México


ADIÓS FOX Y BIENVENIDO CALDERÓN...


Fernando González Mora *

Finalmente parece que es cierta esa moraleja de: en éste país no pasa nada. Al saber Amlo de su derrota la madrugada del 2 de julio, gritó que había sido víctima de un fraude electoral, de Estado ha dicho también, activando todo un plan de rebeldía, con insultos a las instituciones, desconocimiento al fallo del TEPJF, plantones, además de llamar pelele y espurio a Calderón y de amenazar en todos los tonos y formas de que no le permitirían protestar en el Palacio Legislativo... Felipe Calderón Hinojosa, en medio de un escenario convertido en batalla campal, en 4 históricos minutos, cumplió con el mandato constitucional, convirtiendo los peores augurios de que explotaría la violencia y el caos que dominaba San Lázaro, en una victoria contundente... Uno a uno los pasos electorales se cumplieron y la calma volvió, ese viernes, a amplios sectores de la sociedad, atrapados por la incertidumbre y el temor de que correría sangre, medios exageraditos; el capítulo de las elecciones se cerró y el país, que aquí sigue, que no se cayó a pedazos, inicia nueva etapa con un nuevo gobierno: Adiós Fox y bienvenido Calderón...

El 2 de julio Amlo perdió la elección presidencial y en lugar de hacer un análisis de la situación y reordenarse para una actividad política profunda, de liderazgo, para impulsar las reformas que requiere el país para transitar hacia la modernidad, optó por una actividad loca, que desquició el orden y afectó a cientos de miles de ciudadanos; más daños económicos. Y enfrascado en la necedad, volvió a perder; mientras Calderón cumplía, validaba y legitimaba su elección protestando en el Congreso y ante millones de teleespectadores, Amlo desparramaba otro discurso en el Zócalo, sin novedad alguna, ante apenas 100 mil fieles, con los que luego marcharía tristemente hacia el Auditorio Nacional, al que no llegó... Los amarillos seguirán demeritando el proceso electoral de su inicio a su consumación y los 6 años del nuevo gobierno, que algunos notables de la comunicación y otros simples opinadores, no obstante ha que acaba de nacer, ya analizan y hasta la autopsia le hacen, sin que surta efecto, más si Calderón se ha apoderado de la escena nacional, mientras Amlo ha perdido fuerza y prestigio y acelera su caída en la que peligrosamente arrastra al PRD.. ¿Cuánto más podrá continuar y resistir, con sus amarillos y su necedad?

Amlo perdió el 2 de julio, perdió también al no poder impedir, como lo gritó, que Calderón fuera al Palacio Legislativo, perdió por el madruguete de los panistas al adelantarse en la toma de la tribuna y también porque Fox estuvo presente en la protesta en San Lázaro. Amlo, es un perdedor en toda la línea y no aprende, como no ha entendido que el país ha cambiado y que los gritos, acarreos y amenazas que perturban la tranquilidad social, son recursos del pasado, que envenenan la política, que necesita se vea hacia delante para cambiar y marchar hacia el futuro. Esto explica, que no obstante a que en mayo pasado, inimaginable pensar en el PAN y menos en Calderón como ganadores, Amlo dominaba el derby presidencial, con una cómoda, sobrada, ventaja de más de 20 puntos sobre Calderón y Madrazo, le hayan sacado el triunfo, la mismita presidencia, de la bolsa; culpa propia por despreciar el programa, ideología y principios del PRD, hacer a un lado a los perredistas aniquilando su visión democrática, para dar rienda suelta a un discurso bravucón y grosero, despreciando el diálogo y la unidad y sembrando la desconfianza. Hora de reflexiones y decisiones, más si los propios actores de la crisis política, afirman que está latente una explosión social por inconformidad y enojo de millones de jodidos.

Hace algunos años el galardonado escritor peruano Mario Vargas Llosa dijo una verdad de a kilo al calificar al sistema político mexicano como: la dictadura perfecta. Unos cuentan que fue expulsado del país, otros que salió como rayo porque su mascota enfermó gravemente y otros aseguran que no pasó nada. En el 00 también molestó a ciertos grupos al manifestar su simpatía por Fox y más recientemente emitió otra opinión sobre México: la democracia imperfecta.

Un sector de la sociedad, 22-28%, se dice agraviado por un proceso electoral fraudulento y mantiene su actitud irreconciliable con el gobierno y las instituciones, lo que puede ser grave o no, tener razón o no. Pero lo verdaderamente amenazante es que, por ignorar a México, necedad, rencor, venganza, ambición y loquera, se regrese a la dictadura perfecta o que nos perdamos en la democracia imperfecta, por los siglos de los siglos.

¿Ahora qué viene? Ante la urgencia de cerrar filas, de llevar a efecto las reformas necesarias para hacer un mejor país para todos, se especula que Calderón es un Presidente débil, que no tiene mayoría y que será difícil que logre acuerdos. Visto así, el problema es mayor, porque el PRD también está en problemas, pues su fractura y desacuerdos hacia el interior son un océano; no fueron pocos los perredistas que apoyaron para que se cumpliera constitucionalmente el relevo presidencial. El PRI está muy lejos de recuperar la confianza, con malos, peores y pésimos rabanitos, de los mexicanos, que le valoran el haber reconocido a Calderón como Presidente electo y apoyado su protesta, pero, descalifican sus ratoneras recomendaciones de que Calderón protestara en otro lado y que Fox no acudiera al Legislativo; la mayoría no olvida que los priistas no lamentaron el asesinato de Colosio por quien no soltaron ni una lágrima furtiva.

La sociedad aplaude la determinación de Calderón de haber ido a San Lázaro y enfrentado la amenaza de que no protestaría, jugada de pizarrón, de la que salió airoso y que horas después amarró con su mensaje en el que puso sobre la mesa asuntos importantísimos para la nación y la sociedad, que hacen abrigar esperanzas de que México inicia nueva era en su tránsito por la democracia, que inició con Vicente Fox, sacar al PRI de Los Pinos, con un particular estilo de gobernar, que no gustó a los que querían más de lo mismo y una política laxa, que evitó la escandalera de acusarlo de represor y asesino, que ahora exige, por parte de la sociedad, sea firme y si se requiere dura, en apego a la ley, que acabe con la impunidad de todos y de todo, incluidos los políticos que malamente se cobijan con el fuero. Y Fox, con una aprobación del 67% de la sociedad, se fue con el sello de la casa: mandó al diablo a sus perseverantes críticos que preocupados le recomendaron que no fuera a San Lázaro para no encender más los ánimos... Asistió, apareció ante el estupor de tirios y troyanos, que siguen tomando toneladas de calmantes: No es para menos, pues Fox ganó en el 00 y en el 06 y eso que de tonto no lo bajaron... Ahora sin Fox, muchos notables de la crítica, análisis y el comentario, ¿qué harán? Durante 6 años le pegaron a mañana tarde y noche, todos los días... y Fox se fue tan campante como el Johnnie Walker.

* Periodista.

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