AQUÍ NO PASA NADA… O CASI NUNCA PASA NADA
Alfonso Valdivia Medina *
Para tratar de entender, conceptuar, analizar, descifrar y digerir, esta especie de aseveración, que a primera vista parece un dicho simple y ramplón, pero que no lo es, y que ni remotamente es tan así de simplón, puesto que de muchos modos, suceden en este nuestro querido México, una cantidad absolutamente inconmensurable de situaciones que, a ojos de cualquiera que pertenezca a un país “siquiera medianamente democrático” (que por supuesto los hay), les es absolutamente incomprensible, además de tóxico e indigerible, que eventos que todos los días son noticia de primera, segunda, tercera y cualquier plana periodística, no tengan un final feliz, infeliz, o mediocre, o de cualquier tipo y calificación, pero que finalmente y al final del fin, NUNCA PASE NADA, se diga lo que se diga, se robe lo que se robe, se asesine a quien se asesine, se descubra y evidencie a quien sea, se exhiba ante la opinión pública y en radio, televisión, prensa, revistas y en cadena nacional, cualquier evento cotidiano de abusos, robos, etc., etc., que en otros países serían de consecuencias inequívoca y habitualmente irreversibles, o que por lo menos se les daría un seguimiento “razonable”.
Ejemplos tenemos a lo largo de todos los días, todas las semanas, los meses, los años y, sobre todo, a lo largo de cada sexenio, desde que se estableció este sistema presidencial tan “sui generis” a la mexicana.
Aquí cualquier funcionario roba y es evidenciado en sus enriquecimientos supuestamente inexplicables, pero que siempre serían explicables, si es que existiera alguna voluntad popular o gubernamental, pero aquí a todos los mexicanos le vale simple y llanamente “madre”, porque nadie está dispuesto a exponerse a ser tildado de loco, desquiciado, desubicado, pervertido, o de menos absoluta y totalmente anómalo, si es que decidiera tratar de dar seguimiento a cualquiera de los miles y miles de eventos sucios que existen, persisten y subsisten en este país de morondanga.
Claro que ante esta observación, han de surgir los clásicos patrioteros de nona categoría que de inmediato han de condenar este tipo de observación, y hasta a tratar de aplicar “todo el peso de su obesa corporalidad” para desmentir y castigar estas observaciones, pero la verdad es que todos sabemos que nada más le están haciendo al “payaso”, al bufoncito, o de menos al merolico que de similar forma se desgañita con tal de tratar “ojo y repito” tratar de llamar la atención, porque el, ella, ellos, o ellas, -siempre unas cuantas minorías-, sí son muy mexicanotes.
Una vez mencionado este primer antecedente, sería conveniente seguir adelante, tan sólo para evitar regodearnos en esta verdad nacional, y tratar de complementar lo que de hecho es requerido, para seguir -aunque sea una sola vez en la vida- adelante.
Pues bien, todo esto, que es mucho, obedece a una intrincada red de complicidades, que aunque invisibles, coexisten en todos los niveles sociales que conforman el poder político del pueblo de México. Y que quede muy claro, que por supuesto existen muchos millones de mexicanos que nunca serán, o seremos parte de este proceso putrefacto, y no porque nos falte vocación, ganas, deseos de participar, o simple y llanamente nos falte valor o fuerza, para participar en esto que apena y avergüenza, a los millones de mexicanos que no somos parte de esta malhadada corrupción. Y aclaro y comento esto, para aquellos que nos puedan leer, allende nuestras fronteras, y que no duden en saber, que no todo es la misma morondanga entre todos los mexicanos.
Por supuesto que todo esto lo menciono, porque quiero a México, y en verdad lo quiero, porque aquí nací, aquí nacieron mis padres, mis hermanos, mis hijos, mis familiares, mis amigos y muchos otros compatriotas de gran valía, porque además tenemos historia, raíces, gente buena, y muchas cosas que internamente nos generan orgullos, y por eso es que no gustamos pertenecer a toda esta especie de gavilla de ladronzuelos baratos. Ni mucho menos a ningún descompuesto partido político, de estos que dan pena y asco.
Como ejemplos, de estos días, aunque ya mencioné que son de todo el tiempo, grupos de Oaxaqueños se enfrentan con el gobernador, con los sindicatos, con la policía paramilitar, con el sectario secretario de gobernación, con el clero, con la presidencia de la república, y por obvio con montones de seudo personajes que representan a todas estas instancias, y que para colmo incluye a sectores civiles de los propios oaxaqueños, aunque quizás estas fracciones supuestamente civiles, sean grupos pagados, comprados y corrompidos por sus propios familiares que pertenecen al gobierno, o de menos a intereses de partidos políticos corruptos ineludiblemente.
Y aunque todo apunta a que la renuncia o permiso del gobernador oaxaqueño, solo atenuaría la situación que hoy padece este estado, de todos modos las cosas seguirían en forma similar, ya que renuncie o no renuncie el susodicho, la educación en este estado es en general deplorable, y que conste que con este comentario no pretendo de ninguna manera apoyar a tan nefasto personaje, pues faltaría la transparencia necesaria para que el dinero se aplicara en forma razonable, y esto parece que no tiene esa solución, lo que nos permite inferir que el problema no es de repartición, sino de obscuros trasfondos que van más allá de una supuesta justa demanda.
Conflicto enmarañado, que quizás hasta sea en principio autentico y justificable, pero que se ha visto envuelto y atrapado por insospechados actores que, aunque sean también mexicanos, no dejan de ser una porquería que sirve y de la cual se sirven, infinidad de mal nacidos mexicanos. Mexicanos que quizás en alguna época tuvieron ideales y buenas intenciones (nomás digo “quizás”), pero que indudablemente cayeron en las garras de la corrupción y del beneficio mezquino y miserable que otorga el poder de cualquier grado, en este lastimado terruño. Esto es, sindicatos corruptos y corruptores, gobernadores corruptos y corruptores, policías, secretarios de gobernación, presidentes, voceros, y muchos inesperados e insospechados más, ídem. Pura porqueriza pura.
Otros ejemplos, pues fácil, el niñote verdote corruptote y supuestamente chamaqueado, el gober precioso, la renegada de nacionalidad y nombre, hoy senadora, los hijastros, los cuñados, hermanos, primitos y primitas incómodos, los ex presidentes y toda su parentela, los expriistas hoy perredistas, más una caterva interminable de exfuncionarios públicos, pero muy ladrones y de cuello blanco, negro y gris que andan sueltos, ex gobernadores involucrados en robos, crímenes y narcotráfico, ex secretarios de estado detenidos fuera de México, hoy libres, exbanqueros defraudadores, vendedores de permisos y licencias en todas las delegaciones, abogansters defendedores de ladrones, asesinos y violadores, también y además sacerdotes pederastas protegidos, expolicías enriquecidos hasta la nausea, etc., etc., etc., y miles y millones de etcéteras, y lo más grave, lamentable, mencionable y notable, es que aunque aparecieron en todo tipo de comunicaciones, esto es, radio, televisión, periódicos y revistas NACIONALES E INTERNACIONALES, nunca jamás, pasó, ni ha pasado nada. Todos y todas andan libres, paseando en centros vacacionales, comiendo en todo tipo de restaurantes, asistiendo a eventos y espectáculos, al teatro, al cine, acuden a entrevistas, y nada ni nadie, es capaz de hacerles nada.
Pero cuidado y te atravieses en su camino, o los veas feo, o te atrevas a vociferar o a reclamarles algo, porque de inmediato los asesinos gorilas amaestrados para proteger a estos cerdos, te dan una paliza, si bien te va, o si se les pasa la mano, pues te hacen mermelada en conserva en vistoso ataúd, o simple y llanamente te rocían de balas y siguen su camino y sin prisa alguna, tal y como le pasó a un joven arquitecto que en días pasados fue asesinado por los tribales asesinos pagados por el del BMW, y no pasó nada de nada, excepto claro está, el dolor de la familia, que no es parte de esa mierda política.
Así que para definir y quedar muy claros ante este tipo de planteamiento, podemos decir y asegurar que existen dos tipos de Mexicanos, los que son parte de la corrupción y que habitualmente son improvisados, ladrones, apátridas, sinvergüenzas, mal nacidos, podridos y putrefactos, vulgares, prepotentes, cerdos/as, y en una palabra, “parte del sistema político-religioso en cualquiera de sus modalidades y en cualquier nivel por pequeño o grande que sea”, y los demás mexicanos, que no somos parte de esa especie de chiquero, que somos una enorme mayoría. Mientras que los que se dedican a saborear las mieles del poder, ya están habituados y acostumbrados, a vivir y a estar entre la mierda, caca, desechos intestinales, o como sea que se le llame a lo que apestan los alimentos después de haber sido digeridos por cualquier aparato digestivo.
Todo esto que he expresado, y como ya lo he señalado en otras ocasiones, tan sólo obedece a la ceguera que padece la seudo clase política, que dentro de sus múltiples limitaciones, ni siquiera alcanza a vislumbrar el daño que se hacen a sí mismos. Consecuencia a su vez, de este estado de sub democracia que padecemos, que es muy distinta y distante de el sub desarrollo, pero que también padecemos, y que es causado en forma directamente proporcional al número de pillos que nos han gobernado.
Entonces compatriotas, nuevamente insisto en decir que de nosotros depende, más aún si logramos formar una clara conciencia de nuestras verdades nacionales, con toda la ciudadanía. Insistiendo en que esto no es un llamado a la violencia, ni mucho menos para apoyar a todos esos grupos de revoltosos oportunistas que se dedican a alterar el orden público en distintas formas, porque en el fondo son parte de esa forma de malos gobiernos que padecemos.
Por cierto comentaré finalmente que, para sustentar lo antedicho, todavía recuerdo las fotos de judiciales disfrazados de estudiantes que participaron en el movimiento estudiantil de 1968, y también a los judiciales entremezclados con los médicos residentes en el ya viejo movimiento del ANAMERE (Asociación Nacional de Médicos Residentes), que indudablemente eran pagados, por los cerdos que nos han venido gobernando. Así que señores de la APPO, no duden que entre ustedes se encuentren infiltrados este tipo de lacayos del gobierno, pues este tipo de gusanos rastreros y rompehuelgas, son la parte pagada del propio gobierno, que por inexplicables motivos, así gusta de gobernar a este país, y que hasta es capaz de elaborar artefactos explosivos, que muy difícilmente serían elaborados por ciudadanos comunes y silvestres.
Desde Cuernavaca Morelos, y no agazapado ni perteneciente a ningún grupo de revoltosos, bloqueadores ni manifestantes ridículos. Dr. A. Valdivia Medina.
* Médico mexicano.