UN REGALO DE DÍA DE REYES
Alfonso Valdivia Medina *
Aprovechando el inicio de año, que coincide con la presencia de un nuevo presidente, aunque pertenezca a un partido de dudosa transparencia, dadas las acciones del toallagate, la pareja presidencial y los hijos e hijastros de Fox y Martha, y sobre todo ubicándole como un partido “patiño”, pues todavía tenemos la esperanza de que esa especie de cambiecillo sirva de algo, y ojalá que esto resulte en algunos beneficios hacia esta saqueada y sufrida nación, victimizada por la presencia de incontables ladronzuelos, como lo han sido los políticos a la usanza mexicana.
Por lo mismo recurro a este pensamiento “joubertista”, considerando la carencia de respeto que sentimos a nivel nacional por nuestro pasado político, no así de raíces, pues estas sí que son respetabilísimas y para enorgullecer a cualquier culto o ignorante nacido por estos lares, así que por lo mismo me parece que deberemos hacer un esfuerzo conjunto, sociedad y presidente -aún sabiendo la ralea de los políticos- para efectuar algunos cambios que creo absolutamente necesarios, más aún en la consideración de que el mundo globalizado favorecerá la extinción de los países que no logren ser competitivos, o de menos prestadores de servicio a los países ricos y gobernados por partidos y ciudadanos aunque sea medianamente demócratas, pero indudablemente pensadores de sus gentes, mismos que han demostrado formas de vida “bastante razonables” y/o de menos, una calidad de vida indiscutiblemente superior a la observada en los países gobernados por nuestros raterillos improvisados en los modos de gobernar.
Como primer ejemplo y aún a sabiendas de la llovizna de críticas que se pueden desatar, recurriré a mencionar la actualisísima medida del endurecimiento contra el narcotráfico, que es uno de los tantos flagelos y consecuencias de lo que se padece en México lindo y querido. Así que tratemos de analizar, lo que es sabido de todos, absolutamente todos los millones que conformamos este país, pero que parece que a algunos “border line politicus” se les dificulta desenmarañar, descifrar, entender, digerir y hasta comprender, dada su miopía aunado a carencia indudable de cerebros siquiera medianamente lúcidos.
Los campesinos son víctimas de narcotraficantes, como una consecuencia de su miseria, porque si se dedican honorablemente a sembrar y cultivar sus tierritas, su trabajo es algo así como triturado o descuartizado por voraces intermediarios, que inician con sus líderes ejidales, y que se continúa con una caterva interminable de burrócratas que se encuentran lo mismo en los programa de SEUDO apoyo al campo, que en diversos agiotistas del agro, y hasta en los llamados “precios de garantía” que, al final del fin, le terminan pagando al campesino, lo que a duras penas alcanzará para seguir comiendo tortillas con chile y ratas de campo, y esto todos lo sabemos. A diferencia, llega algún vival narquillo, y les ofrece, además de dinero para lograr una vida superior a sus ancestralmente reconocidas miserias, más algún armamento que les hará creer que ellos son poderosos, y pues es indudable que de inmediato aceptarán tales propuestas.
Claro que más adelante llegará el ejército, o la policía, que castigará y encarcelará a nuestros campesinos que, buscando una salida, serán carne fresca de presidios podridos.
Por cosas como estas es que deberíamos de reconsiderar las acciones de la milicia, ya que si sólo van a servir para perseguir campesinos, o para ayudar a damnificados, en tiempo de desastres naturales, pues entonces habría que replantearse a fondo y sin ninguna falta de respeto: ¿para eso existe nuestro ejército? O, además, y también para reprimir a los “appos” y a todo mexicano que, con razón quiera manifestarse ya que habitual y tradicionalmente las marchas y manifestaciones obedecen a malos actos del gobierno. ¿Para eso queremos un ejército? Para que proteja las decisiones del presidente y de los políticos, aunque todos los mexicanos sepamos que todos han sido unos abusivos. Las fuerzas armadas garantizan la paz de México, dice su eslogan en radio y televisión, pero si no mal recuerdo, los ejércitos han sido creados para resguardar la soberanía nacional, no para reprimir a los mismos mexicanos. No para andar ejerciendo funciones de la corrupta policía, no para dar desayunos a los negros de Estados Unidos, o como contraparte pregunto, ¿Cuándo hemos visto a los soldados americanos, franceses, ingleses, o de cualquier ejército, preparando comidas para damnificados y persiguiendo ciudadanos por dedicarse al narcotráfico, o por andar manifestándose?
Sugiero que solicitemos entonces algunos cambios, como por ejemplo que el ejército sirva para vigilar a los presos de diversa calaña, incluidos los narcotraficantes, pederastas, y otros pillos de cuellos blancos y negros, sobre todo si son políticos responsables de haber robado a la nación, pero que los vigilen mientras los ponen a hacer obra social, para retribuir al pueblo, una partecita del daño que ocasionan estos sátrapas, esto es, que los pongan a construir escuelas, hospitales y sobre todo carreteras que atraviesen el país en diversas direcciones, sin importar que deban atravesar cerros, o rellenar barrancas, con la consigna de que aquél que pretenda fugarse, pues con la pena, pero para eso hay ejército útil y no ocioso, y así matamos, como refraneramente se dice “dos pájaros de un tiro”, y ya no mantenemos a los presos en cárceles plagadas de corrupción, que también todo mexicano sabe que son universidades del crimen, pues además desde allí se fraguan asesinatos, secuestros express, y todo tipo de negocios sexenales, alentados por corruptas autoridades carcelarias, que también todo el país sabe que tales directivos se presentan a la sociedad como blancas palomas, pero son más negros que los zopilotes llaneros.
Entonces y si cambiamos de acciones y pensamientos, de este modo ocupamos -sin que cueste su manutención- a los presos, al mismo tiempo les tumbamos sus negocitos a las autoridades carcelarias, el ejército tiene una acción que beneficia a la nación, y no les damos tiempo a pensar en malas obras, aunque los chuecos de derechos humanos, revienten de coraje.
Conviene mencionar que si se decide continuar con este endurecimiento al narcotráfico, pues nomás no les avisen que ya van para allá, o que sigue tal estado, o a poco creen que los capos los van a estar esperando, no se pasen de... excepto que esa sea la orden.
Algo similar sucede con la educación en general en las escuelas del gobierno, estas se caracterizan por una cantidad variable de elementos de gran valía, pero maniatados por falta de presupuestos, además subordinados a similar cantidad de improvisados en las lídes educativas, y plagadas de aviadores parásitos. Sin dejar de mencionar que por lo menos en el campo de la medicina, pues no existe investigación en casi nada, a excepción de los “refritos” provenientes de países extranjeros, y que permite que unos cuantos recomendados, que habitualmente son auténticas vacas sagradas, se conformen con repetir lo que los extranjeros quieren que reconfirmen, matándoles las pocas neuronas que les quedan a estos seudo-investigadores, pues esos puestos sólo son de relumbrón, pero carentes de beneficio alguna a la sociedad. Cabe mencionar que además en estos medios, también existe la consabida corrupción, pues infinidad de ocasiones se venden exámenes de todo tipo, aunque los que se sientan aludidos pregonen que esto no es cierto, pero, si, pero, todo el mundo (incluyendo extranjeros) sabe que si se quiere ingresar a ciertos puestos, pues hay que asegurarse comprando los exámenes. Que pena y que vergüenza, pero así es, así ha sido, y así seguirá siendo hasta que alguien con los tamaños y calidad suficiente, ponga las cosas en su lugar.
Pareciera ser entonces que erradicar la corrupción y los vicios en los modos de administrar el país, son una tarea casi imposible de ser contemplada, pues los distintos rubros que componen la sociedad en su conjunto, hemos aprendido a convivir con tanta irregularidad, con tanta deshonestidad y con tanta desfachatez, y no sólo en aspectos relacionados con la educación, el narcotráfico, las policías, y los campesinos.
Claro que el meollo, lo mero bueno y los núcleos de corrupción, se encuentran en los ámbitos gubernamentales, pues existen, como en el tiempo de Alphonse Capone, auténticos intocables, pero no policíacos, sino de protegidos encubiertos y solapados por todo tipo de jerarcas y dirigentes políticos que involucran a insospechados protegidos, que son auténticamente intocables, con profunda pena lo comento, pero también todo el mundo lo sabe y lo conoce, mientras la sociedad lo padece, pues no ha existido la voluntad para corregir estas verdades, que nos sitúan en los más altos niveles de corrupción mundial.
Ahora bien, si todo el mundo sabe quiénes son, en dónde están ubicados, cuáles son sus puestos de responsabilidad ciudadana, y hasta de qué partidos políticos son, pues bastaría con que el nuevo presidente se rodeara de asesores siquiera medianamente honestos, para desenmascarar a toda esta banda de auténticos delincuentes organizados. Aunque claro que hay que empezar a limpiar de arriba para abajo, caiga quien caiga, sea hijo de quien sea hijo, familiar, amigo, o hasta amante, para denunciarlos, evidenciarlos, encarcelarlos, decomisarles lo que no es suyo, y finalmente ponerlos a trabajar en todo tipo de obras de beneficio social, y así “quién quita” y logremos un verdadero cambio.
Si no es de este modo, las cosas no van a cambiar y no podremos aspirar a ser competitivos, excepto en corrupción, que eso sí que es una afrenta nacional. Y que conste que todo esto no es una visión perversa ni maniquea de nuestra realidad nacional, sino la más cruda de nuestras verdades.
Faltarían de mencionar una cantidad interminable de eventos de esta índole, sin embargo sólo hace falta un poco de voluntad política, y sobre todo aportar ideas, mecanismos y trabajos conjuntos sociedad-gobierno, para que algún día tal vez, heredemos un México más prometedor a nuestros hijos. Todo esto parecería el sueño de un iluso, pero estoy convencido de que muchos millones de mexicanos hemos soñado y deseado una patria libre de corrupción, más justa y sin grandes diferencias sociales.
Desde Cuernavaca, y no agazapado, ni escondido, pero eso si, muy ganoso y deseoso de seguir opinando, “manque me lleven los pingos”, Dr. Alfonso Valdivia Medina.
PS. Ya descubrimos que el fantasma de “yon güey´n” (John Wayne) cabalga de nuevo, y que sus seguidores están propiciando ahorcamientos al más puro estilo del salvaje oeste, así que aguas expresidentes mexicanos, no se les vaya a ocurrir a los güeros, que deberán ajusticiar a los abusivos, porque nos desolan la nación. (Si diosito, dale coraje a los gringos, pa´ que se carguen a todos estos hijos de la… pseudo revolución, y también hijos de su… pelona madre), te lo pedimos como regalo de reyes. Amén. (Please).
* Médico mexicano.