no cumplirá sus objetivos

Por lo dicho, resulta ocioso agregar que en México hay una deficiente e injusta distribución del vital líquido y que hay zonas, empezando por el DF, en las que sus pobladores la carecen en un 100%. De regiones rurales, serranas, indígenas etc. mejor ni hablar, pues muchas de ellas viven, si no en el S. XV si en el S. XVIII: sin agua, ni hospitales, escuelas, drenaje, luz, caminos. El oscurantismo total y no por falta del fluido eléctrico, que, ahora sí, en un futuro casi inmediato estará al alcance de todos los bolsillos, junto con el gas y la gasolina, en beneficio de los pobres más pobres, según los suspirantes al 06.

Cierto como dicen algunos expertos, que el hombre puede vivir, sin luz, gasolina y electricidad, pero no sin agua. Pero real también que ahí está ese 40% de la población mundial sobreviviendo a pesar de esa carencia, como cierto también, que no es que falte agua, sino que los gobiernos no hagan los proyectos y la inversión necesaria para construir la infraestructura que se requiere, también para colectar y tratar el agua, para que la gente en sus comunidades y en sus hogares etc. la tenga con sólo abrir la llave.

Mientras unos disponen abundantemente del agua para regar sus jardines, lavar sus lujosos autos, bañarse con regaderas de alta presión, de albercas, tinas y jacuzzis, otros juntan el agua en baldes y palanganas, la racionan y se bañan a jicarazos y otros más, dependen de las charcas que dejan las temporadas de lluvia. La decisión justa sobre qué hacer para que se cumpla eso de que el agua es un derecho natural de todos, quedó pendiente, de ahí que se diga que el Foro celebrado en México haya sido igual a los anteriores: nada... ni olor, ni color, ni sabor...

El que no haya decisiones finales causa desaliento entre la sociedad y la preocupación aumenta, pues al problema del agua se suma el desempleo, el desamparo de la atención a la salud, la inseguridad, etc. situaciones de que son víctimas millones de familias, más la creciente población de viejos, que no tienen otro destino que vivir de sus familiares o de la caridad oficial, mediante una pensión que apenas alcanza para que uno de la pareja, mal coma. Este mundo de desprotegidos y desheredados, mira a los gobiernos para que les den agua, trabajo, atención a la salud, seguridad y pensiones suficientes para vivir los años finales de sus vidas con dignidad... Y no hay respuestas... ¿Habrá que esperar a la violencia?... Ya sea la virtual guerra entre comunidades por la defensa y posesión de un río, laguna, ojo de agua, etc. o el asalto que harán los sedientos sobre las residencias de los ricos, donde sabido es que sobra el preciado líquido y que se ha derrochado y tirado de siempre... porque si hay confusión y desaliento, también anida el rencor...

La naturaleza, que afortunadamente no transa con los políticos, como los dueños de medios, cumple con su función sobre la Tierra: la misma cantidad de agua que cae en lluvia, sube en vapor a la atmósfera. Así que agua hay, suficiente para que se ahoguen todos los que quieran si fuera necesario. Lo que no hay es voluntad, proyecto de nación y de desarrollo e infraestructura, a lo que puede agregarse tecnología y ciencia ya aplicada en naciones avanzadas... ¿Que cuesta? Por supuesto, pero si las elecciones del 2 de julio costarán 12,920 mdp, una buena tajada de los cuales irá a los bolsillos de los dueños de los medios electrónicos, sin aportar ningún provecho a la sociedad, por qué no mejor invertirla en infraestructura hidráulica y para recargar los mantos freáticos, ya sobreexplotados hasta la extinción muchos de ellos.

Y Si el agua es un bien común, también el espacio es de todos, como el petróleo, entonces ¿por qué el beneficio y negocio para muy poquitos? Y en la cuestión de las telecomunicaciones, bajo sospecha, como en el asunto del agua y demás urgencias del país, los legisladores no toman decisiones honestas, llevando por delante el beneficio y servicio a la sociedad... ¿Por qué los tiempos de campaña no se fijan como tiempos de Estado? ¿Por qué hacer más ricos a los ricos? Así los partidos políticos dejarían de ser la costosa carga que son para el pueblo y nuestra democracia la más cara del mundo.

Mientras los suspirantes al 06 dicen por igual una cosa y luego prometen otra, la realidad está ahí: no hay respuesta a los problemas que preocupan a la sociedad, por lo que, lo que se mantiene de avanzada es el abuso, alentando la confusión y haciendo crecer la duda sobre el rumbo del país. Si nos atenemos al pasado, divididos y confrontados, de que teniendo recursos petroleros, importamos gasolina, y que teniendo yacimientos de gas, importamos gas y que ambos recursos por falta de inversión y por corrupción están llegando al límite de su existencia, es fácil suponer qué pasará con el problema del agua.

Si los antiguos mexicanos se hubieran asentado en el Polo Norte, en lugar de lo que hoy es el Zócalo, estuvieran sus políticos, gobernantes y empresarios, importando hielo de otras regiones. Si se hubieran asentado en el desierto del Sahara, estuvieran importando arena, por falta de visión, honestidad, responsabilidad, proyectos e inversión... y si se hubieran asentado, digamos, en el nacimiento del río Nilo o en sus márgenes o en la ribera de Los Grandes Lagos, la situación sería similar a la del petróleo y el gas, que será finalmente la resultante para el problema del agua.

En realidad no hay que preocuparse mucho, porque el país, mal hecho y todo, vive y ahí va, caminando chueco, de acuerdo a la muy bien llamada política a la mexicana, en la que los problemas no importan, por lo que se dejan hasta que llegan al límite; lo mismo pasará con el agua. Las medidas, a la carrera, se tomarán cuando la tranquilidad y los excesos de los ricos se vean en riesgo, porque el agua vale más que el dinero. ¿Y cómo se solucionará? Pues importando agua, tal como hacemos con los alimentos, de productores pasamos a importadores, lácteos, cárnicos, granos, verduras, frutas. etc. tal y como lo hacemos en todo, mundo de gesticuladores y farsantes, ante la incapacidad para crear y hacer, para dar soluciones, planear el desarrollo, el bienestar y tranquilidad de todos...

* Periodista.

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