Ensayo


LAS COSAS Y SUS FORMAS


Oswaldo Roses *

Las cosas sobrellevan unos principios, unas interacciones y un desarrollo. Son porque se ha permitido que sean. No son fijas porque en el fijismo no se determina ser algo, por ello el fijismo es imposible, no existe. Lo que existe es porque integra algo, consiste en algo y porque actúa, sucede, ocurre: es un hecho.

Algo que es no está libre de su existencia, no es para sí solo, no es fijeza privilegiada que sustenta un neto "para sí", ni sustenta un nada. Las cosas son existencias como "quieran" que sean, en las formas que sean, rigen maneras de existir, combinaciones posibles; y no pueden prescindir de ellas, puesto que de ellas resultan o son consecuencia.

Nada se transforma en forma desde y con la nada, sino desde y con "algo existido"; por lo tanto, permanecen esencias de ese "algo existido", es decir sigue existiendo -de otra forma en sus permanentes esencias-.

Las formas ostentan o sustentan la acción, desde luego la existencia, el ser que actúa; porque un ser no puede existir sin actuar: la existencia es presencia (1)-, actuación.

Ahora bien, el ser humano mide formas, pero no mide esencias -éstas no se pueden medir porque muchas son leyes mismas, principios irreductibles-.

Sí, "todo fluye", pero es siempre "algo" lo que fluye. El ser humano opina sobre las formas, las decide para construir convenientemente más cosas, las aprueba y las desaprueba; por eso dice que son variables -pues las son- y manipulables porque las manipula él mismo con respecto a unas capacidades concretas. Esto es, él es un integrante de la realidad y también -¿cómo no?- interactúa para posibilitar formas. Sintetiza su modo como lo hace una planta con la luz del Sol por ejemplo o, más ampliamente, del entorno.

Sí, "todo pasa", pero siempre a través de un camino del medio, una forma; y un "algo" pasa y pasa en sucesivas formas. Cada una de ellas es asimismo posibilidad y, por haber sido ya posibilidad, existe como posibilidad o capacidad misma de la realidad.

Más aún: la realidad no excluye nada que exista, ninguno de sus elementos, por eso ninguno de ellos es relativo, sino absolutamente imprescindibles, que no se pueden restringir, que no se pueden negar; porque irremediablemente intestan -o median- como la base de todo. No están para los caprichos de la negación.

Notas:

1.- Presencia protagonizada.

* Pseudónimo literario de José Repiso Moyano, pensador, poeta, narrador y ensayista español, nacido en Cuevas de San Marcos (Málaga). Ha publicado: Cantos de sangre, Ediciones Rondas,Barcelona, 1984, y La muerte más difícil, Ediciones Torre Tavira, Cádiz, 1994. Ha ganado los premios: "Ángel Martínez Baigorri" de Navarra y "Encina de la Cañada" de Madrid. Es asesor literario de la colección Torre Tavira de Cádiz, donde ha publicado los plegables La muerte más difícil (1994), Carne de cañón (1996), Soñada luz (1999) y La caja de cristal (2000). Ha colaborado con ensayos, artículos y poemas en las revistas Casa de las Américas (Cuba), La palabra y el hombre (México), La Nuez (EU), Julia (Puerto Rico), Repertorio Americano (Costa Rica), Turia (España), Signo (Bolivia), Nueva Avenida (Argentina), Trizas de Papel (Venezuela), El Universitario (El Salvador), Índice (Colombia), La Bota Literaria (Argentina), así como Zurgai, La luna de Mérida, Extramuros, Los Papeles de Río Seco, Fábula, Los Cuadernos de Bronce y Barcarola (España).

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