MÉXICO: LA IZQUIERDA EN EL CONGRESO
Víctor Manuel Barceló R. *
Frente a la inmadurez crónica del gobierno mexicano actual -que parece enfermedad genética al interior del PAN- las voces primero y las acciones después, de las demás formaciones políticas que integran el Congreso de la Unión, permitieron trascender el 1º de septiempre pasado, cosechando cada quien lo que sembró. En el caso del todavía Presidente, apenas si logró llegar al recinto legislativo, para tener que “entregar su informe e irse” -como le recomendó el coordinador de la bancada priísta- en clara cosecha a su propuesta al Presidente de Cuba, del “comes y te vas”, para no afectar la visión y probablemente el hígado de su patrón, el regente del imperio.
Por encima del hecho insólito, que obligó al jefe del Ejecutivo a salir del Congreso con “cajas destempladas”, lo que importa es apreciar como se puede configurar una posición renovadora, al interior de las fracciones parlamentarias, sin alterar el orden “con violencia”, para que la acción de ese poder sea realmente garante de la soberanía nacional.
Durante los eventos de la semana pasada, convocados por el Foro de Legisladores, pudimos precisar que nuestra democracia en formación, requiere del concurso de un PRI revolucionario, tendido a la izquierda como secuencia lógica, para que, sin apoyarse en mitos ni anacronismos, se sustente en su rica historia y consolide una oferta política en ruta a la justicia social, raíz y razón de su origen. Muchos lastres irá tirando en el camino, hasta convertirse en una corriente política que impulse un desarrollo sustentable, apoyado en el crecimiento del empleo remunerador.
Un partido así, sabrá consolidar alianzas -la política es fundamentalmente negociación- con otros partidos, capaces de pasos firmes hacia un andamiaje jurídico, que de certeza a los procesos electorales; reforme el estado en todo aquello que sea pertinente para una gobernabilidad moderna, apegada a los requerimientos sociales; amplie la participàción de la sociedad organizada en la conducción de toda de la vida comunitaria.
Habrá quien dude al pretender que el PRI pueda ser una izquierda actuante. Veinte años desdijeron esa posiblidad, al ser consecuentes con posiciones neoliberales, impuestas desde el poder público. Ello borró de la memoria reciente, su importancia en la consecusión de reformas sociales, económicas y políticas, que vivió México a lo largo de siete décadas del siglo XX. Por ello, bien puede formar en esa línea de acción, al lado y por delante de otros agrupamientos, que se construyeron gracias a la clara vocación de este partido, por la democracia electoral.
El PRI cuenta con cuadros políticos, sociales, académicos, organizadores y profesionales, del más alto nivel. Por ello hemos apreciado sus posiciones claras, respecto a lo que ocurre actualmente en todos los ámbitos del quehacer humano, en especial los problemas de la elección presidencial, en que aún oscila, entre el apoyo irrestricto a lo que determinen los organismos electorales, o a la petición del voto por voto, que pudiera transparentar mejor los resultados del magno evento.
Hpy en el Congreso, los legisladores del PRI arrancaron con un acuerdo en la Cámara Baja que preocupó a muchos. El pacto con el PAN para obtener posiciones de mando, por encima de lo que determinan los cánones usuales, fue muy criticada al interior de las organizaciones partidistas. Pero parece que esto no marca una tendencia, apenas si es una escaramusa de fuerza.
La ruta normal de acuerdos, tendrá que tender más hacia las fracciones que presentan posiciones de oposición y avanzada -el PRI tiene que asumir que lo es con todas sus letras- con el PRD, PT, Convergencia y algún otro que asuma la defensa de los recursos naturales y su adecuada y sana explotación para bien de los mexicanos; que apoye estrategias para un desarrollo sustentable, en que la tierra y los campesinos sean prioritarios; que nos recoloque en el ámbito internacional como el país que construyó su sistema de relaciones, con las demás naciones, en base al respeto irrestricto a la autodeterminación de los pueblos. Así y solo así, el PRI recuperará sus bases, sostendrá la votación de 11 millones de mexicanos que creen en él y, sobre todo, impulsará la lucha por la justicia social (Villahermosa, Tab. 3-Sep-2006).
* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.