México


MAESTROS


Lilia Cisneros Luján *

En medio de denuncias internacionales por parte de personas vejadas e ilegalmente expulsadas luego del grave suceso de violencia acaecido en Atenco, el descrédito de los órganos de procuración de justicia exhibiendo una suerte de complicidad concertada para ocultar conductas infrahumanas -hasta el más ciego pudo ver las patadas, los grandes bultos cargados por los ejecutores de supuestos cateos y toda una suerte de violaciones- con la bomba sindical en cuenta regresiva y los medios de comunicación asumiendo un papel de mentor del mal -cada día nos desayunamos con escenas de muertes femeninas, no sólo las de Ciudad Juárez, niños enfermos usados como gancho para la procuración de fondos de las OSC elitistas y concursos que son una burla a la inteligencia- los maestros celebran hoy su día.

Tiempo hubo en que el maestro se consideraba sujeto dador de vida al sistema educativo de la nación, hoy son denostados cuando exigen un trato de personas, se intenta ocultar que muchos de ellos tienen ingresos de hambre, nadie ha reflexionado que más del 50% por ciento de los casos de enfermedades cardiovasculares está ubicado en este gremio, ni mucho menos hay preocupación por sus jubilados, la mayoría de ellos por el ISSSTE al cual se pretende desaparecer.

Siendo estrictos, el maestro es un sujeto en extinción, apenas unos cuantos -casi todos de edad mayor a los 50 años- luchan como resultado de la ruptura del método enseñanza-apendizaje, los más se ven obligados a un papel pasivo frente a las computadoras o la niñera electrónica, si acaso pueden ser guías de lectura; básicamente porque les quitaron el anterior libreto y no se lo sustituyeron por nada o les dieron otro que en poco abona a la formación de los educandos.

En cada jornada -casi todos la tienen doble- deben competir con las mórbidas historias de las telenovelas, el Big brother de turno o el nintendo que aniquila guerrilleros, candidatos o presidentes; cada año son menos los niños y jóvenes, que como el benemérito Juárez van a la escuela por sed de aprender, por ello las masas carecen de las bases mínimas de entendimiento que les permitan emprender la aventura de investigar y adquirir mayor saber.

Como si se tratara de un perverso plan para extinguir el conocimiento y crear generaciones más manipulables, los egresados de los países en desarrollo están imposibilitados de incorporatse a una sociedad desarrollada, En las zonas rurales y cinturones urbanos, niños y maestros siguen recorriendo polvosas veredas en burro o si acaso en bicicleta, incapaces de realizar empresa alguna por muy micro que se les pinte. Los salones habilitados con lo mínimo y la manzana en el escritorio son imágenes perdidas en el anecdotario de aquellos que no han sucumbido a oportunistas de coyuntura -convertidos por la magia de las ondas hertzianas en lideres mediáticos sin el menor asomo de culpa por sus traiciones- dispuestos a vender su alma al mejor postor de este sistema de mercado.

En su día, el 15 de mayo, se gastarán muchos recursos para celebrar al maestro, las dádivas -escalafonarias o en especie- estarán condicionadas -asistir a un mitin, votar por el de la preferencia del superior- y los homenajes serán delicadamente escogidos por los artífices del rating. Los niños serán parte de la fiesta -otra más como el circo ofrecido cuando no hay pan- aunque muchos de los profesores sienten la falta de respeto y de cariño.

Mi homenaje a mis maestros de la escuela primaria Emiliano Zapata y secundaria técnica 24. Sin su guía no sería lo que soy.

* Comunicóloga.

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