ANDINOS, POBREZA E INTEGRACIÓN
Víctor Manuel Barceló R. *
La lucha contra la pobreza adquiere formas, cada vez más precisas, aunque no salga del ámbito globalizador, cuando de naciones se trata. Esta es más precisa, en cuanto a los rasgos que defienden unas y otras, ricas y pobres. Es el caso del CAN (Comunidad Andina de Naciones) y su acuerdo marco de negociación con la UE (Unión Europea) que ofrece lo que nos faltó en el TLC con el Norte: "que vaya más allá de las obligaciones presentes y futuras de las partes con respecto a la OMC y que establezca, después de un periodo de transición compatible con los criterios de la OMC, una ZLC que, sin excluir ningún sector, tenga en cuenta, de la manera menos restrictiva posible, la dimensión de desarrollo y la sensibilidad específica de determinados productos".
Suena alentadora la oferta de trato específico por producto, puede llegar a la conformación de mecanismos de apoyo financiero y de otra índole, como lo hicieron con España, Grecia y otras naciones. De no ser así, se estarían repitiendo las políticas neoliberales que afectan profundamente el crecimiento y sumergen en la pobreza a los pueblos. La preocupación surge, porque si, "ir más allá" de los Acuerdos de la OMC, implica incluir asuntos como: Compras Estatales, Servicios y Políticas de Competencia (los temas de Singapur), recordemos que estos fueron rechazados por los países pobres, en la reunión de la OMC en Cancún-2003, por considerarles contrarios a los intereses del desarrollo.
Reconocer, por la UE, asimetrías (con reglas diferentes para economías diferentes), es un avance. Concede plazos de 10 años para ponerse en condiciones de competencia y desmantelar el manto protector de sus economías. Pero ¿diez años es suficiente para naciones, como Bolivia, en condiciones de alta pobreza?. El desarrollo humano, tan pregonado en un crecimiento sostenible, puede ser logrado sin políticas específicas?. La UE puede ceder a tratos especiales, dada la importancia que para su desarrollo representa Sudamérica. Este es el punto para la negociación.
Efectivamente, Sudamérica es estratégica, tanto para Estados Unidos como para la UE. No es reciente, la Comisión Mixta CAN-UE, es un mecanismo establecido en 1993. El imperio del norte, busca consolidar su hegemonía en la región; los mercados de América Latina son importantísimos para las transnacionales, con sede en Europa. Más aún, los vínculos de América Latina con Asia -en especial China- acrecientan su importancia estratégica. Sería puerta a ese gran mercado emergente.
Las posiciones andinas están para la negociación, son precisas: El reconocimiento de asimetrías entre los dos bloques (CAN-UE) y al interior de la propia CAN; respeto de diferentes enfoques y modelos económicos de los países de la CAN. Mayor flexibilidad y trato especial para Bolivia, permitiéndole dejar fuera de negociación comercial: servicios públicos, inversiones, compras públicas y propiedad intelectual.
Al lado de las precisiones oficiales, organizaciones sociales de la región andina están pesimistas. Es un mito -afirman- que los europeos sean más "civilizados" y "humanistas" que los norteamericanos. También buscan lucro y ganancia. Les preocupan formulaciones sobre diálogo político y cooperación, que pueden convertirse en instrumento injerencista en asuntos internos. Directo, el Movimiento Boliviano por la Integración y contra el TLC, denunció que el acuerdo planteado por Europa no conviene a Bolivia, reproduce -dicen- la ideología neoliberal de lo propuesto por Estados Unidos. No aceptarán un Acuerdo basado en principios de "libre comercio", que reduzca: capacidad de Estados para defender: servicios públicos, regular inversiones y proteger la biodiversidad. Dichas organizaciones esperan un acuerdo solidario entre pueblos europeos y andinos, basado en principios de complementariedad y más que todo "con reglas desiguales para realidades desiguales".
En la práctica, la liberalización comercial y el achicamiento del Estado, aplicados en Bolivia los últimos 20 años, ocasionaron -igual que en el resto de Latinoamérica- pérdida de ingresos y fuentes de empleo, e incrementaron desigualdades sociales. Les queda claro que el "libre comercio", como lo entienden las potencias occidentales -todas- sobreprotege las inversiones extranjeras -supuesto motor del desarrollo- aunque se perjudique a la gran mayoría de la gente.
Por ahora la CAN está partida en dos: Perú y Colombia, dispuestos a firmar
el acuerdo propuesto por la UE -repetición de sus pactos con el imperio-
Bolivia y Ecuador, manifiestan reticencias. Venezuela ya abandonó el CAN.
Diversas organizaciones sociales alertan que la UE ofrece un tratado, aún
más peligroso que los pactos en OMC, e instan a sus gobiernos a no negociar
sin consultar a la gente. La UE insiste, es puerta para disputarle, al
imperio y a China, materias primas y mercado creciente de esta región. Las
concesiones hay que negociarlas: más cooperación y menos comercio;
equilibrio y reciprocidad. En eso están.
* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.