México


¿TENEMOS QUE INTEGRARNOS A CENTROAMÉRICA?


Víctor Manuel Barceló R. *

La relación irregular con Centroamérica -ahora extendida a Colombia, en el llamado Plan Puebla Panamá- nos lleva a preocuparnos de diversos asuntos. Está un primer tema que se corresponde con la persistencia de crear una refinería en Centroamérica -oferta oficial del gobierno mexicano- cuando en el sureste, concretamente en Tabasco, existen condiciones adecuadas para ello -allí está la materia prima a mano-. Sobre este tema nos hemos desgañitado insistiendo a la Cámara de Diputados Tabasqueña, para que lo aborde, sin resultados hasta ahora.

Una segunda y grave preocupación, tiene que ver con un asunto que me fue planteado por académicos de la UJAT, relacionado con tareas de investigación en ciencia y tecnología. Señalemos primero, que la investigación se realiza, fundamentalmente, en ámbitos universitarios de los nueve estados, involucrados en esa falacia de Plan Puebla Panamá. Estas se vinculan a través de los Consejos de Ciencia y Tecnología que el CONACYT sostiene -con apoyo estatal- en cada entidad federativa.

Los consejos estatales tienen funciones precisas: promover investigación, sobre todo en asuntos relacionados con la formación de recursos humanos; difusión de la ciencia; apoyo a personas e instituciones que realicen investigación. El saldo al momento, en el sur-sureste, es muy contrastante. En tanto hay organismos estatales que se empeñan por cumplir su deber, incluso buscan recursos en fuentes alternas para impulsar investigaciones, otros duermen el “sueño de los justos”, sin merecerlo. Grandes empresas como PEMEX y CFE, no participan en investigaciones conocidas, por estos rumbos.

El mecanismo utilizado por los Consejos Estatales para aplicar recursos es el de “fondos mixtos”. Estos se financian a mitades por CONACYT y gobiernos estatales, quienes deciden su aplicación. Es esperanza de la comunidad de investigadores lograr resultados claros -como los obtenidos en algunos estados-. Los recursos ejercidos no son de gran cuantía -apenas si llegan a 30 millones, como promedio anual por estado- pero si fueran bien aplicados, “otro gallo cantaría”. Los Congresos locales podrían vigilar el uso de dichos recursos, pero muchos no cuentan siquiera, con la Comisión camaral correspondiente.

Importante de la aplicación de estos dineros es que haya resultados. No sirve de mucho contar con una Ley sobre el tema, si no se reflejan sus postulados en: patentes de aplicación universal -somos un mundo globalizado- publicaciones científicas -como las de algunas universidades de la región- con alto impacto nacional e internacional. Todo con calidad para ser archivado, en bases de datos especializados -índices científicos como el Science Citation Index- y, finalmente, que el impulso a proyectos de investigación forme recursos humanos, altamente especializados.

Ocurre que en la mayoría de los Consejos, los burócratas que deciden, velan por intereses específicos de su encargo; se “comen” los recursos e impiden asignaciones que respondan a criterios académicos y científicos, relacionados con la región, para la considerada atención a requerimientos del desarrollo sustentable.

La ignorancia en cuanto a ciencia y tecnología, nos lleva al desperdicio de recursos, que bien podrían atender a los nuevos problemas: de la producción agropecuaria; al desarrollo de cadenas productivas, con criterios de defensa del ambiente y con mecanismos nuestros, que nos permitan competir en el mundo globalizado. Ese mundo con el que se rozará el presidente mexicano -8 de junio, con el Grupo 8: Alemania, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Italia, Japón, Canadá y Rusia en el balneario alemán de Heiligendamm-. ¿De que podrá hablar con ellos y las otras “economías emergentes de gran tamaño” -Brasil, China, India y Sudáfrica- también invitadas, si está abandonada la cuarta parte de los estados federados del sur-sureste, incluso en sus requerimientos de ciencia y tecnología?. Ya veremos y opinaremos sobre resultados.

Para quien considere complicado avanzar con vigor en estos campos, que vea la sinergia lograda por la UNAM con el gobierno morelense. Allí, desde hace décadas, hay logros importantes en materia de energía para el desarrollo -solar, eólica y otras-. En el sur-sureste urge un avance así, o nos concretaremos a ser vendedores y amanuenses de las empresas extranjeras, para colocar en nuestro pueblo lo que se les ocurra, a fin de mantenerle bajo el dominio del imperio. Ese es el fondo del nuevo Plan Puebla Colombia. ¿O acaso no lo hemos comprendido?

* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.

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