Poesía


ARREPENTIDOS, SOLITARIOS


Arturo Mora Torres *

Para Susan.

“Los arrepentidos, todos,
sin excepción, viven un infierno”.

Los arrepentidos, contrariamente a lo que todos creen, nunca están solos.
A los arrepentidos los acompaña, los rodea un viento insano.
El tiempo les come el rostro.
De los arrepentidos
sus cabezas de locuras enquistadas están,
y sus bocas vomitan estupideces.
Los arrepentidos lloran por los rincones,
lloran cuando el sol se oculta y,
cuando la noche se acaba, lloran también.
Los arrepentidos se burlan de si mismos,
pero no pueden reír.
Los arrepentidos buscan la soledad,
rehuyen a la gente.
Los arrepentidos andan caminos que no conocen,
nunca conocerán,
van a lugares que no desean
y de los que no pueden regresar.
Los arrepentidos se reconocen en los ojos,
más tristes y vacíos que la muerte.
Los arrepentidos, en fin,
están condenados a arrancarse la piel,
tirar sus corazones a los perros,
y aún así, no pueden morir.
Los arrepentidos viven un infierno.
Pero los arrepentidos tienen otra condena peor…
¡Nunca, nunca podrán estar solos¡

* Fracasado recurrente, empedernido soñador.

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