DESPUÉS DEL FIN
Rolando Lazarte *
Curiosa la sensación. Este viernes veintiséis de mayo de 2006... Tengo la nítida impresión del viajero que parte. Tu presencia a mi lado durmiendo pero de un modo viejo nuevo.
Tantas partidas, compañera. ¿Quién se va adónde? Te vas a México. Me iré al encuentro de los compañeros de la salud social. ¿Qué página es ésta que se da vuelta esta mañana de cotoniaster y grillos?
Siento tus palabras (no es reproche).
Tu presencia en un lugar que la torpeza
Del lenguaje sabe situar solo al lado
O adentro. Pero que sé que es en mi.
Como cuando llegaron las gotas de otoño
Del Queen´s Imperial College, con sus arrebatos
De tierra y fuego y el verde imaginado hecho
Lavas volcánicas en Stonehenges urbanos.
Tan pocas horas para decirnos todo y sin embargo
Todo ya estuvo dicho. El bumba-meu-boi en el Hotel
También. Las canoas en Belén. Kuala Lampur. Cuál es el poeta que no guardó la quimérica ilusión -¿es quimérica una ilusión?- de poner no sólo "su" vida (ese recorte cristalino de la infinita memoria del universo) sino la vida toda, lo que existirá siempre porque nunca dejó de existir... ¿Quién, digo, es el poeta que no pudo o no supo o no quiso almacenar cada instante de la gota del tiempo en el reloj de arena por donde le toco pasar, por donde todos pasaremos? ¿Y quién, al mismo tiempo, no sintió vana toda palabra por ya dicha, impronunciable, del eterno libro cuya escritura indescifrable es el tiempo?
Sé que son las hojas de libros apilados, montañas de papel ceniza que se unen con el amanecer brumoso de la conciencia que intenta -pero en vano- asemejarse (no es la palabra más adecuada, pero es la única que viene al papel esta extraña madrugada en que me parece que veré "Limites" real y vivo como nunca en la salita de la TC Montevideo) a los cristales de otoño invernal que guardan sones de pasos apurados y voces y carros.
No habrá diccionario capaz de combinar sus signos de modo a recompor -y es recompor nomás, no su pariente próximo recomponer- el sentir completo de este momento impar en que toda la memória es la historia y el porvenir, esa infinita cinta de moebius en que somos -todo es- eterno.
Me pregunto, sin esperanza de respuesta, si un dia mágico así, una alborada parturienta que lo contiene todo, todas las cosas que fueron dichas y hechas desde que el tiempo es tiempo; me pregunto si estas próximas palabras que anuncian el final no son ellas mismas, finalmente, ese raro tiempo que sucedió al diluvio.
* Sociólogo y escritor.