México


LOS PODERES EN MÉXICO


Lilia Cisneros Luján *

Quizá uno de los aciertos más reconocidos a Benito Juárez, fue haber separado los ámbitos de acción de los poderes eclesiásticos y los políticos. La constitución de 1917 -mutilada y tergiversada en su espíritu original centenas de veces a lo largo de su vigencia- puso especial énfasis en este principio tirado por la borda durante la presidencia de Carlos Salinas, con la indiferencia, por decir lo menos, de los legisladores de la época. Hoy la iglesia católica se asume como fiel de la balanza al mandar línea a favor de la destitución del gobernador constitucional de Oaxaca o lamentarse por las actitudes del “amigo AMLO”, según el dicho del arzobispo Norberto.

Por su parte algunos evangélicos se constituyen en partidos políticos y los que no, ofrecen irresponsablemente a azules o amarillos el voto de sus feligresías. En tanto que diversas organizaciones para-clericales dictan la pauta de políticas educativas, de salud y desarrollo social a través de grupos pseudo filantrópicos, empresariales y universitarios, los verdaderos mexicanos se preguntan: ¿En donde está realmente el poder político de México? ¿Cómo se aplicaría en el siglo XXI la excomunión y la quema de herejes? ¿Cuántos de los ciudadanos valientes han visto boicoteados sus negocios o han sido víctimas de “acciones gubernamentales tramposas” -aumentos de obligaciones fiscales, inspecciones permanentes, auditorías, cancelación de apoyos y hasta denuncias penales sin fundamento- en sus grupos de acción altruista o cívica, por atreverse a cuestionar la intromisión del clero en asuntos del César?

En este ambiente de confusión, el religioso señor Fox le hace flaco favor a su partido y sobre todo al candidato de éste, al adelantarse -otra vez sus accidentadas declaraciones dan pena ajena- al fallo del Tribunal Federal Electoral. ¿Que guadalupana ha iluminado al jefe del ejecutivo, la del clero derechista o la de los coligados, advertidos ya de su limitación para utilizar dicha imagen con fines políticos? ¿A que santo le reza el presidente de la SCJ? ¿El secretario de gobernación irá acompañado de las espadas de arcángeles y la bendición de Tomás Moro para negociar con los maestros y grupos disidentes de Oaxaca? Mientras que los del Bien de Todos, se preparan -con la bendición, de quien sabe cuales seres espirituales católicos o prehispánicos- el espíritu de la santa muerte y los protectores de narcotraficantes y rateros -aún no canonizados- demuestran una mayor cohesión y eficacia. Nadie puede a ciencia cierta dilucidar si la iluminación de Televisa está con los israelitas o contra los musulmanes y con la degradación de Plutón, la cosmología astral también presenta serias dificultades para determinar si esto aumentará o disminuirá sus poderes terrenales, sin descartar los bonos a la baja de los chamanes de Catemaco, ahora que el PRI quedó en tercer lugar.

¿Ocupará este tema el que hacer de los integrantes de la XL legislatura? ¿Los festejos por el bicentenario de Benito Juárez serán algo más que discursos? ¡Quién lo sabe! El hecho es que con todo y esta carga espiritual, con piezas oratorias sobre los valores, la transparencia y la ética; el pueblo de México -y con él, muchos del orbe- padece hambre y sed de justicia, sin que las pomposas comisiones de derechos humanos, ni las organizaciones de derechos civiles o de protección al medio ambiente y los animales, puedan darnos una esperanza de cambio en el vertiginoso proceso de retroceso humanitario multifactorial.

Por lo pronto los emisarios de quien en México dieron pábulo a este caos, hoy mismo se disputan el privilegio de contestar el informe; en tanto que los arrepentidos -se dicen priístas- pretenden regresar al redil con golpes de pecho y mea culpa, reconociendo que las medias tintas ni manchan, por lo cual es necesario volver los ojos al clamor del campesinado y los sectores obrero y popular. En mala hora los traidores a México se dan cuenta que desde adentro del PRI se dedicaron a medrar con su incongruencia y ambición de poder. ¡Que Dios los ampare cuando al final del camino se encuentren con el espíritu del benemérito!

* Comunicóloga.

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