LA PERPETUA VIRGINIDAD
Jaime Fariña Morales *
Al igual que sus iconos
María siempre fue virgen.
Tuvo esposo, luna de miel y prole,
Mas siempre permaneció virgen.
León I, Gelasio I, Inocencio III y otros
Que de vez en cuando le creían a la Biblia,
Negaron la virginidad de María
Una vez nacido su primogénito.
La infalible opinión de los pontífices pasados
Son una rémora para la multinacional.
Una diosa con una intimidad normal
Desilusionaría a sus fans.
Para este caso su pío sexo conyugal
Será un conciliábulo en contra de san Pedro.
Señalar que María fue una fogosa amante de José,
Implicaría desmoronar el ídolo
Y el arduo trabajo de siglos umbríos.
Fue irremediable hacer de la buena nueva
Una falacia indeleble para los usantes
Que generan dinero fresco y que son reacios
A la superabundancia del Espíritu Santo,
A la castidad no discontinuada.
Una rapacería invoca a la otra,
Pero por el bien de la insostenible mariología
Se mantendrán incoherentes,
Evitando a toda costa caer en la celada
Del evangelio puro de Jesucristo.
(Referencias bíblicas: Mateo 1:25 ; Salmo 69:8).
* Escritor chileno; tomado de su poemario inédito El Ocaso del Avemaría.