LAS PRÓXIMAS ELECCIONES EN MÉXICO
Alfonso Valdivia Medina *
Ya vienen, no hay remedio, como quiera que sea, las elecciones han de llegar, y pegado a estas, las nuevas calamidades que necesariamente tendremos que soportar los mexicanos, junto y pegado a las crudas verdades nacionales que de tiempo ha, venimos padeciendo. Y esto no pretende encerrar en ningún sentido, un pesimismo obtuso, sino más bien, el reconocimiento a las remotas posibilidades de obtener cambios verdaderos y de fondo, pues las verdades rebasan las promesas y seudo buenas intenciones que acompañan a todos, o casi todos los aspirantes a la silla presidencial mexicana.
Termómetros que nos permiten apreciar estas verdades, los podemos encontrar en múltiples y variados ejemplos, y que son consecuencia de los pésimos gobiernos que hemos padecido como nación, aunque los imberbes y uno que otro barbudo, busquen justificaciones ridículas a lo que vivimos día a día, sin excepción alguna.
Cabe mencionar, para aquellos que no sean muy observadores, que la frase célebre se acuñó en una época en la que los "dioses", eran otros y no los actuales. Tiempos de otros tiempos en la que los dioses a los que se les podrían endilgar los males que padecen los pueblos sujetos a gobiernos corruptos, ni siquiera habían inventado a los dioses modernos, pero que tampoco tienen vela en esta especie de funeral.
Y como lo sano es no divagar en filosofías, ni buscar culpables, o a qué dios echarle la culpa de lo que sucede en nuestro país, pues mejor entremos directamente en los aspectos que son innegables, y por tanto, nuestra cruda realidad.
La pobreza: La lamentable y quizás extrema pobreza en la que vivimos como país, es tangible en todos los rincones de nuestra República Mexicana, sobre todo en las llamadas "ciudades perdidas" (de los ojos y de la conciencia de la clase política), se hacen evidentes, si no en esos espacios reales, en los millones de sus habitantes que nos salen al paso en cada esquina, en cada semáforo, en la mañana, en la tarde, en la noche, con sol, con viento, con lluvia, con contaminación, así como en las salidas de todo "absolutamente todo" restaurante de lujo, de clase media, y hasta en económicas fonduchas a las que acudimos para rellenar nuestra usual necesidad de comer. Pero también en todo mercado, en toda plaza, en toda feria, y en cada rincón de nuestra empobrecida patria, consecuencia innegable, de la inequitativa repartición de la riqueza generada lo mismo por el petróleo, que por otros rubros, dado el torpe manejo financiero nacional y la falta de oportunidades que se pretenden oficialmente encubrir.
Pobreza que involucra lo mismo a los "viejecitos y viejecitas" equívocamente seudo protegidos y seudo apoyados, por programas demagógicos, pero que también involucra a mujeres campesinas y citadinas, como a niños, a niñas, y a hombres y mujeres de todas las edades, salvo que los miles que me encuentro a lo largo y ancho del país, sean producto de mi imaginería calenturienta. Aunque puede ser que a usted, amable lector, también se le aparezcan, sin tener un asomo de estas, mis visiones perturbadoras, de nuestra realidad nacional.
En el campo: Los explotados campesinos recurren a comer los mismos frijoles con tortillas y chile, cuando no a comer a todo lo que se arrastra, desde ratas hasta gusanos, pasando por todo tipo de hierbas, y cuando la vida les sonríe, algún animal cazado y/o pescado, mientras la clase política y algunos pocos privilegiados, comemos carnes selectas, jugosas y variadas frutas y verduras, panes, quesos, leche, crema y mantequilla, y de vez en cuando un buen vinillo de producción extranjera. Pero que tampoco es de todos los días para todos, pues esos lujos tan sólo perviven en las corruptas y engañadoras clases políticas, que explicablemente siempre tienen lo suficiente para esos pequeños lujos, porque hasta se creen la estupidez de que "lo valen".
Ahora que siendo muy sinceros, lo que precisamente valen, es nada menos que nada, porque se auto engañan, se auto ciegan, se auto justifican, y claro está, se auto enriquecen, mientras el pueblo en sus millones de explotados y desproveídos, sufren las consecuencias de los malos servidores públicos, que, mientras reparten leche que nunca ofrecerían a sus hijos, se dan por bien servidos y justificados en esos ridículos programas de "ayuda" a los desposeídos de toda justicia social. Y podemos seguir ejemplificando "ad infinitum", pero no es conveniente inquietar a aquellos que son víctimas de la corrupción, tan sólo en el ramo de alimentación, pues faltaría para complementar y entre otros, la vivienda y el vestido, pues mientras la "primera dama" y una corte interminable de esposas de políticos, se visten con ropa proveniente de exclusivos modistos, una masa seudo informe, porque finalmente tiene forma, hurgan en los botaderos de ropa de los folclóricos tianguis "mexicanus vulgaris", apoyados eso sí, por las redes ciudadanas.
Salud: Seguro médico popular, para todos. Pregunto: ¿Cuándo han visto a algún político, a sus esposas, a sus hijos, a sus familiares y a sus queridas y queridos, esperando consulta en una sala de espera del seguro social, o de cualquier centro de salud? Pues nunca, y no es que estos no se enfermen, pero si acaso les surge el casi inexistente nacionalismo, pues los veremos en los hospitales privados, pero sólo por verdadera urgencia, pues de siempre se ha sabido que "los políticos y sus familias" recurren a los grandes centros hospitalarios en Houston, por citar un sitio, pero cuando no, en hospitales y ciudades americanas y europeas, pues entre sus necias creencias, por aquellos lares les atienden como Dios manda, ya que además en aquellos sitios sí se cuenta con equipos, médicos y enfermeras, del nivel al que están acostumbrados. Modos de usos y costumbres al que del mismo modo recurren algunos privilegiados y hasta artistillas excéntricas, como uno que otro ídolo deportivo, surgido, las más de las veces, de barrios bajos. Falta mencionar, nada más para completar el cuadro, que aún recuerdo la época en la que trabajaba en un hospital del CHISSSTE, a donde recurría uno que otro "recomendado/a", para el cual había habitación aislada, medicamentos comprados en la farmacia, porque los institucionales, hasta los recomendados sabían que eran "chafas".
Pretenciosos payasos que además llegaban y se presentaban con unas "ínfulas infumables" y casi como haciéndonos el favor, por el "honor" de que nuestras vulgares manitas se sintieran privilegiadas de acariciar –en un saludo- aquellas pieles provenientes del "Olimpo". Cretinos creídos, que invariablemente eran atendidos por la jefe nutrióloga para tratar –en la medida de lo posible- de satisfacer sus delicados paladares, además de contar con medico de guardia de 24 horas, que no se movería del sitio ni para orinar, ante la improbable urgencia que pudiera surgirle al o a la "recomendada", pero que además eran visitados por el director, acompañado del jefe de división, los jefes de servicio, la jefe de enfermeras, y otros tantos lametraseros. Y todo esto con calidad de POS, es decir, Por Orden Superior, pues no eran derechohabientes, que contaban además con raros pases de visita por 86 horas en un día normal de 24 horitas, mientras los "otros pacientes", se tendrían que conformar con la aplicación de enérgicas medidas de control, y ni remotamente acompañados por ninguno de todos estos serviles, que de alguna forma tenían sus recompensas y pagos extraordinarios. Jajaja, que tiempos aquellos, señor Don Simón.
Educación: Primaria, Secundaria, Preparatoria y Licenciatura, donde sea, pero para maestrías y doctorados, pos en Harvard, Cambridge, La Sorbona u ónde más, si es que se quiere aspirar a pertenecer a "las clases poderosas, finas y de buenas costumbres", ya que con la "Chinaca Popular", pues nomás los adictos a las emociones fuertes, al sub-empleo o empleo mal pagado, salvo, sí, salvo que se puedan colar al mundo político, al precio que sea, aún denigrándose y teniendo que aguantar las órdenes y rabietas de personajes como la ya célebre Yeidcolevinsky Citlapetrauskoba Garbansobits de Alibrobich, o algo así de sofisticado y rebuscado, aunado a sus costumbres de consumir exclusivamente comida Kosher, o de menos a compartir espacios en donde los "hijos de políticos", usan su lugar de estacionamiento con sombrita, más los de los coches de sus guaruras, peor aún si son los hijos del "presidente", que no pueden ser transgredidos o tocados, ni con el pétalo de una rosa, so pena de una madrina inimaginable. ¡Qué poca!
De ilegales e inmigrantes "espaldas-mojadas" de nona categoría, mejor ni mencionarlos, porque la angustia y el dolor se anudan en la garganta, lo mismo que si se habla de obreros con sindicatos y sindicalistas de rancio abolengo, honestotes hasta la "pader" de enfrente del banco de depósitos de dineros mal habidos.
En fin, un panorama verdaderamente interesante, pero innegable, mientras las cosas no cambien. Claro que la consecuencia ha sido la generación de violencia, propiciada por las diferencias sociales y políticas, porque además los partidos dominantes, están rodeados de actos incontables de corrupción, que es lo primero que debería de enfrentar cualquier tipo o tipa, que aspire a ser "presidente de México", con sus gabinetazos conformados por corruptibles y saltimbanquis acomodaticios, fieles hasta la muerte por el día de hoy, y mientras no los saquen del presupuesto y las prebendas, so pena de volverse feroces detractores de la oposición, de la que ahora son uña y mugre.
Entonces y recurriendo a la no violencia, pregunto: ¿Por quién va usted a votar para presidirnos, y a qué senadores, diputados y otros representantes escogerá? Todavía no sabe. Que dios le agarre confesado, por lo menos para creer que si se muere en el intento, al cielo podrá ir, ya que si ni eso se le ha ocurrido, pues con la pena, pero "los tontejos y otros que riman con esto", ni en el cielo son bien vistos. Así que ya enterados, pues piénsenle, para que después no se la mienten, perdón, lamenten.
Es evidente que otras tantas vergonzosas verdades existen, pero lo que es indudable, es que las elecciones han de llegar, a pesar y sin pesar de los protagónicos y muy frecuentemente engreídos aspirantes, que gustan de mentir y lanzar promesas a lo loco en televisados combates, perdón, debates, pero que nos muestran su mejor cara y su peor cinismo, como parte de sus campañas, mientras "otro" que ya se siente ganador, pues simplemente no le pegó la gana de asistir, justificando su inasistencia y desprecio, como parte de una incomprensible estrategia. ¡Que bárbaro!
Así que con toda la pena del mundo que nos observa, deberemos reconocer lo antes expresado como parte de nuestras terribles verdades, aunque los políticos se desgañiten y vociferen que ellos viven en "otro México" que aunque es el mismo, fue recreado por dioses que no gustan de compartir culpas vulgares. Finalizo diciendo que por lo menos a mi ya me quedó claro, por qué clase de mentirosos, corruptos y ladrones no voy a votar, manque me lleven los pingos. Esto es, tacharé todas las hojitas, como un mero recurso de inconformidad, y no votaré por ningún tramposo, y si usted coincide y tampoco quiere votar, haga lo mismo, pero acuda y manifiéstese, y dios quiera que se den cuenta, que no estamos de acuerdo con sus corruptelas y malos modos.
* Médico mexicano.