FINALES CINEMATOGRÁFICOS
Rafael Mendoza Toro *
El cine es mejor que la vida, decía el maestro Emilio García Riera y con todo se quedaba corto: el cine es mucho mejor que la vida. En el cine, por ejemplo, no hay larguísimos interludios donde pasa nada, a menos que se trate de películas “políticamente correctas” de países periféricos a las que se les permite todo, como en la vida real; igual, casi siempre al final existe una lección moral, como las moralejas de las viejas fábulas, que nos dejan a todos el buen sabor de boca que el bien siempre triunfa contra el mal, o al menos dan el consuelo de una reivindicación en el tono de la justicia poética, que dejan un sabor agridulce como en las películas de Ettore Scola.
En estos momentos, en los prolegómenos del final de proceso electoral nacional, cuando muchos quedarán con un final desazón y muy pocos plenamente satisfechos, queda el recuerdo de un “Mr. Smith goes to Washington” como una mucho mejor opción; deseándose que todo hubiera tenido algo más parecido a unos finales cinematográficos, no tan lejanos a los que siguen:
EL PASEO DE ROBERTO
Roberto Madrazo está sentado ante una mesa en una gran sala de juntas; delante de él hay una botella de coñac y una copa. Es evidente que Roberto se siente incomodo, voltea a su alrededor intentando captar los detalles del gran salón: los muros de madera con pinturas que le recuerdan un museo al que alguna vez fue de joven, la mesa pulida como espejo y al parecer de caoba que le hace pensar en su natal Tabasco, las sillas semejantes a tronos tapizadas de cuero rojo como la que ocupa. Se sirve un poco de coñac en la copa y lo prueba con disgusto, no es lo suyo. De repente una puerta a sus espaldas se abre e ingresan dos sujetos cortados con la misma tijera: inmensos, morenos, de cara inexpresiva y cabellera a rape; uno de ellos se dirige a él con cierto respeto:
- Señor, el licenciado lo recibirá ahora.
Roberto asiente con la cabeza, se empieza a levantar pero hace una pausa para servirse una copa llena que apura de un golpe; después dócil se deja conducir por un pasillo hasta una puerta donde le franquean el paso.
Roberto, solo, ingresa a un despacho que hace parecer recamara de interés social a la sala de juntas previa; al fondo, tras un gran escritorio apenas se distingue una figura que reconoce. Tragando saliva se acerca mientras extiende la mano intentando saludar.
1.- Buenas tardes, señor. Que bueno que me haya mandado llamar, yo también lo había buscado antes para intercambiar impresiones sobre la jornada.
Su anfitrión no se levanta y menos responde al gesto de la mano extendida, con una leve inclinación de cabeza indica una silla a Roberto y después de una pausa, para motivos dramáticos, empieza a hablar.
1.- Roberto, he estado hablando con las principales familias y siento decirte que todas están sumamente inconformes con los resultados. Aunque al principio no todas estaban de acuerdo con tu intención de encabezar la restauración, finalmente decidieron darte un voto de confianza ante las seguridades que diste de vencer.
2.- Pero señor -responde Roberto con voz entrecortada- contábamos con todas las ventajas para lograrlo, con los capos estatales, con las finanzas suficientes, con nuestra red de soldados leales y fieles, con…
3.- Alto, no sigas y hagas las cosas más difíciles - lo ataja su interlocutor, sin alzar la voz- En efecto, teníamos todo para vencer y fallaste tú, fuiste el eslabón débil de la cadena y nuestra cadena no puede darse el lujo de tener eslabones tan débiles.
Roberto, que hasta el momento había intentado conservar la calma empieza a entrar en pánico, su frente se perla de sudor y siente la lengua como de estropajo cuando intenta responder
4.- Señor, pero no todo está perdido, es cuestión de reagruparnos, consolidar los espacios que conservamos y empezar a acopiar fuerzas para la siguiente...
5.- Ten la seguridad que así lo haremos-le responde su anfitrión, bajando aún más la voz, a casi un susurro- las familias tienes grandes intereses para que así nomás sean echados por la borda, hay ya nuevas alianzas y nuevas ofertas que no podremos desechar. Pero en esos planes ya no participarás, Roberto tuviste tu oportunidad, sabías que era única y no habría segundo intento- diciendo esto, se levanta y con parsimonia se acerca hasta Roberto quien intenta acopiar fuerzas para a su vez levantarse. Un extraño juego de luces hace que no se vea la cara del anfitrión, cuando más queda evidente su pequeña estatura y una calvicie avanzada.
6.- Roberto, sabías las reglas de la familia y la suerte de quien malversa su confianza, se ahora valiente y acepta un último paseo que te regalamos, sólo déjate llevar como se debe. flojito y cooperando- dice al tiempo que se inclina sobre Roberto quien no logró finalmente ponerse de pie, plantándole un beso en la boca.
La puerta se abre al mismo instante, reingresando la pareja, quienes esta vez con poca ceremonia llevan a Roberto casi en vilo, pues sus piernas no parecen responder.
Una limousine negra de viejo estilo, un Grand Marquis de finales de los 70s, avanza por una carretera secundaria, al frente los dos sujetos con cara inexpresiva y lentes negros corrientes, en el asiento trasero Roberto tratando de controlar su pánico.
Después de unos momentos, nuevamente se ve la limousine, pero ahora sólo con los dos sujetos al frente; a lo lejos, en una carretera en construcción, una aplanadora con pasadas frecuentes, nivela un terraplén, haciendo imposible conocer si abajo se acaba de sepultar algo.
LA ASAMBLEA INFORMATIVA NUMERO 154
Una vez más, el zócalo está lleno, no a reventar como en pasadas ocasiones, pero en esa tarde de mayo la masa convocada alcanza a atiborrar la plancha central, no así las calles que la rodean. Con todo, se notan diferencias en la gente, las camisetas amarrillas lucen ya raídas, todas balaceadas a más de desteñidas, semejando un blanco percudido; se ven ya pocas banderas al igual que mantas y por lo que se colige, algunas de ellas evolucionaron a nuevas camisetas, notables porque sólo muestran una o dos letras: PE, UE, mensajes nuevos e incomprensibles. Son notables también cambios en los asambleístas emplazados, pareciera que la mayoría ha pasado por una larga y dolorosa enfermedad, hay rostros estragados, facies curtidas por los días pasados a la intemperie, por la lluvia y el sol; más de uno tose cuando intenta unirse al coro de consignas, los pocos niños presentes lloran aferrándose a lo que queda de las faldas de sus madres, que lucen insólitamente esbeltas en su vieja ropa dos o tres tallas más grandes.
Al fondo del zócalo, en un templete que amenaza con caer en cualquier momento, Andrés Manuel y la cúpula dirigente ciudadana se preparan a iniciar un nuevo fervorín; el Peje, un poco más delgado y ahora con una calvicie más que incipiente, avanza hacia el proscenio, aclamándose la garganta antes de iniciar su discurso.
7.- No nos vamos a dejar, no nos vamos a rajar- y hace una pausa esperando una ovación que no llega- Sean todos bienvenidos a esta asamblea informativa número 154, lugar donde los mexicanos conscientes, los mexicanos de primera, los que no están dispuesto a rajarse ante el inmenso fraude del que todos fuimos victimas, principalmente yo. En las 153 asambleas anteriores, libremente hemos expresado nuestra intención de seguir en esta lucha, de demostrarle a la ultraderecha que el pueblo mexicano tiene convicciones y esta dispuesto a seguirlas hasta sus últimas consecuencias- haciendo aquí nueva pausa en espera de la ovación.
Abajo, en la plancha, unos pocos dan señales de desperezarse e inician algo parecido a un aplauso, rápidamente suplido por el sistema de bocinas surround sound regalo de Oliver Stone y operado por Luís Mandoki, de donde empieza a salir un clamor que va elevando su volumen:
8.- Obrador, Obrador, Obrador…
Andrés por fin sonríe ampliamente, volteando la mirada hacia la dirigencia que permanece en la parte de atrás del estrado, incitándolos con la cabeza a unirse al coro. Compartiendo la misma imagen de cansancio de los asistentes, usan todos una especie de hábito monacal, aparentemente hecho de yute y algunos muestran un silicio sobre el mismo, y en una primera instancia, parecieran no tener ninguna intención de unirse al coro, pero al ver brillar la mirada del Peje, poco a poco levantan la voz; todos menos Porfirio, que duerme de pie apoyándose en el hombro de Marcelo. Considerando que la pausa ha sido suficiente, Andrés reinicia su catilinaria:
9.- Nuestra lucha no termina hasta que termina, y solo puede terminar reconociéndose nuestro triunfo, que impúdicamente nos fue arrebatado por el fraude. Es pues necesario informar sobre algunas acciones de resistencia civil democráticamente decididas en estas asambleas y plantear algunas nuevas. Primero, hay que hacer un reconocimiento a los compañeros que hoy cumplen 425 días ininterrumpidos en huelga de hambre, ejemplo de convicción democrática para todos; yo sé que la derecha y los medios de comunicación vendidos, andan propalando la calumnia de que todos ya están muertos pero eso es falso de toda falsedad, cuando uno está en comunión con el pueblo las fuerza morales se incrementan y bastan para suplir el alimento físico, aparte, los medios ignoran que son pobres y como pobres han estado malcomiendo en estos 25 años de gobiernos neoliberales entreguistas. ¡Poca cosa son para ellos cuatrocientos días sin comer!
Nada pasa entre los asistentes, cuando más que el volumen del llanto de los niños sigue en aumento, por lo que Mandoki echa mano una vez más a sus bocinas para que se oiga un aplauso mezclado con porras. Arriba, Andrés Manuel reanuda su perorata:
10.- De poco cosa se asustan los medios neoliberales, que los compañeros se vean hinchados y huelan mal. Já, si no se han bañado desde que empezaron su lucha. Mienten también cuando dicen que la marcha que partió desde Sonora murió en el desierto de Altar, hay vienen, nomás que al pasito, pa´no cansarse. Quiero también anunciarles, que dejaré de informar sobre quienes han traicionado a nuestra lucha, porque eso se ha prestado a malas interpretaciones, como fue cuando apunté que algunos de nuestros ancianitos a quienes con tanto cariño les damos su pensión, no habían sufragado por nuestra causa; algunos comandos del Yunque, disfrazados de Panchos Villas, desconectaron a muchos viejitos que permanecían en vida vegetativa en los hospitales. Para evitar eso, he decidido mejor preparar una lista donde se incluyan sólo a los leales seguidores de esta causa, quien no esté en ella, que se atenga a las consecuencias.
La pausa para aplausos, esta vez recae en un público más atento, hasta los más adormilados se alertan y empiezan a voltear a su alrededor, mirándose entre ellos con desconfianza. Mientras las bocinas siguen arrojando aclamaciones: “Sieg hail, sieg hail”.
11.- Como este es un movimiento de la gente, no de los pirruris, los dirigentes desde el principio han compartido la lucha y el sacrificio de todos, en ocasiones hasta han hecho más. Debo mencionar a todos los diputados, senadores y demás autoridades electas del partido, quienes están donando toda la dieta que reciben al sostenimiento de la causa, pero no se han quedado ahí nomás. Están aquí los principales dirigentes de los partidos de la coalición, quienes desde la ratificación de fraude decidieron marchar descalzos permanentemente alrededor de este zócalo, vistiendo sólo sayales de penitente, hechos de yute oaxaqueño que pica más, mientras torturan su carne con silicios hechos de cardo zacatecano; pero esto no basta, su convicción les exige más y he decidido ya no contenerlos- diciendo esto, hace pausa dramática y voltea una vez más la mirada hacia la dirigencia, quienes más que cansados, se ven ahora preocupados, hasta Porfirio que ya despierto cuchichea en el oído de Marcelo.
12.- No debo ser ya el freno que contenga su expresión -reanuda Andrés Manuel, subiendo el tono de su voz- Me han comentado, me han pedido, que para expresar mejor su oposición al gobierno espurio, quieren acometer nuevos actos supremos de sacrificio. Si bien intenté convencerlos de no hacerlo, ¿quién soy yo para acotar sus anhelos de lucha? por eso anuncio que empezando mañana, diariamente en esta plaza uno de nuestros dirigentes se prenderá fuego, rememorando el supremo sacrificio de los monjes bronzos en Vietnam.
Esta vez el aplauso es espontáneo y estertóreo, hasta los niños suspenden su llanto para unirse al clamor. Arriba en el estrado Andrés Manuel sonríe ampliamente.
13.- No puedo, incluso no debo ya, intentar disuadirlos. Tan solo, y eso para evitar problemas entre ellos, pues lucharán por ser de los primeros, personalmente, día con día, iré señalando al siguiente. Mañana, para empezar Porfirio Muñoz Ledo tendrá el gran honor de ocupar el lugar de protomártir en nuestra lucha…
Un clamor de los buenos brota esta vez del zócalo, rememorando los mejores momentos de la campaña iniciada tres años antes. Las porras van subiendo de volumen, rozando el delirio de los grandes momentos:
14.- Obrador, Obrador, Obrador
En el proscenio, Andrés Manuel con las manos en alto agradece la ovación; su semblante refleja la inmensa satisfacción de líder que se sabe revalorado por el nuevo compromiso de las masas con él, su guía, su salvador, su Peje de todas las campañas. Concluido el discurso, se da vuelta y se dirige poco a poco y aún con los brazos en alto hacía la dirigencia, donde se notan extraños signos: las caras antes cansadas, se ven sombrías, se intercambian miradas y uno que otro cuchicheo; al llegar Andrés Manuel hasta ellos, Porfirio da un codazo a Marcelo y simultáneamente extraen puñales de sus sayales, seguidos en instantes por todos la dirigencia. Sin orden y con saña, se lanzan contra el Peje apuñalándolo repetidas veces, una y otra vez, intentando saciar su sed de sangre. Andrés Manuel caído, contempla a Marcelo quien no ceja de hundir su daga e intenta recordar una frase de un libro que no leyó pero que le platicaron; la pérdida de sangre nubla ya su mente y sólo alcanza a proferir un final:
15.- Camajanes…
DRIVING MISS ELBA
Roberto Campa y Elba Esther Gordillo viajan juntos por una carretera de México; al volante de una camioneta de lujo, Roberto se ve sonriente, expresando satisfacción y contento, que se refleja en su charla; por el contrario, Elba Esther en el asiento del pasero, luce tensa, intentando mostrarse tolerante ante la charla de su acompañante:
16.- Híjole Elba, que bien la hicimos ¡de verdad que bien la hicimos! Que chingoneria de estrategia, ¡me cae! -expresa mientras manotea para dar énfasis a sus palabras.
17.- Aja -repone Elba, quien intenta distraerse en el paisaje a la vera del camino y apenas pone atención a su interlocutor.
18.- Esa frase debía escribirse en letras de oro en el partido: “Una de tres”; me cae que la lana que se llevó el cuate ese, el publicista gringo fue poca ante los resultados. Ora sí, una trifecta perfecta: logramos el registro del partido, gano Calderón y perdió por goliza Madrazo; de tres, tres.
La frase de Roberto está vez si hace reaccionar a Elba Esther, quien sonríe ampliamente y contesta en otro talante.
19.- Tenía un compromiso con México y lo cumplí, jure ante la tumba del “mapache desconocido” que Madrazo nunca gobernaría nuestro país y se me hizo. Todo lo demás es ganancia, aunque no necesariamente desdeñable.
20.- Pos si -responde Roberto ampliando su sonrisa- yo también estoy bien contento de haber puesto mi parte en la campaña, que buenas jodas me acomodé viajando por todo el país en Flecha Amarilla, al final hasta los chóferes me conocían y saludaban. Oye, me entere que los otros candidatos viajaban en avión pues había dinero para la campaña, ¿Qué a nosotros no nos tocó lana?
La pregunta parece haber caído mal en el talante de Elba, quien avinagra la faz y responde de mala gana:
21.- Si había dinero para campaña, pero tuvimos otras prioridades, la temporada primavera-verano de Luís Vuitton por ejemplo, para no mencionar lo cara que está ahorita toda la línea Prada o...
22.- Bueno, pero no me quejo, que conste -apunta Roberto, quitándole la palabra a la maestra, quien amarga aún más su gesto- Todo sacrificio fue bueno ante los resultados. Y oye, ahora que ya todo va por buen camino y Felipe ya anda hablando de gobierno de coalición, ¿no podrías sugerirle mi nombre como para la secretaría de educación?
Una chispa de odio brilla en los ojos de Elba, mas Roberto, entretenido en el manejo no lo nota, ni siquiera el cambio en el tono de su voz.
23.- Hay otras prioridades para esa posición, he hablado ya con Felipe pero otros nombres han sido mencionados, como el de …
24.- Ora, por ni modo entonces -interrumpe una vez más Roberto- pero si no se puede en Educación, me gustaría colaborar con México en otra posición, como en el ISSSTE o en CONACULTA. Mi amplia experiencia podría ser bien aprovechada también en …
25.- Existen otras prioridades para esas posiciones -lo ataja Elba, que ya está haciendo acopio del resto de paciencia- Nosotros no iniciamos nuestra cruzada por beneficio personal, ¿lo olvidas Roberto? Lo hicimos por México.
La respuesta no complace a Campa quien hace un mohín tirando a puchero.
26.- Pero si yo fui quien se asoleó, quien hizo el ridículo en el debate, quien grabó los spots pichicateando nomás una de tres, ¿Qué no podía ser, ya de jodida, presidente de nuestro partido?
Elba parece a punto de reventar, hinchándosele una vena en la frente que palpita ostensiblemente; mas recompone la figura y responde con calma.
27.- Veré si eso es posible, no lo descarto -poniendo a la vez cara de atención y levantando oreja, apunta- por mientras, por favor revisa que algo anda sonado por debajo de la camioneta, parece que se rompió algún fierro.
Roberto, sonriente y obediente por la muestra de confianza de la maestra, guía la camioneta hacia el acotamiento, la detiene por completo y desciende de la misma y empieza a rodear el vehículo, inclinándose para mirar por debajo de éste.
28.- Pos yo no veo nada fuera de lugar, es más se nota que está nueva, ni lodo tiene.
29.- Mira bien - responde la maestra, con la mirada fija y discretamente cambiando de sitio hacia el lugar del conductor, aferrando el volante con ambas manos- echa ojo por acá, por delante.
Campa, obediente, se inclina ante el cofre, quedando frente a las ruedas delanteras; en ese momento Elba aprieta el acelerador y la camioneta salta hacia delante violentamente, pasando por encima de Roberto que no alcanza a reaccionar.
Avanzado unos metros, la camioneta se detiene y la maestra por el espejo retrovisor ve que Roberto se levanta, atolondrado y empolvado pero al parece indemne; se levanta y empieza a correr hacia la camioneta gritando.
30.- Elba, te distrajiste y no te acordaste que estaba delante ¡que bueno que no me pasó nada! Maestra, espera para que pueda volver a subir.
Elba Esther, aun contemplando a Campa por el retrovisor, acelera la camioneta viendo como se hace pequeño a la distancia y se va perdiendo su voz.
31.- Elba, espera, te olvidaste de mí. Elba, detente, que es el desierto de Chihuahua y ya se empieza a alborotar la coyotera ¡Elba, Elba, no me dejes aquí! Elbaaaaa.
ESPOSA DESESPERADA
Viernes por la noche en una de las cabañitas de Los Pinos, sentada en la sala Margarita vestida con una bata de casa, mira distraída la televisión mientras toma pequeños sorbos de un vaso lleno a medias con una bebida dorada, que parece sidral. La puerta de la cabaña suena al abrirse y se escucha la voz de Felipe al entrar:
32.- Margarita, ya vine mi vida, la reunión de gabinete terminó antes de lo planeado, a tiempo de hacerle los honores al viernes, je je.
Con cara de desgana, Margarita se levanta y recibe con un frió beso a Felipe, que al parecer no nota la actitud de su esposa, inmerso en su perorata.
33.- Je je, estas reuniones son más divertidas de lo que hubiera pensado, esta gente es formidable, no sabes que ingeniosa es. Hablábamos de la economía y el cardenal Rivera comentó: “porque no en lugar de blindarla, mejor la forramos con el material de las cajas negras de aviones, esas que aguantan todo”. Je je, todos nos desparramábamos de risa ¡que puntadas!
Mientras habla Felipe, Margarita mecánicamente le va quitando el saco, le acerca un vaso de leche y después de conducirlo hasta el sillón, lo despoja también de los zapatos, todo esto sin que Felipe deje de hablar.
34.- Y eso no fue todo, se comentó que las tribus perredistas estaban escapando de la reservación a la que se les confinó allá en Oaxaca, a lo que el muchacho este, el de Ecología dijo: “pos mejor debíamos traer a la Migra gringa para que no se escapen”. Uta, debieras haber oído las carcajadas, que ingenio, je je.
La risa de Felipe no contagia a Margarita, quien sigue con cara de funeral mientras le pone las pantuflas, lo que parece no obstar a Felipe que sigue monologando.
35.- Que chingona primera semana como presidente, ¡fue mejor que lo que había soñado! A los años me recordarán como uno de los mejores presidentes de México, y si Dios quiere hasta a los altares llegaré, como el padre Maciel de quien el Papa me confirmó lo van a hacer santo - lanzando un gran suspiro que se transforma en pausa.
Terminado el ritual de recepción, Margarita se sienta de nuevo ante el televisor, disponiéndose a seguir viendo su programa, pero Felipe sigue hablando como si nada.
36.- Pero ni modo, el poder trae también responsabilidades, mañana sábado voy a participar en un retiro con oración y flagelación con los hermanos millonarios de Cristo, es mejor irse ya a la cama y hacer a los honores al viernes, pues hoy toca. Margarita -dice intentando sonar seductor- vámonos a la cama, te va a gustar.
Sin cambiar su gesto, Margarita apaga el televisor, apura de un trago el resto de su bebida y sigue a Felipe quien marcha adelante entusiasmado.
Ingresan a su recamara, dominada por un gran cuadro del Ángel de la Guardia sobre la cabecera de la cama, estando cubiertas el resto de las paredes de otras imágenes de santos y vírgenes. Felipe sonriendo ingresa al baño mientras dice a su esposa.
37.- Vete preparando, que por ser nuestra primera vez en Los Pinos me voy a poner la pijama de franela de color rojo, al fin que mañana me voy a confesar.
Sin cambiar su expresión, Margarita se despoja de su bata y descubre un camisón blanco de algodón con un orificio en la parte media, a la altura de “aquellito”, acostándose en la cama en espera de su marido.
Después de unos momentos, Felipe sale del baño luciendo su pijama y entusiasmado se encarama en la cama y su esposa, no sin antes santiguarse y repetir la formula ceremonial clásica.
38.- No es un pecado ni es fornicio, es un soldado a tu servicio.
Durante breves segundos Felipe se estremece arriba de su esposa, quien con las piernas abiertas en la típica posición del “misionero” mira al techo con atención. Después de dos o tres sacudidas, Felipe emite un pequeño gemido y rueda al lado de su esposa, quien sigue impávida.
39.- Que bruto, estoy hecho un animal -profiere Felipe después de unos minutos de recuperación- No por nada dicen que el poder es el mejor afrodisíaco, mejor voy a tener cuidado porque en una de esas te mato y luego que digo, je je.
Margarita, quien ha rodado sobre si misma para darle la espalda a su marido, sigue sin contestar, pero queda claro que esto no molesta a su esposo quien sigue hablando como si nada.
40.- Y eso si estaría rete difícil de explicar, que lo hubiera hecho Fox, pos más que lógico y hasta justificable, lo raro es que no lo hiciera, pero en nuestro caso si seria medio complicado sin confesar que calzo bien grande, je je. ¿Luego que haría con la lista de peticiones?
Margarita empieza a incorporarse de la cama, movimiento que genera en Felipe una nueva petición, formulada con cara de perrito lastimado.
41.- Mi vida, ya que veo te la vas a levantar, ¿me podrías traer otro vaso de leche, por favor? De preferencia reforzado con Cal C tose, por aquello de las actividades extremas derivadas de mi encargo, je je.
Sin responder, Margarita se pone de nuevo su bata y sale de la recamara.
Entrando en la cocina, abre el refrigerador y saca un cartón de leche, vertiendo una porción en un vaso. De una alacena alta de la cocina saca una lata de Cal C tose, titubeando un momento antes de regresarla a su sitio y buscar agachándose abajo del fregadero, hasta encontrar una lata que dice: “Racumin, veneno para las ratas”. Temblándole la mano, vierte una primera cucharada en el vaso, pero después del primer momento de duda, sigue hasta completar cuatro o cinco cucharadas que disuelve con giros de la cuchara.
Volviendo a la recamara, Felipe yace adormilado, pero se espabila al retornar Margarita y con una amplia sonrisa recibe el vaso de leche que le ofrece:
42.- Órale, mi leche; casi me quedo dormido por el esfuerzo, je je -toma un primer trago del vaso y pone cara de desconcierto- Ora, debe ser del nuevo de sabor zapote prieto, pero igual sabe muy bien.
Terminado el vaso, Felipe gira en la cama y se arrellana con las sabanas. Margarita, de pie ante él, ve como su respiración va haciéndose cada vez más superficial, con largos periodos de suspensión, hasta que finalmente se detiene. Sin mostrar ninguna emoción, Margarita abre el closet, del cual extrae una maleta que aparenta estar previamente preparada y un abrigo.
Con ambas cosas en la mano, regresa a la sala, encendiendo nuevamente el televisor, mientas se sirve un vaso de güisqui “Black Label” que llena casi al borde. Con calma se sienta en la sala a terminar de ver el episodio de “Esposas desesperadas” mientras degusta su bebida. Minutos después, al concluir, levanta la maleta, pone sobre sus hombros el abrigo y, apagando la luz, sale de la cabañita hacia la noche.
* Nació en el DF en 1952, reside en Aguascalientes desde 1992. Medico cirujano por la UNAM, sin ejercicio lucrativo de la profesión. Desempeñó diversos encargos en la Administración Pública Federal, principalmente en el INEGI y la Secretaria de Programación y Presupuesto. Investigador de los determinantes económicos y sociales en la salud, colaboró en el proyecto “Salud Enfermedad y Muerte en los Altos de Chiapas” en el Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste, y en la investigación publicada en la serie “Necesidades Esenciales: Salud, situación actual y panorama al año 2000”, por la Presidencia de la República y la Ed. Siglo XXI, en 1983.
Militante de la izquierda desde 1968; fue Secretario de Formación Política del Comité Estatal del PRD de 1997 al año 2000. Analista sobre temas políticos y sociales en diversos medios locales, como las revistas Crisol y Tiempo de Aguascalientes y los diarios El Sol del Centro, Página 24 y Aguas; escribe para el suplemento Contextos del diario de circulación nacional Milenio desde el año 2001. Fue coordinador del libro: “Alternancia y transición democrática, la experiencia de Aguascalientes”, editado en el año 2005 por el Senado de la Republica y la Universidad Autónoma de Aguascalientes.