LA PATRIA ES PRIMERO
Víctor Manuel Barceló R. *
El país, en las últimas semanas de proceso electoral, muestra debilitamiento ante el exterior y la cúspide negativa de una incansable tarea gubernamental por apoyar, sin recato, a su candidato alterno a la Presidencia, Calderón, ya que "a falta de pan buenas son semitas".
En lo externo, continúa la escalada de controles fronterizos, desde el 2001 -ahora con guardia nacional- la ratificación de la construcción de la barda doble -al estilo israelita para evitar paso de palestinos- y de leyes, decretos, por parte de varios gobiernos estatales fronterizos, que lastiman dignidad y vida de millones de mexicanos -y otras nacionalidades- que son apoyo humano al nivel de vida, de aquellos a quienes sirven.
Una respuesta similar de parte nuestra, enviando soldados a la frontera, en nada mejoraría las condiciones diarias de vejación y muerte para miles de paisanos, en su afán de ganar los puestos de trabajo más modestos, allende el Bravo. Estaríamos contradiciendo acuerdos en la Cumbre, que "soltaron" el control fronterizo y de nuestros principales aeropuertos, al Comando Sur del ejército americano, tras los acuerdos de Waco Texas, en que, con el pretexto del terrorismo, nuestro gobierno solo fue por instrucciones.
La defensa de las acciones del imperio está en manos de México. Voceros oficiales rechazan que, seis mil elementos de la Guardia Nacional estadounidense en la frontera con México sea militarización. Sólo piden explicaciones de la decisión para construir la doble barda, y envían cuidadosas notas diplomáticas, precisando que lo que urge es un acuerdo migratorio integral, con posiciones de los dos gobiernos. Esto fortalece a extremistas yanquis que quieren 36 mil soldados, "armados hasta los dientes", en la frontera.
Una nación en esas condiciones, requiere unidad interna para afrontar tan graves acosos al territorio y maltrato a quienes lo abandonan, buscando recursos de sobrevivencia sirviendo a los intereses estadounidenses. Ocurre lo contrario. El gobierno federal tiene como meta fundamental -en contra de los intereses nacionales soslayados- prolongarse en el candidato panista, de peligrosos augurios para el futuro de los mexicanos.
Pasaríamos del gobierno foxiano, aperturista a la invasión y vocero del imperio, a uno panista, descendiente de quienes bregaron, durante el siglo XIX, por un príncipe extranjero y lucharon contra la Reforma Juarista, que da nacimiento a la nación, libre, soberana, respetuosa de la autonomía de los pueblos. Reiteraré, siempre, estas interpretaciones de la historia. Ojalá la juventud escéptica -con razón por cierto- lo visualice y salga de su marasmo, para apuntalar a quienes proponen un cambio de ruta nacional.
Recordemos que de 37 millones de jóvenes (18 a 35años) solo 20 millones están anuentes a hacer uso de su derecho y obligación, de emitir su voto el 2 de julio. El resto, 17 millones, harían la diferencia si ese día, despertaran con humor patriótico y cooperarán a vencer la "elección de Estado" -todo el poder del gobierno para apoyar a Calderón- votando por otro de los candidatos, susceptible de ganar la contienda.
Sabemos que ese importante segmento juvenil nada quiere con partidos políticos. Olvidan que no hay -por ahora- otro camino, para participar en decisiones de alta política, que el voto por uno u otro candidato. Que no hay tiempo para fortalecer a los partidos emergentes, a nivel de triunfo. Que lo que queda, para salvar el rostro y retornar a la "casa latinoamericana", que hoy opone su unión al embate imperial, es ir a las urnas y votar.
Un voto inteligente -entre López Obrador y Madrazo- puede impulsar muchos anhelos -ocultos o expresados- de esos millones de jóvenes que harían una nación distinta. En los comandos de ambos candidatos se está entendiendo esto: cualesquiera de los dos en el poder, recuperaría capacidades de decisión nacional. Los jóvenes serían los beneficiados, si mantienen sus posiciones y las expresan, organizados, para ser, no solo escuchados, sino obedecidos en sus concepciones de patria, de nación, de derechos de minorías.
La salud de la nación es la de sus componentes. Jóvenes -hombres y mujeres- son la base de ello. Salud es estado físico, mental, espiritual. Conversar con jóvenes deja un grato sabor a transparencia, a futuro; pero también a dolor, a desesperación de no ver un puerto seguro al cual atracar. La educación les prepara para una vida que no vislumbran. Tenemos obligación, con su concurso, de arrimarles a ese mundo que anhelan. Su participación en las urnas será fundamental. Nuestra apertura para rescatar el gobierno, esencial.
No sabemos hasta adonde PRD y PRI logren acuerdos internos para caminar, juntos, hacia el 2 de julio. Muchos son los escenarios por construir. Alguna vez debiéramos, en el aniversario del patricio Juárez, anteponer buena fe y confianza, para vencer a la reacción, vestida de "caperucita roja". Por encima de todo, "la patria es primero".
* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.