ANTE EL GRAN PODER
Oswaldo Roses *
¿Quién va a pedir justicia por todas esas miles de personas, civiles, asesinadas en Iraq? A decir verdad una sola víctima en Occidente es rigurosamente reconocida; en cambio, lejos, lejos son cadáveres justificados por estrategias de locuras, de luchas antiloquesea y de desvergüenza.
Todo lo que ha justificado el sucesivo expansionismo de la política de Bush desde Afganistán, con la inhumana ley de la fuerza, ha tenido como consecuencia todos los derechos humanos pisoteados, en el día a día, sobre la población civil y sobre los presos de Guantánamo por ejemplo.
Es decir, la invasión de Iraq es una tozudez más de la cicatería de la administración Bush; porque le colmó un atentado sobre su integridad nacional ante unas medidas de seguridad torpes y, en algunos aspectos, irresponsables.
La respuesta, entonces, fue la guerra en vez de la lucha antiterrorista -en donde se persiguen a algunos en concreto y no a todo un país, y además judicialmente más que nada-; fue la destrucción y el intento de determinar por la fuerza la política, el modo social y la conveniente dirección de su economía, atractiva por el petróleo.
El despotismo de estas acciones consisten en difundir de que todo es lucha antiterrorista - la bella justificación-, que por ello se va a crispar aún lo torpemente necesario hasta llegar a "matar" lo que se ha provocado, en gente o partes de de la sociedad desesperadas con sus sentimientos de humillación para luchar o vengarse como sea.
La cuestión es que las invasiones que se enfrentan a la sociedad de un país o a parte de ella provocan guerrillas, "fuerzas de choque", "terrorismos a su manera" si se quiere entender, porque se imponen, se dictan las ideas del invasor con represiones o con torturas como habitualmente se demuestran. Todo pueblo se defiende.
Pero Bush y Blair seguirán satisfechos porque, aunque hayan
decidido lo que nunca debieron decidir con consecuencias de
cientos de matanzas, ellos están bien en la paranoia de que luchan
contra el terrorismo -Hitler pensaba que luchaba contra otro mal
peor-, ignorando al terrorismo de Estado y lo que significa terrorismo
en su más amplio contenido de acción y de responsabilidad, de
humanidad aunque pocos esto entiendan.
* Pseudónimo literario de José Repiso Moyano, pensador, poeta, narrador y ensayista español, nacido en Cuevas de San Marcos (Málaga). Ha publicado: Cantos de sangre, Ediciones Rondas,Barcelona, 1984, y La muerte más difícil, Ediciones Torre Tavira, Cádiz, 1994. Ha ganado los premios: "Ángel Martínez Baigorri" de Navarra y "Encina de la Cañada" de Madrid. Es asesor literario de la colección Torre Tavira de Cádiz, donde ha publicado los plegables La muerte más difícil (1994), Carne de cañón (1996), Soñada luz (1999) y La caja de cristal (2000). Ha colaborado con ensayos, artículos y poemas en las revistas Casa de las Américas (Cuba), La palabra y el hombre (México), La Nuez (EU), Julia (Puerto Rico), Repertorio Americano (Costa Rica), Turia (España), Signo (Bolivia), Nueva Avenida (Argentina), Trizas de Papel (Venezuela), El Universitario (El Salvador), Índice (Colombia), La Bota Literaria (Argentina), así como Zurgai, La luna de Mérida, Extramuros, Los Papeles de Río Seco, Fábula, Los Cuadernos de Bronce y Barcarola (España).