BRILLANTE...
Fernando González Mora *
Nunca más oportuna que hoy esa casi institucional como insultante, cínica, frase de: aquí, no pasa nada, porque gracias a esa concha viciada e ilegal, que no sabe de orden, que tenemos los mexicanos, se disiparon los nubarrones que presagiaban furiosas tormentas, he hizo posible que se llevaran a cabo las dos celebraciones, centenarias, que son tradición nacional y cultura popular, El Grito y El Desfile del 16... Unos sí y otros no, saben qué pasó, por qué y para qué... finalmente todos, las aman...
A ese bendito no pasa nada, que ha sido causa y cultura de que persistan perniciosas costumbres en lo político, lo mismo para no avanzar, que para que todo cambie para que todo siga igual, debemos agradecerle que no se truncaran las celebraciones, que son corazón de las fiestas patrias. Pero no seamos ingratos y reconozcamos que AMLO, tuvo una participación distintiva al, permitir, que las Fuerzas Armadas desfilaran, con su anticipada concentración en esa hermosa plaza que es el Zócalo, que pareciera que se diseñó y construyó para tal celebración...Y vaya que lució esplendorosa...
Si bien el Desfile se realizó, gracias a la gentileza y grandeza del Peje, que juró su respeto a la Institución Militar, cuando, con la misma facilidad había mandad al diablo a todas las instituciones, ratificando que sus convicciones, lo mismo van que vienen, a las que tiene advertidas de que las volteará como calcetín para transformarlas, El Grito no mereció su misericordia y por decires ciertos o no, el presidente Fox, no obstante que había reafirmado que habría Grito en el Zócalo, lo dio en Dolores Hidalgo, en medio de un democrático aguacero, que lo dejó como sopa al igual que a los entusiasmados espectadores que vitorearon a los héroes que nos dieron desde esa época, ésta libertad dolorosa, que aún no cuajamos en democracia... El abandono de la plaza por Fox se esgrime como victoria y ánimo para los amarillos para sus próximas acciones, en las que abundarán los insultos a Fox, desconocimiento a Calderón y descalificación a todo lo imaginable. Cierto, el orden y la ley son a veces un remedio amargo, pero si no se aplican, su efecto lleva a peores momentos...y lo veremos....
Junto al acuerdo para El Grito y Desfile estuvo también el de levantar los mugreros que desde el 31 de julio invadieron el Zócalo, Madero, Juárez y Reforma... AMLO convocó a su última reunión de cuates en el Zócalo, relacionada con los plantones y ante una audiencia muy ralita, desanimada y desencantada, dijo que no claudicará ni se rendirá. El movimiento, aseguró, no ha roto un vidrio... Pavimento sí, robo de luz también y auque no sean vidrios, afectó a cerca de 4 mil personas que perdieron sus empleos, pérdidas a comerciantes y empresarios por 8 MMDP y daños materiales a la zona ocupada, por 30 MDP... pero para el Peje lo importante era un vidrio, jugar con las palabras, mentir otra vez...
El Desfile en opinión de muchos fue brillante, impresionante por la disciplina, eficiencia y orden de los soldados, que marcharon, portaron y tripularon equipo que maravilló a niños y adultos. Ante los ojos de todos, desfilaron hombres y mujeres que abrazaron la carrera de las armas por vocación, amor a México y por su coraje para defender la Patria contra enemigos de fuera o de dentro. Hombres y mujeres, leales y fieles al país, la sociedad y las instituciones. Y ojo, las Fuerzas Armadas, son el brazo fuerte del gobierno. El pero: en opinión de tradicionalistas, que bajó la audiencia. El Zócalo, antaño atiborrado, tuvo espacios libres; ¿efecto de los chismes políticos y de políticos enredosos? Ni duda.
El Grito por primera vez calló la campana libertaria de Palacio, rompiendo una tradición oficial de más de 100 años, al trasladarlo a la sede del gobierno capitalino, también por acto generoso del caudillo Peje, y fue Don Gato, el que gritó los vivas, arengando a la soberanía popular. ¿No es gracias a esa soberanía, libertad y democracia de que se goza, que han llegado al poder y a que sean, PRD, la segunda fuerza política del país?... Zócalo atiborrado, pero, con el pero... No fue la fiesta de la identidad, del nacionalismo, que congrega a todos los mexicanos sin distinción de clase, credo, ideología o color de piel, para simplemente gritar: ¡Viva México! No, porque el Zócalo se dividió; por un lado quienes fueron tradicionalmente a festejar y por otro, quienes fueron a hacer un mitin, a desahogar sus rencores. En otros rumbos de la capital y del país, la fiesta fue brillante y alegre... sin amarillos...
Como estaba anunciado, horas después del Desfile, tuvo lugar la kermes del Peje, con Zócalo y calles aledañas llenas de invitados, que no lo van a creer, por unanimidad lo elevaron a presidente legítimo; lo malo, que el 20 de noviembre, aniversario de la Revolución, harán ahí otra pachanga, para la toma de posesión y presentar su gabinete, desconociendo a Felipe Calderón y botando a la basura el voto de los mexicanos, actos de magia pura que no se ven ni en El Señor de los Anillos, decisión que tomaron libre y mayoritariamente en contra del Peje, que haga lo que quiera, no podrá ni tapar ni revertir su derrota y mientras más intensa haga su mal llamada resistencia civil pacífica, mayor será su fracaso, porque la mayoría, 76%, está harta del escándalo, abuso y de que violen sus intereses y afecten sus derechos. El Zócalo es de todos y el país también... ¡Viva México!
* Periodista.