EN BUSCA DE LA AUTONOMÍA ESCOLAR EN EDUCACIÓN BÁSICA. UNA PROPUESTA PARA DESQUEBRAR EL VERTICALISMO DEL SISTEMA EDUCATIVO NACIONAL
Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán *
1.- Introducción
I
Es muy triste que después de un gran periodo de tiempo en que nuestro país fue dominado por una clase política articulada a un partido político único y a una Presidencia de la Republica omnipotente, tengamos, en la transición hacia una sociedad democrática, tan lamentables campañas políticas, sobre todo por la carencia de propuestas concretas sobre los grandes temas nacionales: energía, salud, distribución del ingreso, migración, medio ambiente, educación, etc. Mucha mugre y pocas ideas en los cinco partidos políticos actuales.
Con afán de critica prepositiva, para quien la quiera tomar en cuenta en su plataforma de Plan nacional de desarrollo, en este artículo para la revista Veneno, elegimos hacer una pequeña aportación para la educación de este país. Lo anterior por que hemos trabajado, por casi veinticinco años en diversos niveles a lo largo del Sistema Educativo Nacional (y ya por algún tiempo considerable en la formación docente), por lo cual el presente ensayo está enfocado a hacer una propuesta de mejora para la educación básica. Las razones para trabajar este nivel educativo son tres: a) La Educación básica es la que mayor número de alumnos atiende (más de 26 millones en nuestro país); b) Es la base por la que pasa todo alumno inscrito en la educación formal y lamentablemente; c) No pocas veces la única educación que recibirán algunos mexicanos.
II
Al explorar el objeto del presente escrito, en cuanto al recorte que nos propusimos -trabajar la educación básica en México- notamos que a parte de ser trascendente, por la implicación de todos, está vivo y tiende arder. La agenda pendiente de asuntos sin resolver, postergados o resueltos insuficientemente en el preescolar, primaria y secundaria (partes que componen el nivel) es amplia, urgente y necesarios de atenderse. Aún los temas prioritarios de política pública de este nivel educativo, en los últimos sexenios, como han sido, la federalización, la renovación curricular, las promociones horizontales del magisterio por el programa de estímulos llamado carrera magisterial, la inequidad, desigualdad e ineficiencia en que se brinda el servicio público educativo, por región y por segmento socio-económico, tienen grandes problemas sobre todo de operación al enfrentarse a una realidad anquilosada.
Un ejemplo próximo: el siguiente ciclo escolar que iniciará en agosto, en nuestro país se intentará poner en marcha una política educativa: Reforma Integral a la Educación Secundaria (RIES). Es innegable que la educación Secundaria en México necesita ser cambiada, dado que el tipo de educación que se imparte es memorística, enciclopédica, sobrecarga de materias, verbalista, verticalista/autoritaria, lejana a la realidad de los adolescentes mexicanos y con graves problemas administrativos, de incorporación y condiciones laborales y de preparación de los docentes, Además de una disminución sistemática en la eficiencia terminal y altos índices de deserción y reprobación.
La mayoría de los problemas citados no se resolverán con una reforma que pretende ser sólo curricular, "que no tiene nada de integral y en lugar de avanzar a un núcleo de saberes y competencias esenciales en el alumno, domina una lógica disciplinaria"
El problema de la educación básica y en particular el de la secundaria es estructural. Gabriela Ynclán es contundente:
"La escuela secundaria necesita cambios que tomen en cuenta sus diferentes escenarios y actores que en ella convergen. Los docentes y sus condiciones son parte de cualquier transformación educativa y está demostrado que no se les puede convencer sólo con retórica".
III
Este no es un artículo sobre la RIES, sino sobre la estructura organizacional en la que se encuentra estacionada la Educación Básica de nuestro país. Nos proponemos, dos objetivos centrales:
El problema lo centramos en:
La inoperancia administrativa escolar en la educación básica y los problemas que se han ido generando en torno a los servicios educativos.
Nos interesa rastrear cuáles fueron las formas de organización administrativa, jurídica y operativa que han paralizado las escuelas en formas verticales, anti-democráticas y con relaciones preestablecidas y con cadenas de mando que violentan los procesos educativos y proponer alternativas.
En el desarrollo del artículo trabajamos cuatro partes, a saber:
a) Los fundamentos jurídicos de la Educación Básica en México y, en su caso de la Administración Escolar.
b) Algunos de los problemas más sentidos de la educación básica en México.
c) La estructura Administrativa de las escuelas de educación básica.
d) Hacia una propuesta de modificación de las mismas.
Finalizaremos con unas conclusiones.
2.- Desarrollo
a) Fundamentos jurídicos de la Educación básica: generalidades.
El sustento y marco jurídico de la educación en México se encuentra en el artículo tercero constitucional. Los principios más importantes -para el objeto que nos ocupa- son el siguiente: el derecho a la educación, el amor a la patria, la conciencia de solidaridad internacional, la independencia, la justicia, el espíritu democrático (como estilo de vida), el laicismo y nacionalismo.
En la Ley General de Educación encontramos la característica de obligatoriedad en la educación básica, en el Artículo 4, que dice textualmente:
Todos los habitantes del país deben cursar la educación primaria y la secundaria.
El Artículo 8 apuntala otros principios también presentes en el tercero constitucional: -
El criterio que orientará a la educación que el Estado y sus organismos descentralizados impartan -así como toda la educación primaria, la secundaria, la normal y demás para la formación de maestros de educación básica que los particulares impartan-, se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. (... además):
III.- Contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos".
En cuanto a quienes constituyen el sistema educativo nacional, dice la Ley General de Educación:
Es muy importante señalar que la categoría "autoridad educativa" está presente en la mayoría de los artículos de la Ley, sin jamás ser definida o proporcionar información sobre formas de nombramiento, permanencia o promoción de las mismas.
Caso contrario del educador, quien es definido muy precisamente en el artículo 21: El educador es promotor, coordinador y agente directo del proceso educativo. Deben proporcionársele los medios que le permitan realizar eficazmente su labor y que contribuyan a su constante perfeccionamiento.
Por último, el Artículo 37 de esta misma ley, define claramente qué incluye la educación básica.
"La educación de tipo básico está compuesta por el nivel preescolar, el de primaria y el de secundaria. La educación preescolar no constituye requisito previo a la primaria".
b) Algunos problemas y pendientes de la educación básica en México.
En el arranque del segundo lustro del siglo XXI, un primer problema evidente en la educación básica es el la necesidad aún insatisfecha de desarrollar a mayor profundidad conocimientos que tengan utilidad en la vida de los educandos. Esto además, debe lograrse sin menoscabo de los conocimientos básicos indispensables de cada uno de los niveles en la formación académica de los alumnos. Tendríamos que empezar por aceptar, como lo demuestran los hechos e investigaciones educativas en nuestro país en la década pasada, que tanto en la educación que tiene como centro la práctica, como la estrictamente curricular, hay graves deficiencias y con frecuencia no tienen puntos en común.
Esta peligrosa disociación entre lo que se mal aprende entre los muros de las escuelas y lo que se vive más allá de ellas lo sintetiza en forma clara Jaim Etcheverry:
Con el olfato entrenado para detectar la hipocresía, los jóvenes leen con gran agudeza las señales que envía el mundo en el que deberán vivir. Siguen con gran dedicación las enseñanza de sus maestros en ese mundo, los verdaderos pedagogos nacionales: televisión, publicidad, el cine, el deporte, la música popular, la política y todo lo que entra en espacios de celebridad (...).
Nuestra sociedad que honra la ambición descontrolada recompensa la codicia, celebra el materialismo, tolera la corrupción, la cultura de la superficialidad , desprecia el intelecto y adora el poder adquisitivo, pretende luego dirigirse a los jóvenes para convencerlos, con la palabra, de la fuerza del conocimiento, de las bondades de la cultura y de la supremacía del espíritu. Pero advierte que si realmente valoráramos a los maestros, les pagaríamos lo que le pagamos a quien repara la televisión, al plomero, a los corredores de bolsa o al personal de servicios. Si apreciáramos los libros, leeríamos más e invertiríamos nuestro dinero en una biblioteca.
La educación básica se ahoga hoy entre innumerables convencionalismos que paralizan cualquier propuesta de cambio, formas de ritualización de la enseñanza, así como relaciones preestablecidas donde cada quién juega un rol que poco tiene que ver con los procesos educativos, además se hacen evidentes las graves deficiencias en la formación, actualización y reclutamiento de profesores.
La escuelas, incluso, cumplen mal con las tareas de certificación de conocimientos como lo demuestran los exámenes externos (Ceneval , OCDE), que por desgracia se han vuelto una de las pocas formas de control y medición de los aprendizajes escolares.
En este mar de desconcierto, las propuestas innovadoras en educación, sobre todo en el salón de clase, no sólo no se reconocen, sino por el contrario, son perseguidas y vistas con recelo.
Como ya lo decíamos en la introducción, es larga la agenda pendiente del Sistemas Educativos Nacional para salir del estado catastrófico/caótico/trágico en el que se encuentran. La lista puede ser de un gran tamaño pero solo citaremos algunos que son recurrentes en diversos análisis:
La calidad es insatisfactoria e impacta en indicadores como el aprovechamiento y rendimiento escolar, la deserción, los altos índices de reprobación y de rezago escolar. Schmellkes (1995) destaca que un buen principio para mejorar la calidad de las escuelas es el reconocimiento explicito por los actores de la institución de que hay problemas. La investigadora destaca once de los problemas más comunes en las escuelas que afectan la calidad, solo los enumeraremos: el no-acceso al servicio educativo, la deserción, la reprobación, la incapacidad para lograr aprendizajes significativos en los alumnos, la inequidad, el ambiente en el que ocurre el aprendizaje, la falta de disciplina escolar, el tiempo real de enseñanza, la falta de recursos para la enseñanza, las relaciones con la comunidad y entre el personal de la escuela.
Por su parte, Adriana Puiggrós (2001) nos define algunos puntos problemáticos de esta defectuosa muestra de la Educación básica en América Latina:
Para concluir este más bien triste diagnóstico de la educación básica en México, referimos un reciente artículo, de la revista Este País, los investigadores Guillermina Bahena y Sergio Montero (Prospectiva de la Educación en México para el año 2030) señalan que las variables de la actual dramática situación del Sistema Educativo Nacional son, en orden de importancia las siguientes:
c) La Estructura de la Administración de la Educación básica en México.
Prácticamente desde la década de los veinte del siglo pasado. y por estar consagrado en la Constitución el derecho a la educación, la creación de escuelas primarias en todo el territorio nacional se convirtió en un objetivo prioritario en México, sin poner demasiada atención a la calidad. Zorrilla (1998) señala:
La administración de la educación se relacionó con la creación y asignación de plazas y de escuelas, toda la vida del sistema educativo estaba centralizada: la contratación de personal, la construcción de las escuelas, el pago de los salarios de los maestros (... además) la fuerza creciente de la organización sindical después de cuarenta años repercutió de manera importante en las decisiones relativas a la vida cotidiana de los centros escolares. Entre lo que se esperaba de la organización del sistema educativo y lo que se realizaba había una distancia considerable.
Entre el amasiato Secretaría de Educación Pública-Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se creó una gran burocracia de dominio central, con control de promociones y puestos de "autoridad", nómina, pagos de maestros, cambios de adscripciones que "produjo una organización burocrática y vertical alejada de la escuela y sus necesidades".
Así tratado de esquematizar encontramos el siguiente organigrama de la Administración de la Educación Pública:
Es para decirlo rápido un triangulo equilátero perfecto. En el que las decisiones se toman en la punta del ángulo superior y descienden implacables sin derecho de replica; caen como una cascada.
La inercia en la forma de organización escolar es pasmosa. Son muchas las investigaciones educativas que se hicieron en las décadas de los ochenta y noventa en nuestro país, sobre todo desde enfoques etnográficos y cualitativos (Bárcena; 1988, Smeickells; 1993, Rockwell; 1995, Sandoval; 1999, etc.) que documentan este estado de postración de la operación de la escuela pública. Citlalli Aguilar (1991) nos deja ver esta anquilosada forma escolar, retratando las actividades de los docentes:
En el panorama cotidiano de la actividad escolar resulta común encontrar a los maestros realizando tareas tales como: vigilar la entrada de los niños, anotar a los retrasados, dar los toques del timbre o campana indicando la hora de formarse, dirigir la formación, dar los mismos toques al inicio o fin del recreo y hora de la salida, nuevamente dirigir la formación, cuidar a los niños durante el recreo, vigilar y registrar la asistencia de los niños de los niños en el salón y/o en la escuela, coordinar a los niños para asear la escuela (...) atender la coopertiva, recibir y revisar mercancía, llevar la contabilidad de las ventas, organizar y realizar las diversas fiestas escolares, organizar rifas o kermeses, ensayar y realizar desfiles(...) organizar campañas, asistir a juntas con el director, idear, confeccionar e instalar e instalarel adorno del aula propia.
No tendríamos que esgrimir ningún argumento más de lo que señala Aguilar para ver el estado de postración de nuestras escuelas de educación básica, pero por si alguien tiene alguna sospecha lo invitaríamos a replicar estos estudios sombras y asomarse a cualquier escuela y recordar la vida en la institución escolar en la que se educó en la infancia y que si nos descuidamos será la que padecerán nuestros bisnietos.
d) La propuesta
Al terminar la segunda guerra mundial los modelos de administración adoptaron, tal vez por la influencia militar, en todo el planeta sistemas verticalistas, piramidales y autoritarios: esto pareció por largo tiempo la única forma en que se podría organizar las instituciones o empresas. Comenzó un crecimiento poblacional, sobre todo por la mejoría sostenida en las condiciones de vida alcanzadas por un Estado que se tornó interventor garantizando mínimos de bienestar en salud, educación y vivienda. El planeta vivió durante casi cincuenta años, dos grandes centros de gravedad con puntos de llegada sociales antagónicos (socialismo y capitalismo), lo que generó una tensión fría, intensa y armada durante el periodo. Los sistemas piramidales, en este contexto, fueron un buen resguardo.
Este modelo organizacional embonó de forma natural con un autoritarismo cultural, presente en nuestro país desde el imperio azteca, como asegurara Monsivais. La educación pública que tiene una sedimentada herencia colonial, nunca se ha caracterizado por prácticas democráticas o propuestas alternativas con vocación horizontal. Al respecto Carlos Ornelas señala:
El autoritarismo es una constante en la historia de la educación mexicana, aunque hasta épocas recientes aparecía soterrado: abarca el periodo de la educación laica y las reformas de Vasconcelos; la etapa de la educación socialista y las propuestas de Bassols; y se reproduce dinámicamente en la educación para la unidad nacional que se conjuga con las reformas impulsadas por Torres Bodet y más tarde por el gobierno del presidente Echeverría. El Sistema Educativo Nacional en transición recoge esa herencia y, en la contienda de los proyectos actuales, toma mayor relevancia (en el momento actual, ya que el proyecto neoliberal) acaso demande una profundización de las cualidades autoritarias.
Para revertir esa tendencia histórica y contravenir la tentación de ahondar en el autoritarismo. Nosotros proponemos, de acuerdo con las teorías contemporáneas de la Administración, comenzar a revertir las inercias, verticalidad y despotismo: un sencillo acto geométrico, que necesitaría una inmensa voluntad política: nuestra propuesta es invertir el triangulo del poder en la educación pública. Se podría resumir con la frase: todo el poder a las escuelas.
Nos explicamos: si uno pudiera ver panorámicamente la educación básica en su estructura es un triangulo equilátero perfecto. En la punta se encuentra una especie de rey (secretario de Educación), que tiene un séquito (subsecretarios) y éstos a su cortejo (directores generales ) y otros mandos medios, que descienden hasta coordinaciones sectoriales, jefes de sector, supervisores y directores de escuela. En la base, un poco olvidados están dos actores claves en el Sistema de educación pública: maestros y alumnos. ¿Qué pasaría si invirtiéramos esta pirámide añadiendo dos categorías: la palabra servicio y la práctica de nombrar directores por centro escolar por las mismas comunidades escolares? Los maestros, la primera línea tendrían un principal interés: servir a los alumnos, no servir demandas ajenas a él e impuestas por la institución. El papel del directivo sería servir a los maestros, no servirse de ellos. El de los supervisores, servir a las escuelas no bajar requerimientos y así hasta la punta baja del triangulo en la que quedaría el secretario en turno.
Del mismo modo los colectivos escolares deberían nombrar a sus dirigentes y éstos a los supervisores y así hasta los más altos (bajos, por la colocación geométrica, en este caso) funcionarios.
¿Podríamos imaginar el nivel de integridad, calidad académica, respeto y competencia que tendrán nuestros servidores públicos educativos con sólo invertir el triangulo equilátero del poder en México?
Es indispensable posibilitar la autonomía de las escuelas que quebrante el verticalismo. Instituciones educativas capaces de tomar decisiones por si mismas, con actividades y proyectos que ellas mismas creen, planearlos, seguirlos, cumplirlos y evaluarlos. Escuelas que aprendan a ser más racionales, flexibles, creativas, colegiadas y diversas.
3.- Conclusiones
En este artículo, tratamos de mostrar que, en efecto, es indispensable, en el Sistema Educativo Nacional, caminar hacia nuevas formas de organización escolar. Están por cumplirse 14 años de la publicación de libro (casi imprescindible para los estudiosos de la educación) La catástrofe silenciosa de Gilberto Guevara Niebla en la que se demostraba la escasa calidad, pertinencia, eficiencia y profundidad con lo que se trabajaba en las escuelas mexicanas. El ensayo que realizamos parece sólo actualizar los datos sobre esa situación.
Nuestra propuesta pone el acento en sólo una situación de las muchas posibles: el cambio en la estructura aqdministrativa de la educación básica del sistema educativo. Nuestra búsqueda final es que las escuelas sean cada vez más autónomas y autogestivas.
La autonomía es un concepto irrenunciable en la educación básica, que se podría resumir así: el gobierno de la misma institución, por si misma, para el bien del país.
La autonomía significa que los colectivos escolares toman por fin el destino de la educación en sus propias manos. La autonomía no es libertad absoluta, anarquía o caos. Es saber de la fortaleza institucional y estar atento a los cambios en el entorno. Es un compromiso con el conocimiento y con México en su conjunto. La autonomía en las instituciones educativas públicas es respeto, tolerancia, discusión de ideas, toma de acuerdos, cumplimiento de metas, defensa de ideales. Es salvaguardar la institución para el logro de mejores condiciones de las futuras generaciones; para nuestros hijos. La autonomía debe redefinir el compromiso del Estado con la educación superior, que no es un desprendimiento de responsabilidades.
La autonomía en las escuelas de educación básica va a ser un ingrediente presente en los años por venir y ésto sólo se conseguirá con la conjugación de tres elementos esenciales:
Un proyecto escolar incluyente, colectivo, pertinente y de superación constante; una inteligente gestión administrativa interna, que esté soportada por prácticas democráticas; y un nuevo tipo de maestro.
4.- Referencias
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Jaim Etcheverry, G. (1999) La Tragedia Educativa. Fondo de Cultura Económica, México
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Hunter, J. (2001) La paradoja. Un relato sobre la verdadera esencia del liderazgo. Ediciones Urano. España.
Latapí Sarré, P. (1998) Un Siglo de Educación en México. Tomo I y II Fondo de Cultura Económica. México.
_________. (2004) La SEP por dentro. Las políticas de la Secretaría de Educación Pública comentadas por cuatro de sus secretarios (1992-2004). Fondo de Cultura Económica. México.
Ornelas, C. (1995) El sistema educativo mexicano. La transición de fin de siglo. Fondo de Cultura Económica. México.
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Starico de Accomo, M. N. (1999) Los proyectos en el aula. Hacia un aprendizaje significativo en una escuela para la diversidad. Magisterio Río de la Plata. Argentina.
Schmellkes, S. (1995) Hacia la calidad en la educación básica. Secretaría de Educación Pública. México.
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Zabala, A. (1999) Enfoque globalizador y pensamiento complejo. Una respuesta para la comprensión e internalización en la realidad. México.
* Profesor normalista, sociólogo, psicólogo educativo y educador ambiental. Cinéfilo y escritor por gusto entre otros libros de Maestra Vida y La vida es mejor que la Escuela. Recientemente publicó la novela colectiva El maestro Equivocado. Como de nada de lo anterior se vive, da clase en instituciones de Educación Superior.