México


INCAPACES


Lilia Cisneros Luján *

A menos de un mes del cambio de estafeta en el gobierno nacional y con apenas ocho semanas de actuación del nuevo congreso, la percepción generalizada es de caos. Con todo y el alto costo financiero de una democracia moderna y supuestamente recién alcanzada -que implica entre otras cosas transparencia como requisito sine qua non para el ejercicio de la función pública- a 24 días del arribo de Felipe Calderón, nadie parece saber lo que sigue. El próximo mandatario se encuentra atrapado entre los responsables de un equipo de transición sin avances ¿Por qué ni los que se van ni quienes llegan, ignoran todo acerca de los problemas de México y como se podrían resolver? En detrimento de la entrega recepción, llama la atención la obsesiva preocupación del todavía titular del ejecutivo por la defensa de asuntos particulares por encima de los nacionales ¿Cómo avanzar en el proceso, si lo único aparentemente relevante es asegurar que no se autorizará ninguna acción en contra suya, ni de su compañera, ni de los hijos de ésta?

Tal como se advirtió en uno de los tantos dislates que caracterizaron a este gobierno del cambio, son ya varios meses sin acciones y/o decisiones políticas; Oaxaca es apenas una de las consecuencias de tal vacío ¿Ha considerado el señor Calderón las condiciones de debilidad interna y externa de una intervención de las fuerzas del orden como reacción a la exigencia del embajador del país que nos impone el muro de la ignominia? ¿Asumirá el titular de gobernación las repercusiones de una decisión reactiva y no proactiva? ¿Cuál será el costo en términos de desgaste para instituciones como la PFP, cuya tropa fue enviada sin el equipamiento necesario y con el límite de no aparecer como represores? ¿Quiénes ganaron con este desprestigio, los grupos enardecidos o los capos criminales midiendo los niveles de eficiencia de tales cuerpos del orden?

El boumerang oaxaqueño tiene otros lamentables componentes además de lo inoportuno, lo ineficaz y lo lesivo para la soberanía nacional, como lo es mostrar la falta de preparación de muchos de los actores de la política y no nos referimos únicamente a quienes recomendaron al todavía gobernador de dicha entidad iniciar una acción jurídica rechazada por notoriamente improcedente, también los líderes de las diversas bancadas en el congreso acusan poco conocimiento de derecho y administración y una muy discutible preparación para asumir las responsabilidades de sensibilidad política, ¡vamos de sentido común! que el pueblo de alguna forma les ha encomendado.

¿Tiene ya el PRI -a cuatro meses de su supuesta renovación- alguna decisión política que competa a la sobrevivencia de su partido en término del interés ciudadano? Si la opción es acabar con este partido cuyas gentes valiosas se han hecho a un lado frente a los rijosos, los corruptos y los advenedizos ocupantes de los lugares dejados por los tránsfugas y oportunistas, será la hoy primera minoría la que realmente asuma el liderazgo de La Política ¿Con quienes? ¿Los que luego de pelearse con Cuba y Venezuela hoy aplauden “la acción solidaria” de estos países rechazando el muro del norte de México? Ante la decidida acción de los líderes priístas para firmar el acta de defunción de su partido, ¿cuantos se sumarán al gabinete colectivo del señor Andrés Manuel? ¿A que se reduciría el liderazgo de la tercera minoría en las cámaras si el PRI deja de ser? ¿Quiénes serán el objeto de la información amarillista y de la prensa facciosa? ¿Cuánto valdría en la percepción de Ulises Ruiz el apoyo de todos sin el PRI como partido político?.

Frente a este escenario, hay cuando menos dos interpretaciones: una supondría un plan perfectamente orquestado para hacer realidad los intereses ajenos a México, dispuestos a descalificarnos, enfrentar y sustituir, es decir, la perversidad pura. La segunda nos lleva al extremo de la simple y llana torpeza de quienes por quien sabe que sortilegio o maldición han llegado al poder público. ¿Se cree Usted como pueblo merecedor de la maldad intencional o de la torpeza colectiva? ¿Quizá por ello son muchos mas de los que imaginamos dispuestos a apoyar movimientos como el encabezado por la APPO; pero ¿tienen algún destino? ¿Hay en su lucha algún contenido nacionalista? Difícil contestar esto pues para efectos del interés del poder en turno ellos no existen y su esencia se asume como resultado de un actuar beligerante, coyuntural y sin posibilidades reales de elaborar programas y proyectos. La conclusión sería por tanto la carencia total de rumbo, pero tampoco esto es exacto ¡pues si hay rumbo! este lo marcaron los dueños del país y sus prestanombres, en un documento suscrito hace algunos meses en el castillo de Chapultepec.

* Comunicóloga.

regresar a la primera página