Póesía


LA COLABORADORA INDISPENSABLE E INSUSTITUIBLE


Jaime Fariña Morales *

El Redentor asistía solo a la gente,
Sin ninguna ayuda de su mamá.
Sanaba a los enfermos totalmente solo,
Jamás se vio la nariz de su mamá.

Nadie más que Él murió por nosotros,
La sangre de María no fue derramada.
Solamente en Cristo hay bendiciones,
Los demás nombres no sirven de nada.

Todos iban derecho al Mesías,
Nadie acudió a María como comediadora de un milagro,
Ni el zote más preciosista la consideró,
Dejar de mirar a Cristo es aciago y macabro.

En los tres primeros siglos del cristianismo
La mariología no residía ni debajo de las piedras,
Pero los babilónicos inocularon la sana fe.
Este sacrilegio es una cefalalgia, una hiedra.

(Referencias bíblicas: Mateo 15:25 ; Mateo 20:30-34 ;Hechos 4:12 ; Juan 14:13-14 ; Mateo 11:28).

* Escritor chileno; tomado de su poemario inédito El Ocaso del Avemaría.

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